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jueves, 15 de agosto de 2013

EL CAFÉ DE ZARAGOZA DE LA PLAZA DE ANTÓN MARTÍN.

Quien hoy pasea por el ensanche que la calle de Atocha de Madrid tiene a la altura de la calle del León, habrá llegado a la plaza de Antón Martín; plazuela que ya figuraba en el plano de Pedro Texeira (1656) con dicho apelativo. Plaza agitada por sucesivas contiendas desde que en el año 1766 comenzase allí el Motín de Esquilache y que fue apodada de la “Republica” o de la “Revolución”, por la pluma de algún periodista de la Generación del 98 porque allí han repercutido casi todas las revoluciones, asonadas, trifulcas, motines, tumultos y alborotos posteriores.


Fuente: Memoriademadrid.es (1870)
La Fuente de la Fama de la plaza de Antón Martín.A la derecha la calle del León y en su esquina el café de Zaragoza. Al fondo se aprecia la fachada de la iglesia del Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto.


Allí se inauguró la Fuente de la Fama, del arquitecto Pedro de Ribera (1682-1742), hoy situada en la trasera del Real Hospicio de San Fernando (Tribunal), cuya portada churrigueresca corresponde al mismo maestro.

En los años treinta del siglo XVIII, Felipe V ordenó la instalación de la fuente en Antón Martín para suministrar agua a aquellos barrios. Los vecinos hubieron de correr con los gastos de la instalación, detalle que sin duda desagradaría a más de uno; éste fue el motivo por el que al inaugurar la obra apareció junto a ella un gran cartel que decía: “Deo volente, rege suvente, et populo contribuente se hizo esta fuente” (Dios lo quiere, el rey lo manda, y por el pueblo contribuyente se hizo esta fuente).

Fotografía: M.R.Giménez (2010)
La Fuente de la Fama en su actual ubicación de Tribunal.

Alrededor del año 1866 abre, en la esquina de la calle de Atocha, número 79 (hoy 59) con la del León, el café de Zaragoza que sería conocido también por el nombre de café de Antón Martín al estar situado en la misma plaza (aunque la numeración de las fincas era y sigue siendo la de la calle de Atocha, al no existir la plaza propiamente dicha).

Fuente: B.N.E. (1896)
Interior del café de Zaragoza en una tarde de domingo del mes de noviembre de 1896.

Eran tiempos agitados los años sesenta del siglo XIX. El 22 de junio de 1866, la plaza se convirtió en uno de los escenarios de la malograda sublevación de los militares del cuartel de San Gil para derrocar a Isabel II. “La barricada de la plaza de Antón Martín era el más terrible de todos aquellos confusos amontonamientos de adoquines, tierra, carruajes y muebles, que la revolución había hecho surgir, soplando sobre las calles de Madrid”. (“La araña negra” de Vicente Blasco Ibañez). 

Dos décadas más tarde, el 19 de septiembre de 1886, la plaza de Antón Martín y el café de Zaragoza fueron marco de la sublevación republicana del general progresista Manuel Villacampa del Castillo. Junto a un grupo de militares afines se situó en el de Zaragoza a la espera de que los regimientos que le eran afines se reunieran en la estación del Mediodía (actual Atocha), a las 10 horas de la noche. Pero un espía ha ido á avisar al coronel, Alfonsino declarado (partidario del fallecido Alfonso XII y de su sucesor Alfonso XIII), el cual acudió y al frente de los soldados de guardia, trató de impedir la salida a su regimiento. El intento de sublevación fue un fracaso.

Fotografía: M.R.Giménez (2013)
Hoy es así la calle de Atocha, esquina a calle del León, donde estuvo el café de Zaragoza. 

El café de Zaragoza llegó a ser uno de los más populares de Madrid. Café de barrio con media docena de puertas para su acceso. En sus numerosas tertulias participaban, entre otros, el político y periodista Nicolás María Rivero, el tenor Julián Gayarre Garjón, que hacía propaganda republicana en los tiempos belicosos del café y cantaba “El himno de Riego” entre los aplausos de los asistentes; el escritor Vital Aza Buylla y un cuantioso número de estudiantes de Medicina procedentes de la cercana facultad.

En este café se congregaban los republicanos del distrito todos los días 11 de febrero de los primeros años de la Restauración, tras la Primera República Española, cuando estaba prohibido comentar esa fecha. Entonces y después se hacía tocar al piano “La Marsellesa” en los momentos solemnes. 

Los conciertos de música, muy populares en los cafés de la época, atraían a numeroso público y sirvieron como inicio de las carreras profesionales de muchos destacados maestros como Federico Chueca Robres, Joaquín Valverde Durán, José Gainza Garamendi (que solía compartir “un bisteck” con Julián Gayarre cuando éste aún no era famoso), el violinista Abelardo Corvino o el pianista José Balsa.

En el año 1896 el café de Zaragoza cambió de dueño y fue reformado. El agua de Madrid debía ser por entonces bastante poco apta para el consumo, por lo que el nuevo propietario anunciaba en la prensa la instalación de un filtro sistema Howatson de gran potencia, que permite ofrecer agua cristalina y limpia de materias nocivas, además de continuar con la música selecta por la noche. Todo ello no impediría en el mes de febrero de 1898 la detención de doce miembros de la estudiantina titulada Rondalla Aragonesa, por haber cantado una copa alusiva a la Reina Regente (María Cristina) en el café.

Fuente: Viejo-Madrid.es (1930).
La plaza de Antón Martín en 1930 ya no tenía fuente, la iglesia de Loreto había desaparecido y el café de Zaragoza era un ya bar-café refugio de toda la gallofa madrileña.

Un crimen tuvo lugar en el café de Zaragoza el día 28 de noviembre de 1911. Una tarde el respostero del establecimiento había ordenado a uno de los pinches la limpieza de unas garrafas para preparar helado. El subalterno se negó y parece que contestó de muy mala manera a su jefe, quien le replicó diciendo que hablaría con el dueño del establecimiento. El pinche cogió un cuchillo de cocina, se abalanzó sobre el repostero y lo hundió en su espalda causándole la muerte instantánea, por lo que sería acusado de asesinato con alevosía.

El día 1 de marzo de 1918 se anuncia la clausura del viejo café de Zaragoza de la plaza de Antón Martín, cuyo recuerdo perviviría en las páginas de novelas como “Torquemada en la cruz”, “Torquemada en la hoguera”, “Fortunata y Jacinta” y “Cánovas” y varias más de Benito Pérez Galdós. También Pío Baroja Nessi hace mención al de Zaragoza en la trilogía de “La lucha por la vida”. “Manuel descansó. Salieron por la calle de la Magdalena a la plaza de Antón Martín y entraron en el café de Zaragoza. Se sentaron los dos y Vidal pidió dos cafés con dos medias tostadas”. (“La busca” de Pío Baroja -1904-).

Poco tiempo después de su desaparición abrió en el local otro café-bar llamado también de Zaragoza. De él habían desaparecido ya las tertulias revolucionarias y los estudiantes de Medicina, siendo su parroquia refugio de toda la gallofa madrileña, en el año 1929. Pero el nuevo establecimiento también cerraría, a mediados del siglo XX, para convertirse en una oficina bancaria.





Fuentes:
Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC
Es.wikipedia.org
Prensahistorica.mcu.es
Memoriademadrid.es
Viejo-Madrid.es
“Las calles de Madrid” de Pedro de Répide.
“La araña negra” Vicente Blasco Ibáñez.
“La busca” y “Mala hierba” de Pío Baroja Nessi.

2 comentarios:

  1. ¡¡ Pero bueno !! De lo que se entera uno,,,, Asi que la fuente que hay en lo que llámabamos los Jardines del Hospicio estaba en Anton Martin.... Por cierto la fuente es de tamaño mediano y Anton Martin no es muy ancha que digamos...si pasaban carros y tal, no debia de ser muy cómodo.
    Antoñito I El Maligno

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  2. Ya ve, señor Anónimo. La Fuente de la Fama, entre las dos ubicaciones que se citan, estuvo también en el Parque del Oeste. Todos los monumentos madrileños parecen haber viajado mucho.
    Por lo del espacio que quedaba para el paso en la plaza de Antón Martín, al principio no debió ser un problema; además, la fuente se hizo principalmente para que los vecinos cogieran agua de ella y fuese un ornamento para la ciudad. ¡Qué cosas!
    Un besote.

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