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sábado, 24 de noviembre de 2012

EL PASADIZO DE SAN GINÉS.


No es poca la historia que recoge este singular callejón o pasadizo, de apenas sesenta metros de longitud y que siempre fue peatonal debido a su poca anchura. 

Foto: M.R.Giménez (2012)
El pasadizo de San Ginés desde la plazuela, en la madrugada de un día de otoño.

El pasadizo de San Ginés comienza en la calle del Arenal y termina en la plazuela con el nombre de ese santo, coincidiendo toda su fachada del lado derecho con el lateral de la iglesia de San Ginés de Arlés (s. XVII), cuyo arquitecto fue Juan Ruiz. 

La mayor curiosidad de este pasadizo radica en la bóveda o arco que se encuentra adosada al muro del templo y a la casa número 5, siendo el lugar donde finaliza la vía. Según Pedro de Répide Gallegos (1882-1948) hubo allí un túmulo funerario que servía a la iglesia para los aniversarios y exequias (honras fúnebres). 

También en este pasadizo estuvieron los telares y la primera prensa calandria de Madrid en la fábrica de holandillas (tejido de seda), para darles lustre (brillo) propiedad de Francisco García Navas, allá por la primera década del siglo XVIII. 

Fuente: Prensahistorica.mcu.es
Vista del pasadizo en el año 1923, subiendo desde la calle del Arenal.

El más antiguo de los establecimientos que aún existe en este pasadizo se sitúa en su número 2 y es la hoy llamada Librería San Ginés. Adosada al muro de la iglesia y haciendo esquina con la calle del Arenal, hay noticia de este “puesto de libros” en la prensa del año 1805, aunque con toda probabilidad es anterior. Siempre fue y hoy continúa siendo una librería de lance. 

Foto: M.R.Giménez (2010)
Librería San Ginés, en el número 2 del pasadizo.

Conocemos por los periódicos que el Ayuntamiento de Madrid en el año 1899 concedió licencia a Francisco Irawedra para el puesto de libros de San Ginés. Más tarde, en el año 1922, el propietario de la librería ya era Antonio Sánchez y doce años después el mismo negocio pasa a llamarse Librería Rubiños. Pero ahí sigue con sus anaqueles de madera y tejadillo, resguardados por persianas, y su caseta-despacho para que el librero no pase frío en invierno. 

El sábado 30 de septiembre de 1871 se inaugura el Salón Eslava, en el pasadizo de San Ginés, número 3. El edificio, propiedad de Bonifacio Eslava y diseñado por el arquitecto Bruno Fernández de los Ronderos resultó un precioso teatro con dos plantas, platea y principal, y reunía especiales condiciones acústicas y de perspectiva. Hermosamente decorado por los artistas: Ferri, Foreti, Marín y Vallejo, fue inicialmente una sala para conciertos. 

En la parte baja del teatro y también con entrada por el pasadizo de San Ginés, número 3, estuvo el café de Granada. 

Foto: M.R.Giménez (2012)
Entradas de los antiguos Salón Eslava y café de Granada, hoy salidas de emergencia de la discoteca instalada en el edificio.

El café de Granada fue inaugurado a la vez que el Salón Eslava. Era espacioso, pues contaba con una superficie de 7.000 pies, tenía una profusa iluminación y estaba decorado por el pintor-escenógrafo Antonio Bielza. Sus escaleras anchas y elegantes daban paso al teatro sin necesidad de salir a la calle. 

Este café alcanzó gran celebridad por ser citado en “El tango de la Menegilda” de la zarzuela “La Gran Vía” de Federico Chueca, Joaquín Velarde y Felipe Pérez, estrenada en el año 1886. 

“Pobre, chica, la que tiene que servir…” 

En el año 1881 el negocio se remodeló convirtiéndose en Teatro Circo Eslava, desapareciendo el café de Granada para anexionar su espacio a la sala de espectáculos. 

Otro de los establecimientos que más importancia tuvo en el pasadizo de San Ginés fue el instalado en el año 1884 por Lázaro López, que vino a abrir una sucursal de su bodegón “Le petit Fornos” situado en la calle de Capellanes, número 1 (hoy calle del Maestro Victoria). 

Fuente: B.N.E. (año 1884)
 
Lázaro, industrial hostelero, se marchó a París en el año 1884 para estudiar repostería y cocina en el Grand Hotel, nada más inaugurar su nuevo negocio del pasadizo de San Ginés, número 5. El local se convertiría, a su retorno, en un restaurante de menús muy variados inaugurando un comedor para sesenta cubiertos en el piso principal de la finca. 

En el año 1888 el restaurant se amplió con la Fonda de Lázaro López, que se hizo muy popular y en la que el viajero puede comer a la hora que tenga por conveniente. 

Fuente: B.N.E. (año 1888)
 
El día 28 de junio de 1903, a las 4 de la tarde, Lázaro López aparece muerto en una habitación del primer piso de su fonda, donde vivía con sus hijos y con otros familiares. Víctima de una grave enfermedad detectada pocos meses antes de su muerte, el hostelero fue encontrado muerto sentado sobre una mecedora y con un revolver en el suelo. Se había disparado en la sien derecha sin dejar ninguna nota o carta explicativa. 

El último de los antiguos negocios que hoy prosperan en el pasadizo de San Ginés es la famosa chocolatería. 

Fuente: Rayosycentellas.net / Foto: M.R.Giménez (2012)
Aspecto deteriorado del pasadizo de San Ginés en el año 1966 e imagen actual.

La chocolatería San Ginés abrió al público en el año 1894 como churrería (buñuelos, churros y porras que entonces se realizaban de forma manual). 

Tuvo el apodo de “El Maxim’s golfo” durante los años veinte del siglo pasado, según el periodista Cesar González-Ruano, porque al cerrar todos los cafés de la Puerta del Sol era el único establecimiento abierto donde poder tomar algo caliente y recién hecho. 

Durante la II República se llamó “La Escondida”, por su ubicación en el recóndito pasadizo y poco a poco fue ocupando lo que antaño era el bodegón de Lázaro López. 

Hoy es, tal vez, la chocolatería más antigua de Madrid. 






Fuentes:
Hemeroteca digital B.N.E.
Prensahistorica.mcu.es
“La parodia teatral en España (1868-1914)”. Francisca Íñiguez Barrena.
“Las calles de Madrid” Pedro de Répide.
Chocolateríasangines.com
Es.wikipedia.org
Rayosycentellas.net

6 comentarios:

  1. Charo, me ha encantado esta entrada sobre el pasadizo de San Ginés. Resulta que los pasadizos, pasajes y calles pequeña enrejadas me chiflan. En Barcelona hay muchos y hace un tiempo organizé una ruta por algunos de ellos. Aquí tienes el enlace en el blog http://srabsenta.blogspot.com.es/2012/05/la-ruta-de-las-calles-con-rejas-parte-i.html
    En Madrid seguro que también hay un montón. Anímate a seguir buscando sobre el tema, que seguro que encuentras historias fascinantes.

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  2. En Madrid aún queda algún otro pasadizo o pequeña calle, pero la mayor parte desaparecieron. Lo bueno del de San Ginés es que terminas en los churrillos, que nos comeremos el día que vengas a Madrid.
    Besotes.

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  3. hermoso trabajo el que usted desarrolla...soy venezolana pero hice mi postgrado en la UCM, así que al ver estas imágenes siento hasta el olor de algunos lugares

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  4. Lo más importante de Madrid, además de poder beber agua directamente del grifo, es que se trata de un lugar en el que a nadie le preocupa de donde procede el otro, ya que todos son bien recibidos.
    Agradezco mucho sus elogios dedicados a este trabajo y espero que prosiga en su lectura.
    Un cordial saludo.

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  5. Vuelvo a tomarte prestada una fotografía para una entrada de mi blog. Ya sabes que me encanta tu trabajo
    http://josejacksonveyan.blogspot.com.es/2014/12/te-espero-en-eslava-tomando-cafe.

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  6. A tu disposición, María Rosa. Muchas gracias. También yo sigo tu excelente blog.

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