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martes, 22 de noviembre de 2011

CAFÉ DEL RECREO Y El CINE DE LA FLOR .

El café del Recreo estuvo situado en la calle de la Flor Baja, nº 1. El solar en el que se ubicaba hacía esquina con la calle de San Bernardo y fue absorbido por la construcción de la Gran Vía.

Nota.- La calle de la Flor Baja, antes de la construcción de la Gran Vía, nacía en la de San Bernardo y terminaba en la de Leganitos.

Anteriormente, desde el año 1643, en ese mismo terreno estuvo el convento de los Dominicos de Nuestra Señora del Rosario. Más tarde se levantó el edificio que albergaría al café del Recreo y en 1901, una vez cerrado el café y demolido el inmueble,  parte de este mismo solar fue ocupado por la iglesia de la Compañía de Jesús, incendiada en el mes de mayo de 1931.

Los primeros datos sobre el café del Recreo de la calle de la Flor parten de 1867; antes existieron otros cafés con el mismo nombre, siendo muy famoso el situado en la calle de Alcalá número 9, ya abierto en 1843.

Era el del Recreo un café en el que se hacían pequeñas representaciones teatrales y musicales; las consumiciones daban opción a recibir un billete para asistir a su teatro. Así, como tantos otros del Madrid del último cuarto del siglo XIX, se convirtió en teatro-café tras llevar a cabo importantes reformas en el local.

La compañía formada por Pepe Vallés, Antonio Riquelme, Juan José Luján y Juanita González fueron los primeros en implantar en el Teatro-café del Recreo el teatro “por horas”, lo que permitía hacer cuatro representaciones distintas de una hora cada una, al precio de 1 real. Los chistes atrevidos de estos cómicos constituían una protesta contra la mojigatería de las representaciones en las obras en otros teatros, lo que molestaba a muchos, pero hacía llenar el Recreo diariamente.  Entre otras obras se escenificaron “La pata de cabra” de Juan Grimaldi y “De fusiladores y morcilleros”, encuadradas dentro del género literario  llamado comedias de mágia.

Fuente: Memoriademadrid.es
La ubicación del café del Recreo corresponde con la zona pintada en amarillo.
                                     
El cine de la Flor.

“Me parece estar viendo aquel barracón destartalado, pero que entonces a mí me parecía como una fábrica de cuentos”. Así comienza la descripción del Cine de la Flor Rosario González Truchado, quien de niña llevaba la cena a su padre, taquillero del local, y aprovechaba para ver las películas en cine mudo del programa: "El Zorro", "El Pirata Negro”, "El Fantasma de la Opera" y tantas otras.

Propiedad de Estanislao Bravo el Cine de la calle de la Flor, como se anunciaba entre 1912 y 1917 o el Cine de la Flor, entre 1917 y 1927, estaba situado en el número 24 de la calle de la Flor Baja y ocupaba la parcela que hoy corresponde, aproximadamente, al número 4 de esta calle. Antes de la construcción de la Gran Vía, el terreno del edificio se extendía hasta la calle de San Cipriano, número 1 (calle desaparecida en su totalidad debido a la urbanización de la nueva vía). Fue inaugurado en el año 1910 y desapareció en 1926.    

Fuente: Memoriademadrid.es
Pintado en azul aparece el edificio del "Cine de la Flor" que debería derruirse en 1927.
Plano de demoliciones para la construcción del tercer tramo de la Gran Vía.


La entrada del Cine era de un ancho corriente (2 metros, más o menos) con dos puertas de madera gruesa, como los portales de entonces. A la derecha había una ventana como de 1 metro, que era la taquilla para dos empleados, con un ventilador grandecito para el verano, por supuesto, con muchas cintitas de colores que me llamaban la atención. En el invierno no había ni estufa, ni brasero, ni nada. Los taquilleros estaban con los abrigos puestos, las boinas, las bufandas y guantes viejos con las puntas de los dedos cortadas, a modo de mitones, para cobrar la entrada de 10 céntimos.

Para subir al vestíbulo había seis u ocho escalones de cemento reforzado con borde de hierro, como en el metro, y una barandilla de tubo, igualmente de hierro. Dicho vestíbulo tenía el suelo hecho de tablones de madera y a lo largo de las paredes, bancos corridos.

A mano derecha tres escalones que conducían a lo que llamaban platea y que consistía en 6 u 8 filas de butacas de madera, con sus brazos; el suelo también estaba entarimado y la puerta con una cortina gruesa que preservaba de la luz. Esta localidad era preferente y asistían a ella novios, familias... o sea público más formal, y costaba veinticinco céntimos.

Detrás estaba la cabina de proyección y en un lado había una especie de palco donde algunas veces un señor, al que llamaban “el hablador”,  leía los pocos letreros que entonces había en las películas. En ocasiones se entusiasmaba y explicaba por su cuenta detalles para dar más emoción a la película.

El patio de butacas estaba al final del vestíbulo y tenía dos puertas y aquí había que bajar dos escalones. La pantalla era grande y estaba alta para que no estorbase un espectador más alto a otro más bajo. El suelo era de cemento, ¡y las trifulcas que se armaban!, siempre peleas a porrillo, por cualquier causa: empujones en los bancos, manos largas de algunos que iban a donde no debían, bolsillos vaciados e insultos al operador de la proyección si se cortaba ésta, lo que sucedía a menudo, debido al material que llegaba ya muy gastado”.

Fuente: Nicolas1056
El cine de la Flor en el año 1915.
                                          
“Había chicos vendiendo patatas, bocadillos, bollos, caramelos, etc. que venían del bar que ocupaba la parte izquierda del vestíbulo. En éste cenaban los empleados que comenzaban su trabajo a las 4h. de la tarde y terminaban a la 1h. de la madrugada”.

Estos recuerdos escritos por Rosario González Truchado se sitúan entre los años 1924 y 1926, época en la que aún no se habían producido los derribos de esta zona, que luego sería el tercer tramo de la Gran Vía de Madrid.

Junto al negocio del cine y en la misma manzana había un lavadero utilizado por el vecindario que, abonando pocos céntimos, podía tender la ropa al sol en un espacio habilitado con postes de madera y cuerdas. Anexo a éste existía un aparcamiento de coches de punto o “simones”          .

El café del Recreo y el cine de La Flor no llegaron a coexistir.

Fotografía: M.R.Giménez (2011)
Aspecto actual de la calle de la Flor baja, que hoy comienza en la calle de Isabel la Católica y acaba en la de Leganitos.

                                        


Fuentes.-
“El cine, la Gran Vía y yo” Autor: Rosario González Truchado.
Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC
 

11 comentarios:

  1. Muy interesante. Vivo al lado y no sabía nada de eso.

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  2. Gracias, Juan José. Efectivamente Madrid, en su reciente historia, guarda secretos curiosos que trataremos de descubrir.

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  3. Si señora, muy bien redactado y con un montón de detalles que desconocian. Como se nota que venimos de sangre de cineastas ehhh... y no de los que hacían peliculas. Enhorabuena por tu blog, por tus entradas tan bien ilustradas y descritas y por ayudarnos a descubrir un poco más la historia de esta maravillosa ciudad.

    Mucho animo!!! Un abrazo

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  4. Gracias mil, David. No sabes la ilusión que me hace leerte aquí. Con entusiastas como tú, da gusto.
    Un beso.

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  5. Perdon , he leído que el cine de la flor, estaba en la calle Alberto Aguilera, 4; podrian explicarme si es que hubo dos cines de la flor en Madrid, o hay alguna confusión. Gracias.

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  6. Efectivamente, se trata de dos cines diferentes. El primero en inaugurarse, del que aquí se habla, se llamó "Cine de la calle de la Flor". Al desaparecer este, por las obras de la Gran Vía, se levantó el de la calle de Alberto Aguilera con posterioridad.
    Un saludo.

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    1. Muchas gracias por responder y aclarar mi duda!!
      Un saludo.

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  7. Pero el Cine de la Flor de calle Alberto Aguilera ya existía desde 1912, rehecho entero por Gutiérrez Soto en 1928.

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  8. Carlos, gracias por tu comentario, pero he de aclararte que el Cine de la Flor de la calle de Alberto Aguilera (1926-1989) es otro cine distinto del que aquí se cita.

    El Cine de la Flor o Cine de la calle de la Flor, situado en esa calle que le daba nombre y al que en este artículo se hace referencia, existió desde 1912 a 1926 y desapareció con la construcción de la Gran Vía.

    Ambos cines no coexistieron.

    Un saludo.

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  9. el café teatro del recreo, he leido que ya había datos de su apertura dos años antes, en 1865, cuando se traspasó el café y su confitería

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  10. Jon Snow, en ocasiones es difícil precisar con exactitud la fecha de apertura de los antiguos locales que aquí aparecen. Te agradezco mucho tu información.

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