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viernes, 26 de octubre de 2012

LOS BILLARES Y EL CINE DE VERANO EN EL CALLAO.


Mucho se ha escrito sobre el más antiguo y conocido cinematógrafo de la Gran Vía de Madrid, el cine Callao, que además de seguir milagrosamente en pie tuvo también una espléndida sala de billar y un magnífico cine de verano. 

Foto: M.R.Giménez (2010)
Detalle de la ornamentación decó de la fachada del cine Callao.

El proyecto original del arquitecto Luis Gutiérrez Soto incluía en este edificio, además de la gran sala interior con capacidad para 1.333 localidades, un gran café con escenario para actuaciones en su sótano que posteriormente sería convertido en sala de billar, siendo ésta inaugurada el domingo 1 de abril de 1928. 

Fuente: Urbanity.es
Proyecto para el cine Callao, firmado por Luis Gutiérrez Soto, en el que se aprecia como la planta baja del edificio estaba destinada a ser gran café, en un principio.

La sala de billar del Callao era un establecimiento de la cadena Burbbiks de París. Su puerta de acceso se encontraba junto a la del cine y a penas puestos los pies en el primer peldaño de la escalera por la que se bajaba al gran salón, había un balcón desde el que visualizar el ambiente. 

Fuente: mcu.es - Archivo Loty. Autor: Antonio Passaporte.
Fragmento de la fotografía realizada entre 1927 y 1931. El edificio Carrión aún no aparece.
A la izquierda, junto a la puerta del cine, se ve la entrada y el rótulo de los billares de Callao.

Sala espaciosa, grande, de amplias paredes y pródiga luz. En una de las esquinas del salón había un bar americano donde un experto barman ofrecía sabrosísimos tónicos a los infatigables aficionados, que podían jugar sus partidas en las 32 mesas de billar disponibles. El local contaba también con mesas para profesionales y una sala con graderío para contemplar las competiciones. 

Fuente: B.N.E.
La sala de billar contaba también con ventanales que proporcionaban luz natural.

El salón de billar del Callao se mantuvo abierto hasta la década de los años setenta del siglo pasado y sirvió, en la Guerra Civil Española, como comedor colectivo durante el asedio a Madrid. Hoy es la sala 2 del cine y su puerta se ha convertido en salida de emergencia. 

"Los que pasan por la plaza del Callao y dan la vuelta a la Gran Vía podrán observar que la parte superior del edificio termina con unas columnas con traviesas pintadas en granate, como unos ventanales grandes sin techo, donde ahora han colocado plantas de hoja perenne. Esa es la fachada de la terraza donde se ubicó el cine de verano del Callao. En ella se colocaron 300 butacas de madera con sus brazos, sujetas al suelo por listones atornillados y todo pintado en color granate." 

Quien esto relata es Rosario González Truchado, hija del primer conserje y posteriormente representante del cine Callao (José González Ángel), que vivió con su familia en el mismo cine entre los años 1926 y 1965. 

"En la pared alta que daba a la casa de al lado, también propiedad de la empresa del cine Callao y que se utilizó para instalar las oficinas, se elevó una gran pantalla (visible hoy desde la calle) con su correspondiente escenario; debajo, el sitio para la orquestina separado por una verja de maderas entrelazadas y tiestos con campanillas que se enredaban en la misma." 

Foto: M.R.Giménez (2012)
La deteriorada pantalla del cine de verano del Callao, en la actualidad. La plataforma del escenario y el sitio para la orquestina han desaparecido.
 
"También se construyeron, a lo largo de la pared, frente al escenario, seis hornacinas como de 1,25m. de alto por 0,60m. de ancho y en su interior unos jarrones de escayola que fueron decorados con los colores clásicos de Talavera: azul, amarillo y verde, rellenándoles después de petunias con todos los colores."

Foto: M.R.Giménez (2012)
Se aprecian las hornacinas para los jarrones de cerámica de Talavera y lo que fueron las puertas de acceso a la terraza.

"En la parte izquierda, y según se salía de los ascensores, se montó un bar muy completo que, además del surtido de cerveza, bebidas y café, contaba con un puesto de horchata, agua de cebada y limón granizado, a cargo de unos valencianos.

A la terraza se accedía, por cuatro puertas de madera acristalada, desde el pasillo-vestíbulo y los ascensores; todo estaba muy bien iluminado por luces de colores, como en una verbena. 

En la parte de arriba, donde empieza el torreón (visible desde la calle), se instaló la platea o sobreterraza, con 6 filas de butacas que iban montadas de la siguiente manera: la primera fila en el suelo con listones y las otras cinco escalonadas sobre maderas, a distinto nivel para facilitar la visión de los de atrás. En medio de esta platea, la cabina de proyección. A mano izquierda diez palcos separados por rejillas de madera con sus cinco butacas." 

Foto: M.R.Giménez (2012).
Sobreterraza del edificio.

"A lo largo de toda esta sobreterraza había unas barandillas, también de madera, como de dos metros, haciendo dibujos, separadas con bloques de cemento pintados de blanco. Debajo de ellas sobresalían unos poyetes igualmente de dos metros, con su correspondiente rejilla para proteger los tiestos que se colocaron con plantas de geranios de hiedra de todos los colores y de verbenas. 

Esta idea del cine de verano tuvo mucho éxito y el público lo puso enseguida de moda, llenándose todas las noches. Resultaba muy vistosa la presencia de las señoras con los mantoncillos de seda bordados y flecos pequeños, para ponerse sobre la espalda y los brazos ya que la noche refrescaba. Todavía no se conocía la "rebeca". 

Todo tenía su inconveniente y, en este caso, tal era las tormentas de verano que solían presentarse por la noche y hacían suspender la proyección; en estos casos el espectáculo pasaba a darse en la sala cubierta. Duraban las sesiones desde mediados de junio hasta septiembre. 

En las noches de verano, cuando se daban las funciones de cine, asustaba ver a las chachas de las casas de la calle Preciados trepando por los tejados de los edificios próximos y acomodándose sobre las tejas para ver la película, ¡qué valor!, en cualquier momento un resbalón y al fondo del patio." 

La terraza del Callao se inauguró el día 6 de junio de 1927 con tres películas, entonces de cine mudo: “¿Dónde vamos a parar?”, “La criada del coronel” y “Dick, el guarda marino”. Se mantuvo abierta hasta la Guerra Civil Española y después dejó de utilizarse, tristemente. 




Fuentes:
“El cine, la Gran Vía y yo” de Rosario González Truchado.
“Cines de Madrid” de David Miguel Sánchez Fernández.
Hemeroteca ABC.
Hemeroteca B.N.E.
Urbanity.es
Mcu.es (archivo Loty).

4 comentarios:

  1. Bueno, que podemos decir!!! Te ha faltado decirnos de color era la enagua de la señora de la tercera fila.

    Creo que tu ya lo has dicho todo. Maravilloso relato contado de primera mano que desde luego no podría ser más conciso y exacto de no haberlo vivido.

    Un beso.

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  2. Mi madre era muy observadora y tenía buena memoria, gracias a lo que hoy sabemos como era la terraza del Callao.
    Un besote, David.

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  3. También tenía mesas para fanáticos del ajedrez.

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  4. Sí, se organizaban campeonatos de billar y de ajedrez. El interior del edificio tenía una decoración profusa y fantástica, que ya ha desaparecido por completo.

    Muchas gracias por tu comentario, Roncalis. Un afectuoso saludo.

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