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lunes, 15 de julio de 2013

EL CAFÉ DE LA ESMERALDA DE LA CALLE DE LA MONTERA, EL ATENEO Y UN BANCO.

Una vez más aparece en este blog la calle de la Montera, tal vez la vía con más historia olvidada de Madrid y convertida hoy casi en una zona de paso hacia la Puerta del Sol. No sólo fue la más comercial del centro durante los siglos XIX y XX (contaba con un censo de cincuenta y cinco negocios diferentes en el año 1911) sino que también acogió a uno de los cafés más famosos de la Villa, por su tertulia, el café de la Esmeralda.

Foto: M.R.Giménez (2013)
Edificio de la calle de la Montera, 22, esquina a la calle de la Aduana (antes angosta de San Bernardo). En él estuvo situado el café de la Esmeralda.

Hay noticias en la prensa sobre éste de la Esmeralda desde el año 1845, era de proporciones muy limitadas y de condición muy modesta aunque ello no fue impedimento para que en él se afincase una de las tertulias literarias más famosas de la mitad del siglo XIX y de la que surgiría nada menos que la llamada Generación del 68. 

Fuente: Urbanity.es (primeros años siglo XX)
En primer plano el edificio de Montera, 22 y contiguo el del número 24, hoy inexistente.

Jóvenes, entonces, como Eduardo Gasset Artime (periodista y abuelo del filósofo José Ortega y Gasset), escritores y dramaturgos como Dámaso Luis Martínez de Eguilaz, Diego Luque de Beas, Antonio Trueba Quintana, Emilio Bravo, Carlos Ochoa, Mariano Zacarías Cazurro García, José María de Pereda Sánchez Porrúa, Adelardo López de Ayala Herrera, entre otros, y políticos en ciernes como Emilio Castelar Ripoll y Antonio Cánovas del Castillo componían la tertulia del café de la Esmeralda. De ella salieron las primeras obras de juventud de esta Generación: “La espada de San Fernando” de Eguilaz, “La dama del Conde Duque” de Luque y “La campana de Huesca” de Cánovas, que escribían para venderlas a un editor que por el café iba a buscar material para su negocio, al precio de una onza de oro por cada una que aceptara.

Durante varias noches un anciano muy serio y circunspecto solía sentarse junto a la mesa de la tertulia de las jóvenes promesas, escuchando con atención sus comentarios. Los allí reunidos llegaron a pensar que se trataba de un policía que les espiaba, pero una noche el hombre se levantó y dirigiéndose al grupo dijo: “Les haré una profecía de hombre de mundo y viejo. Entre ustedes hay uno que se abrirá mucho horizonte y será gloria de España”. Tras estas palabras describió a Cánovas del Castillo, sin mencionar su nombre al no conocerlo, a continuación depositó su tarjeta sobre la mesa y se marchó. Era Joaquín María López, que fuera Presidente del Gobierno años atrás y fallecería pocas semanas después.

La nocturna tertulia del café de la Esmeralda se prolongó entre los años 1851 y 1853; fue sustituida por una especie de Academia familiar en el domicilio de uno de los contertulios, situado en la calle del Caballero de Gracia.

El inicio del siglo XX se llevaría por delante al viejo café de la Esmeralda, como más adelante también sucumbiría el edificio situado junto a él, que tenía la misma hechura. 

Foto: M.R.Giménez (2013)
Calle de la Montera, 22 y 24. A la izquierda, el mastodóntico edificio que reemplazó a la casa donde estuvo el Banco de San Carlos y el Ateneo.

En el hoy número 24 de la calle de la Montera, lugar que ocupa un ya obsoleto y mastodóntico edificio contemporáneo, con pasaje a la calle de la Aduana, estuvo la desaparecida casa donde se ubicaron el Banco de San Carlos (antecedente del Banco de España) y el Ateneo Científico y Literario de Madrid.

Fuente: Urbanity.es
Fotografía tomada el 11 de marzo de 1936. A la izquierda la iglesia de San Luis Obispo incendiada y a la derecha las casas número 22 y 24 de la calle de la Montera. 

La casa, hoy desaparecida, era semejante y consecutiva a la que aún sobrevive en el número 22 de la calle, donde se ubicaba el café de la Esmeralda. Su fachada principal tenía sólo cuatro balcones a Montera y circundaba la estructura de su vecina para desembocar su otro frontispicio por la calle de la Aduana (antes angosta de San Bernardo).

En el año 1823 este edificio es adquirido por el Banco de San Carlos (creado en 1782) y cuyo anterior emplazamiento fue el ya desaparecido Palacio de Monistrol de la calle de la Luna. La casa de la Montera era sencilla, de las llamadas de renta. Tenía un angosto entresuelo, dos pisos y buhardillas, además de comercios en su planta baja.

El Banco de San Carlos se disolvería en el año 1829 para crear el Banco Español de San Fernando, que a su vez se fusionaría con el Banco de Isabel II, en el año 1847. Nueve años más tarde el establecimiento daría lugar a la creación del Banco de España, trasladando su emplazamiento al edificio de la calle de Alcalá, donde hoy se encuentra, a principios de la década de los años noventa del siglo XIX.

En el año 1820 las mentes ilustradas pensaron en la necesidad de afianzar en el país una mentalidad liberal mediante el debate, la discusión abierta y la expansión de “las luces”. Aparece entonces el Ateneo, que tras la desaparición del absolutismo de Fernando VII se convertirá en el Ateneo Científico y Literario, luego también Artístico, en el año 1835. 

Muchas fueron las sedes que tuvo esta institución hasta llegar a su emplazamiento actual de la calle del Prado, número 21, (edificio inaugurado en el año 1884), siendo la última de ellas en la pobre casa de la calle de la Montera, 22 (que hoy correspondería con el número 24), desde el año 1854.

Fuente: Ateneodemadrid.net
El Ateneo de la calle de la Montera.

La calle Montera es la sede ya del Ateneo. La calle, que durante el siglo XVI y XVII había sido el núcleo de la galantería y la modernidad, vuelve por sus fueros. Se dice que “ciertos días, desde las siete de la tarde”, a causa del Ateneo, no hay quien pase por allí. No es de extrañar. Ingenios como los de Manuel Becerra, hablando de astronomía; Amador de los Ríos, sobre los judíos; Valera, de la filosofía de lo bello, o Echegaray; de relaciones internacionales, crean expectación. En los heterogéneos ámbitos de la casa -el Wagón, la Cometa o la Cacharrería- maestros y novatos discuten “hasta la anarquía filosófica”. La biblioteca sigue siendo el sancta sanctorum del Ateneo, allí “donde nació Donoso Cortés, perdió la vista Cánovas, Castelar se quedaba calvo y Moreno Nieto se moría”.

Hoy no queda más que un casual recuerdo del Ateneo de la calle de la Montera, el nombre de un hotel que perdura en la casa que fue del café de la Esmeralda, situada junto a donde estuvo esta digna institución.





Fuentes:

Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC
Prensahistorica.mcu.es
Memoriademadrid.es
Urbanity.es
Lavanguardia.com
“El Banco de España en Madrid. Génesis de un edificio” Pedro Navascués Palacio.
Ateneodemadrid.net
“Guía de Madrid, manual del madrileño y del forastero” Ángel Fernández de los Ríos.

6 comentarios:

  1. Por eso, a la otra calle de S. Bernardo, se le llamaba "Ancha". Claro. Había otra, "Angosta" y salía de Montera. Curioso. Tan curioso como que el antecesor del Banco de España,tenia la sede aquí.
    De lo que no se enter unoen este blog....
    Antoñito I El Maligno

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  2. Con todo lo que tú sabes del barrio del Centro (hoy más conocido por Malasaña), bien podrías abrir un blog y tendrías multitud de visitas.
    Gracias y un gran besote, Maligno.

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  3. Alguien sabe si en el número 22 de la calle Montera, había algún hospital o algún convento, aproximadamente en el año 1960. Muchas gracias

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  4. No hay constancia de ello y menos en los años 60 del siglo pasado. Saludos.

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  5. Por favor alguien me piede decir en que número dee la acera de los impares arriba una casa de fotografía con los escaparates llenos de fotos en blanco y negro de los toreros y corridas del momento, sobre los años 60. Muchas gracias

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  6. Hola,
    Por favor alguien me podría decir que personajes intelectuales pueden haberse alojado en pensiones/hostales de la calle Montera. Me interesaría saber más historia de esta calle, así como si alguien conoce historia más concreta del número 21 de esa calle. Muchas gracias. Saludos.

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