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martes, 11 de septiembre de 2012

CAFÉ EL GATO NEGRO.


En la calle del Príncipe, número 14 y junto al teatro de la Comedia (1875), estuvo el café más modernista de Madrid: El Gato Negro

Fuente: Urbanity.es
Café El Gato Negro (1907)
 
El Gato Negro era un café simpático, siempre lleno de público hasta que comenzaba la representación en el vecino teatro. Un timbre avisaba a la clientela del inicio de la función a la que se podía acceder a través de la puerta que comunicaba ambos locales, sin necesidad de salir a la calle.   

Propiedad de Tirso Escudero, también empresario teatral, este negocio fue inaugurado el día 22 de octubre de 1907 como cervecería y café. Su estilo art nouveau, correspondiente a la segunda época de apogeo de dicho movimiento artístico en Madrid, fue encargado al arquitecto Ricardo Magdalena Gallifa, que contó con la colaboración de la Casa Mauméjean para las vidrieras y de la Casa Férriz para los muebles. 

Una puerta giratoria daba acceso al local, que no poseía tanta luz natural como otros establecimientos ni techos demasiado altos, detalles que sin embargo lo convertían en un café más acogedor y cordial que muchos de los de su entorno. 

Fuente: ABC
Interior del café El Gato Negro (1907). En la pared se ven los gatos pintados por Enrique Marín.
 
Divanes de color rojo, columnas y gatos negros pintados en diversas actitudes sobre paredes y techo por Enrique Marín (pintor que también hacía jeroglíficos para periódicos y revistas), completaban la decoración interior. 

Como todos los cafés El Gato Negro también organizaba conciertos cada noche, hasta que debieron imponerse las tertulias. La más afamada de ellas tuvo lugar entre los años 1909 y 1910 formada, entre muchos otros, por Ramón José Simón Valle Peña (Valle-Inclán), Jacinto Benavente Martínez, Nilo Fabra Herrero, Santiago Rusiñol Prats, Ignacio Zuloaga Zabaleta, José Ortega y Gasset, el caricaturista Luis Bagaria y un joven Juan Ramón Jiménez Mantecón. 

Fuente: Elpasajero.com
Nilo Fabra aparece con una jarra en la mano junto a Jacinto Benavente.

El día que se anunció la muerte de Rubén Darío en el café, Valle-Inclán, muy compungido por la pérdida del poeta al que tanto admiraba, se puso en pie y comenzó a recitar el “Responso a Verlaine”, en medio de un silencio absoluto: 

Padre y maestro mágico, liróforo celeste 

que al instrumento olímpico y a la siringa agreste 

diste tu acento encantador; 

¡Pánida! Pan tú mismo, que coros condujiste 

hacia el propíleo sacro que amaba tu alma triste, 

¡al son del sistro y del tambor! 

(...) 

Las diferencias entre Valle-Inclán y Benavente propiciaron que el Premio Nobel presidiera en solitario la tertulia, al fondo a mano izquierda, del café El Gato Negro. Formada en su mayoría por gentes del teatro, patrocinó anécdotas como la del año 1926 en que el maestro elogiaba el último libro de Valle-Inclán, mientras varios tertulianos objetaban. Uno de ellos comentó: “Pues, le advierto que don Ramón afirma que usted es un mal escritor”. A lo que Benavente contestó: “Puede que él y yo estemos equivocados”. 

Así fue como el modernista café El Gato Negro continuó su historia, mientras servía los cafés con la leche de la Gran vaquería de Alfredo Fernández, de la Guindalera, que ordeñaba vacas especiales a la vista del público, para niños y enfermos. 

Foto: M.R.Giménez (2012)
Aspecto actual de lo que fue el café El Gato Negro.

El día 4 de septiembre de 1956, el café anuncia su cierre y de ello hacen noticia todos los periódicos de Madrid. 




Fuentes:
Hemeroteca ABC
Hemeroteca B.N.E.
“El modernismo en la arquitectura madrileña: génesis y desarrollo de una opción ecléctica” Oscar Da Rocha Aranda.
Elpasajero.com
Urbanity.es
La más sincera gratitud al actor Miguel Ariza Santana por su afabilidad, cariño y asombrosa memoria. 

2 comentarios:

  1. ¿Qué bonito café! En cuestión de diseño hemos ido a menos. Hermoso reportaje.

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  2. Tienes razón, Carlos. El modernismo madrileño creó preciosidades que hoy han desaparecido o se pasan por alto.
    Un beso.

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