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jueves, 19 de enero de 2012

LA PLAZA DE SANTO DOMINGO, TRES CAFÉS Y UNA PROCAZ ESPECULACIÓN.

Desde que en el siglo XIII comenzara a levantarse el convento de Santo Domingo, extramuros de la puerta de Balnadú (que estuvo situada cerca de lo que hoy es el Teatro Real) y hasta la fecha, la cuesta y la plaza de Santo Domingo de Madrid han sido objeto de especulativas y disparatadas transformaciones; a pesar de ello, hubo un tiempo en el cual aún no se había convertido en una caótica zona de paso rápido de transeúntes y vehículos, en el que las prisas contaban menos, sus edificios tenían un máximo de cinco alturas y los ruidos estaban mitigados por los árboles del jardín que luego ocupó un chocarrero aparcamiento para coches.

Foto: Urbanity.es
Plaza de Santo Domingo (1913)

Cuando a mediados del siglo XIX la de Santo Domingo era “plazuela” y la cuesta de su mismo nombre era conocida como “subida o bajada”, hubo aquí tres destacados cafés.
El Café de los Realistas o de Santo Domingo, que de ambas maneras alternaba su nombre, estuvo en lo que fuera el número 16 de la plazuela de Santo Domingo, esquina con la calle “Ancha” de San Bernardo.
Las primeras noticias de este café proceden del año 1823, época en la que era conocido como Café de los Realistas. El extranjero podía saber, leyendo el rótulo del establecimiento, la clase de gobierno que dominaba en España. En tiempo del absolutismo decía el rótulo Café de los Realistas y para puntualizar más su índole, el retrato de un voluntario realista aparecía pintado sobre la puerta. Posteriormente, aparecieron un guardia nacional o un miliciano urbano, signos del cambio de régimen”.
Tras la muerte de Fernando VII el establecimiento volvió a llamarse por su nombre primitivo, Café de Santo Domingo, a pesar de ser aún frecuentado por los realistas. Sus asiduos no paraban de narrar, en las tertulias, hasta el más insignificante episodio de la pasada Guerra de la Independencia (1808-1814). Todo era antiguo en este café y, a decir por los comentarios de los anales de la época, “entrar en él era como retroceder medio siglo”.
En 1850 la casa del café de Santo Domingo va a ser demolida y se hace almoneda con todo lo que el establecimiento tenía en su interior: Espejos, relojes de música y péndola, un molino de piedra para almendra, mostrador, anaqueles y una mesa de billar donde tantas partidas jugó el célebre Toriño, rival de otro afamado jugador barcelonés llamado Peret (Perico).

Foto: Urbanity.es
Plaza de Santo Domingo (1934). A la izquierda se ve la cuesta de Santo Domingo.  En la derecha el final de la calle de Jacometrezo. Al fondo, a la derecha, comenzaba la calle "Ancha" de San Bernardo, donde estaba el café. 

El Café de los Ángeles estaba situado en la cuesta de Santo Domingo, en una zona que entonces también formaba parte de la plazuela y frente al número 26 de ésta, junto a un lapidario.
Nota.- Por haber sido completamente modificada la zona a la que se hace referencia, los números de las casas son aportados como curiosidad, tal y como figuran en la prensa de la época.
Este café tenía un afamado billar y fue noticia en febrero de 1849 por haber sustituido las bandas de goma de la mesa de juego por otras metálicas de nueva invención, ante la admiración de los jugadores.
Contaba el café de los Ángeles con un parroquiano excepcional, Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), quien solía ir a escribir cada tarde. Publicaba sus escritos como colaborador en el periódico “El Contemporáneo”, dirigido por José Luis Albareda hasta que en noviembre de 1864 toma él mismo la dirección del diario, como se anuncia en el recorte de prensa.

Recorte de "El Contemporáneo" 9/Noviembre/1864. Fuente: B.N.E.

Un año después del derribo de la última parte del convento de Santo Domingo, en 1869, el lado izquierdo de la cuesta, “antes de la rinconada”, lugar donde se encontraba el café de los Ángeles, fue remodelado y alineado con el resto de la calle; de esta manera fue configurándose lo que sería una plaza, en vez de una plazuela, con un jardín de árboles.

Foto: Urbanity.es
Cuesta (subida o bajada) de Santo Domingo. Al fondo los edificios demolidos de la Plaza.

Pasan los años y el café de los Ángeles es restaurado y redecorado, anunciando su nueva apertura en 1892. El señor Mayorales, su dueño, encargó al “inteligente pintor Sr. Pechuga” la ornamentación del local que abriría sus puertas el día 19 de noviembre con un concierto de la banda de música del Batallón de Cazadores de Puerto Rico, “que tocará las mejores piezas de su escogido repertorio”.
El más joven de los cafés de esta zona de Santo Domingo fue el Café Asprón, que estuvo ubicado en lo que fue el número 18 de la plaza, haciendo esquina con la calle de Preciados.
Se anunciaba como Restaurante café Asprón Hermanos allá por el año 1910, ofertando menús económicos, a la carta. Tenía las puertas y ventanas decoradas con vidrieras de colores en las que se podían ver figuras de cariocas bailando. Más tarde fue convertido en un “tupi” o local de pequeñas dimensiones donde se podía tomar de pie cafés y licores. Pero este café desapareció con la especulación más exorbitante de las llevadas a cabo en el barrio del Centro por el Ayuntamiento de Madrid, entre los años 1967 y 1976, gracias a los ignominiosos esfuerzos de dos alcaldes: el gemebundo Carlos Arias Navarro, (de 1965 a 1973) y el impenitente Miguel Ángel García Lomas (de 1973 a 1976).
desestimados sus recursos por el Tribunal Supremo. La finalidad de este plan, según el Ayuntamiento, era “el ensanchamiento de la plaza de Santo Domingo y la apertura de la calle de Jacometrezo con objeto de facilitar la circulación del sector y la creación de un amplio lugar de estacionamiento de vehículos”. Todo ello suponía (y supuso) la demolición de, nada menos que, veintidós edificios localizados no sólo en la plaza de Santo Domingo sino también en las calles de Silva y de Jacometrezo.
El aparcamiento de Santo Domingo, que ya se había llevado por delante el jardín arbolado de la plaza en el año 1957, no parecía ser suficiente para los Alcaldes Arias Navarro y García Lomas; su justificación de convertir el centro de Madrid en una autopista con garaje para los coches, sin pensar en los vecinos y en pos de una modernidad descabellada e ignorante, incluía soterrada otra realidad: Una operación especulativa a gran escala.
Foto: Ayuntamiento de Madrid.
Aparcamiento antiguo de la plaza de Santo Domingo, donde antes había un jardín.

El 4 de mayo de 1969 un acuerdo de la Gerencia Municipal de Urbanismo actualiza la ordenación de la plaza de Santo Domingo. La zona es declarada de reparcelación “obligatoria”. Pero hasta el 23 de abril de 1976, con García Lomas como Alcalde, la ordenación de la plaza de Santo Domingo está en fase ejecutiva habiendo fallado el Tribunal Supremo el último de los recursos interpuestos. Comienza las demoliciones y la inminente construcción masiva de los edificios de más de diez alturas que contemplamos a día de hoy.

Fuentes:
Hemeroteca ABC
Hemeroteca de la B.N.E.
“Las calle de Madrid” de Pedro de Répide.
  Recuerdos personales de Rosario González Truchado.

4 comentarios:

  1. Interesante lo que nos cuentas. justo ayer veía una película sobre los edificios de Madrid en 1959. Éxitos en el Concurso 20blogs.

    Te invito a que visites mi blog en la Sección de Cine, se llama “Cine para usar el Cerebro”
    http://cineparausarelcerebro.blogspot.com/

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  2. Gracias por tu interés, David. También tu blog es muy bueno y repleto de información. Ya me dirás cual es la película sobre los edificios de Madrid, del año 1959 que has visto, ya que me interesa mucho. Espero que nos sigamos leyendo y suerte en el concurso, que seguro te lo llevas.

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  3. Tengo sellos e incluso las arras de mi boda fueron compradas en la filatelia ("Filatelia Atlas de Alfredo Calles"), que había a la izquierda de la entrada al aparcamiento. Tengo escaneo de un sobre de dicha filatelia.

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  4. Pues cuélgalo. Sería interesante verlo...

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