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lunes, 11 de febrero de 2013

AMERICAN BAR PIDOUX Y EL DOCTOR ASUERO.


En el año 1922 la Gran Vía de Madrid estaba aún sin terminar y su primer tramo, entre la calle de Alcalá y la Red de San Luis, recibía aún el nombre de Conde de Peñalver. Es en el número 7 (hoy Gran Vía, 20) donde abriría el miércoles 27 de septiembre de ese año el American bar Pidoux. 


Fuente: Granvia.memoriademadrid.es (S/ 1930).
La avenida del Conde de Peñalver o Gran Vía. A la derecha el toldo del café Pidoux.
Elegancia y chic parecía caracterizar a este aristocrático bar de la nueva Gran Vía. Según la prensa del momento sería el futuro centro de reunión de la “gente bien” de Madrid y era el lugar que “todos" estaban esperando. 

Fuente: Granvia.memoriademadrid.es (1922)
Fachada del American bar Pidoux, en su inauguración.
Hipólito Pidoux, cuya viuda sería la promotora del American bar Pidoux, había sido un conocido hostelero francés cuyo negocio incluía el restaurante del Real Tiro de Pichón de la Casa de Campo, además de poseer una tienda de vinos galos y licores de todos los países situada en el número 12 de la calle de la Cruz, desde la última década del siglo XIX. 

Fuente: ABC. (1906)
Anuncio de la tienda de H. Pidoux en la calle de la Cruz, 12.
 
La sencilla decoración del bar Pidoux incluía maderas de roble macizo, mármoles, metales y una perfecta distribución de la luz que lo mantenía en una agradable penumbra. Lo novedoso del bar era que su mostrador estaba asistido de altas banquetas al uso americano, nunca visto antes en los locales madrileños. Tenía una cocina instalada en los bajos del recinto, lo que permitía dar comidas por encargo, y una tienda anexa en la que se podían comprar licores, vinos franceses, champagne y el exclusivo vermouth Torino de la casa Pidoux, al por mayor o al detall. 

Fuente: Granvia.memoriademadrid.es (1922)
Interior del American bar Pidoux en el que se aprecian las altas banquetas junto al mostrador. 

En el mes de diciembre de 1924 la prensa recoge, bajo el epígrafe “Una partida de dados y un inglés filántropo” la peripecia de cuatro amigos que se jugaron el dinero en el Pidoux. El británico había ganado la suma de 100 pesetas. Al intentar devolver la cantidad a sus amigos desplumados, obteniendo de éstos una negativa, decidió comprar un “vigésimo” (veinteava parte de un billete) de la lotería de Navidad a un vendedor ambulante, meterlo en un sobre y depositarlo en el mostrador del bar hasta el sorteo. El día 22 de diciembre, los amigos volvieron a reunirse en el Pidoux para abrir el sobre y comprobaron que les había tocado el Gordo. 

El interior del ya famoso bar americano Pidoux fue elegido para rodar escenas del melodrama “La condesa María” (1928) realizada por Benito Perojo. Por aquel entonces un ya popular barman llamado Pedro Chicote, aún no Perico, vendía en este bar americano, donde trabajaría durante seis años antes de emanciparse, su libro “CockTails” al precio de 6 pesetas. Toreros como Domingo Ortega, periodistas, artistas del cinematógrafo y literatos eran asiduos al Pidoux. 

Foto: M.R.Giménez (2012)
Aspecto actual de lo que fue el American bar Pidoux, hoy sede de oficinas de la Comunidad de Madrid.

Fernando Asuero Sáenz de Cenzano (1887-1942) había estudiado medicina en Madrid, en la especialidad de Otorrinolaringología. Basándose en las técnicas milenarias de medicina natural que ya había investigado el doctor Pierre Bonnier y que fueron detalladas en el libro “Defensa orgánica y centros nerviosos”, el doctor Asuero puso en práctica un método para curar multitud de dolencias por medio de la manipulación indolora del nervio trigémino, a través de la nariz. 

Fuente: B.N.E. (1930)
Anuncio del consultorio del doctor Asuero en Buenos Aires, Argentina.

La fama del doctor Asuero trascendió rápidamente a toda España y eran muchos los que se trasladaban a San Sebastián, donde el médico tenía la consulta, en busca de su tratamiento. 

En el mes de julio de 1929, el doctor Asuero hizo un viaje a Madrid y estuvo en el bar Pidoux donde no sólo fue reconocido de inmediato por los allí presentes, sino también por los transeúntes que por la Gran Vía pasaban en aquel momento. El American bar fue invadido al instante por una ingente multitud que imploraba y solicitaba sus servicios, para sí o para sus familiares, lo que formó un alboroto de tal calibre que obligó al médico a escapar en automóvil, aunque en medio de una gran ovación. 

El método de la curación por el trigémino fue objeto de la película “Las maravillosas curas del doctor Asuero” (1929) de Nemesio Manuel Sobrevilla, de quince minutos de duración y cuya exhibición fue prohibida por la Dirección General de Seguridad de la dictadura de Primo de Rivera. 

A pesar de la asombrosa fama obtenida por el médico, su insólito método de curación le proporcionó una multitud de detractores. El doctor Asuero abandonó España para viajar a Argentina, instalando en Buenos Aires una nueva consulta. 

La popularidad del doctor Asuero trascendió rápidamente al mundo del espectáculo. En el mes de diciembre de 1929 fue publicada la obra “El cuatrigémino” de Pedro Muñoz Seca y Pedro Pérez Fernández, sátira en la que un doctor cabal y de buenas costumbres es obligado a explotar su método curativo por sus desaprensivos parientes, con el fin de obtener pingües beneficios. También haciendo referencia a las técnicas manipulativas a través de la nariz del doctor Asuero, el músico Ángel Ortiz de Villajos Cano compuso el famoso charlestón “Al Uruguay”. 

       Buscar en Youtube.com. Olga Ramos canta "Al Uruguay" de Ángel Ortiz de Villajos

“… Y a un doctor famoso le fui a consultar, pero las narices me quiso tocar…” 










Fuentes:
Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC.
Prensahistorica.mcu.es
Es.wikipedia.org
Diariovasco.com
Granvia.memoriademadrid.es
Youtube.com

6 comentarios:

  1. No sé si yo me dejaría tocar las narices por ese doctor...no le veo yo muy fiable.
    Saludos, Charo!

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  2. Gracias, una vez más, por leer este blog. Quiero tu libro sobre Malasaña, lo quiero, ¡ya!
    Salud,Carlos.

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  3. ¡Qué interesante lo referente al Pidoux! Juan José Domenchina lo menciona en un relato. del 1929 titulado El Desorientado.
    Muchas gracias

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  4. Sí, el Pidoux era frecuentado, en ocasiones, por los más pudientes de la Generación del 27.
    Concha, te agradezco mucho tu interesante comentario.
    Un cordial saludo.

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  5. Imposible que RUBÉN DARÍO frecuentase el Pidoux, éste se inauguró en 1922, y el eximio poeta había fallecido en 1916. Tuvo una novia madrileña y fue asiduo paseante de la entonces posesión real, Casa de Campo

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  6. Ricardo, el dato al que te refieres está sacado de la revista "Blanco y Negro" dentro de la hemeroteca del diario ABC, en un artículo publicado el día 7 de junio de 1958. Sin duda de trata de un error del autor, Cesar González Ruano.
    Muchas gracias por advertir del error.
    Un saludo cordial.

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