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lunes, 8 de octubre de 2012

LA CALLE DE LA TERNERA, DAOÍZ Y EL CAFÉ VARELA.


En el tramo de la calle de Preciados que discurre entre la plaza del Callao y la de Santo Domingo de Madrid, termina la pequeña y casi desconocida calle de la Ternera. Esta corta y estrecha vía, que ha cambiado de nombre en numerosas ocasiones -Almendro, Sombrero, Covadonga-, fue hace más de cuatro siglos una plazuela en la que se vendían las canales de las terneras (animal muerto y abierto, sin despojos). 

Foto: M.R.Giménez (2012)
La calle de la Ternera y al fondo la calle de Preciados.
 
Si por algo ha pasado a la historia la calle de la Ternera, y tal vez se haya librado de una segura desaparición especulativa, ha sido porque en el número 6, vivió y murió Luis Daoíz Torres (1767 y fallecido el día 2 de mayo de 1808). Hasta el año 1868, tras muchas peticiones, no se pondría una placa conmemorativa de mármol blanco en la fachada de esta casa de la calle de la Ternera. En ella, junto a un busto del militar, podría leerse: 

“En el cuarto principal de esta casa vivió y murió el capitán de Artillería don Luis Daoíz, herido mortalmente en defensa de la Independencia española en el Parque de Monteleón el día 2 de mayo de 1808”. 

Foto: M.R.Giménez (2012)
Calle de la Ternera, número 6, actual. La casa original y la placa conmemorativa en honor a Luis Daoíz, han sido reemplazadas.
 
La antigua casa de la calle de la Ternera, número 6 fue demolida al principio de los años noventa del siglo pasado. La placa en honor a Luis Daoíz se encuentra en paradero desconocido, a fecha de hoy. 

Fuente: Prensahistorica.mcu.es (1962)
Antigua casa de la calle de la Ternera, número 6
. 
 
En los bajos del edificio también estuvo el restaurante “El Callejón”, lugar tan frecuentado por Ernest Hemingway quien tenía reservado su propio rincón. 

Continuando por la calle de Preciados, en el chaflán que forma con la de las Veneras, se encuentra el café Varela. 

Foto: M.R.Giménez (2012)
El edificio donde estuvo el antiguo café Varela. A la derecha de la fotografía está la calle de las Veneras y a la izquierda, la calle de Preciados.
 
Hay noticias del café Varela de la calle de Preciados, número 37, en el año 1883 cuando se inaugura la gran bodega Sótano H, en el mismo edificio y con entrada por la calle de las Veneras, número 6. Su dueño era Estanislao Rodríguez. El negocio se haría muy famoso en Madrid, llegando a convertirse en colmado o establecimiento en donde se sirven comidas de las 10 de la mañana a 2 de la madrugada, corderos asados, judías y callos a la española, a dos reales la ración. Comedores independientes. 

El Sótano H también tuvo su hecho luctuoso ya que, la noche del 24 de agosto de 1885, se suicidó de un tiro en la cabeza el joven asistente de un capitán de ingenieros que allá iba cada noche a cenar. Por las nueve cartas de despedida que le encontraron en el bolsillo parece que había sido acusado de una falta que nunca cometió, decidiendo quitarse la vida antes que ser arrestado por ello. Encima de la bandeja de pasteles que había comido dejó 6 reales, importe del gasto y la propina para el camarero. 

El Sótano H y el café Varela coexistieron hasta que en el año 1896 y tras veinticuatro meses de obras en el primer piso y el sótano del edificio, por fin se abrió el gran café con ventanales a las dos calles. 

Fuente: ABC (1959)
Interior del viejo café Varela. 
 
El Varela estaba considerado como un café de barrio por estar “algo alejado” de los de la Puerta del Sol. Divanes de alto respaldo tapizados de peluche rojo, espejos, delgadas columnas con floridos capiteles, orlas de escayola y plafones con guirnaldas constituían la decoración de este romántico café al que asistían los hermanos Machado, Miguel de Unamuno Jugo, Ricardo Baroja Nessi, José María de Cossío Martínez Fortún, Loreto Prado Medero y su inseparable Enrique Chicote, Ricardo Calvo Agostí y por supuesto Emilio Carrere Moreno, de quien se conserva una placa homenaje, en la actualidad. 

El edificio del café Varela, al igual que casi todas las casas del centro de Madrid, se vio afectado por las bombas incendiarias que cayeron en la zona durante la Guerra Civil Española (1936-1939), época en la que la Gran Vía era conocida con el nombre de “Avenida del quince y medio”, por el calibre de los cientos de obuses que sobre ella y en la mayoría de las calles aledañas caían cada día. 

Tras la guerra el café Varela vuelve a las tertulias tímidamente, ya que el derecho de reunión estaba durísimamente restringido durante la dictadura franquista. A pesar de todo Meliano Peraile Redondo, Antonio Mingote Barrachina, José Antonio Suárez de Puga Sánchez, Rafael Azcona Fernández y Gloria Fuertes “Poeta de guardia”, entre otros, convirtieron este café en un lugar cómodo en el que la poesía tuvo un papel más que destacado. 

Poco antes de los años cincuenta, cuando el menú de selecta cocina casera del café Varela costaba 30 pesetas, todo incluido, nace “Versos a Media Noche” de la mano del poeta Eduardo Alonso. Estos recitales de poesía tenían lugar cada sábado por la noche y luego, dado el éxito, se extendieron a lo largo de los otros días de la semana. 

También el Varela era un café musical. En 1948 el Trío de Madrid con el genial violinista Jesús Fernández y su violín mágico, obtuvo grandes éxitos en conciertos de tarde y noche. En la segunda mitad de la década de los años 50, del siglo pasado, Olga Ramos y su trío actuarían también en sesiones de tarde y noche. 

En palabras de Rafael Azcona: El Varela era un café muy acogedor, muchos de sus habituales utilizaban sus servicios para afeitarse. Incluso había un cliente otorrinolaringólogo que pasaba allí consulta. 

Fuente: ABC (1959)
Anuncio del cierre del café Varela, con fotografía de su fachada.
 
La historia del viejo café Varela terminó el día 15 de mayo de 1959. Los poetas de “Versos a Media Noche” declamaron los últimos versos junto al gran mural que Pedro Gros había pintado para el café y que contenía los rostros de muchos de ellos. Hay quien afirma que dicho cuadro pasó al Museo Municipal de Madrid, pero a fecha de hoy no ha sido posible localizarlo. 

El café Varela actual no guarda más recuerdo del antiguo que la placa de homenaje a Emilio Carrere, que los poetas españoles le dedicaron en el año 1952. 

Fuente: Cafevarela.com



Fuentes:
Hemeroteca ABC
Hemeroteca digital B.N.E.
Prensahistorica.mcu.es
“Los cafés cantantes de Madrid” (1846-1936) José Blas Vega.
“Guía de Madrid. Manual del madrileño y del forastero” Ángel Fernández de los Ríos.
Cafevarela.com

14 comentarios:

  1. Como siempre, muy interesante.

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  2. Gracias, Marinero de Luces. Me alegro muchísimo de que te guste lo que escribo.

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  3. ¡Qué maravillosa descripción! Y gracias por nombrar a mis padres.
    Su cierre fue un drama y así lo reflejó mi padre Enrique Ramírez de Gamboa, el Cirpri, en este poema: “Café Varela, tu muerte
    nos sorprende anonadados
    quizás porque, descuidados,
    no atisbábamos tu suerte.
    ¿Y que otra cosa podía
    suceder, si el abandono
    era la causa de encono
    de tu callada agonía?
    Por eso nuestra conciencia,
    que negros crespones viste,
    clama pública clemencia,
    a la vez que preguntamos:
    Café Varela, ¿moriste
    o fue que te asesinamos?”

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  4. Algo más: en aquellas veladas musicales con el Trío Olga Ramos, formado por mis padres y Magda Martín, la eterna pianista, se hicieron concursos de letrillas para el Ven y ven. Allí, Álvaro Retana, gran letrista de cuplé, le escribió a mi madre una coplilla muy simpática:
    "¡Qué rico pelo tenías
    antes de quedarte calvo
    si yo te pidiera un rizo, mi vida,
    ¿de dónde ibas a sacarlo?"
    Olga fue muy agasajada en aquellas veladas del Varela. Su calidad como concertista y su bella voz inspiraron a aquellos poetas que le dedicaron multitud de poemas. Junto a Enrique y Magda formaron un trío de gran calidad. Lamentablemente, el Varela cerró y, como ocurre tantas veces en este ingrato Madrid, los que pudieron evitarlo no hicieron nada. La historia se repetiría en 1999 cuando mi madre perdió sus "Noches de cuplé"

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  5. Olga, te agradezco enormemente tu comentario en este blog y la preciosa coplilla que lo acompaña, que yo desconocía. En la entrada http://antiguoscafesdemadrid.blogspot.com.es/2012/02/madame-pimenton-un-personaje-que-si.html de este blog insertamos un vídeo de tu madre, Olga Ramos, cantando el cuplé "La Regadera". Espero que lo leas y también te guste.
    Un gran abrazo y gracias.

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  6. Una acertada y completa visión del Café Varela.

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  7. Muchas gracias por tu comentario, Carlos.

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  8. Me ha gustado mucho leer este artículo, gracias por acercarnos a la época gloriiosa sel Café Varela..Soy nieto de Pedro Gros y debo reconocer que es una verdadera pena que el cuadro de Café Varela no haya visto la luz!. También tengo entendido que esta almacenado en alguna parte por el Museo de Madrid.

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  9. Gracias por tu comentario, Zury. Sigue siendo imposible localizar el mural pintado por Pedro Gros, que me gustaría mucho contemplar. Si tuvieras alguna foto, por pequeña que sea, no dudes en enviármela.
    Un saludo afectuoso.

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  10. Me he nombrado a mi mismo arqueólogo urbano y, una vez por semana, me lanzo a las calles de Madrid a fotografiar esos lugares y edificios que casi nadie ve.
    Por eso me ha encantado cuanto aquí se cuenta.
    Gracias.

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  11. Me he nombrado a mi mismo arqueólogo urbano y, una vez por semana, me lanzo a las calles de Madrid a fotografiar esos lugares y edificios que casi nadie ve.
    Por eso me ha encantado cuanto aquí se cuenta.
    Gracias.

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  12. Gracias a ti por el comentario y esperemos ver pronto esas fotos de arqueólogo. Salud.

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  13. En el Café Varela, tengo entendido que se reunian sobre los años 60 los antiguos componentes del Batallón Alpino del 5º Regimiento del Ejercito de la República...
    Saludos Antoñito el Maligno.
    ,-)

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  14. Estupenda información, Antoñito. ¡Qué alegría saber de ti! Un besazo.

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