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martes, 20 de mayo de 2014

DE CAFÉS Y SEDERÍAS EN EL Nº 6 DE LA CALLE DE CARRETAS.

Según escribía Ramón Gómez de la Serna allá por los años treinta del siglo pasado, esta calle es en la que se saluda mejor a toda la población, refiriéndose a la de Carretas de Madrid. Naturalmente la cosa ha variado mucho desde entonces; sin embargo en ella prosigue el ir y venir constante de todo tipo de gentes que se entremezclan con el tráfico y no ha decaído un ápice en su tradición comercial. En esta de Carretas, que mantiene su nombre desde el siglo XVI, se instalaron famosas librerías (Escamilla, El Libro de Oro, Cuesta o la de Nicolás Moya, que aún perdura), tiendas de objetos de goma, las mejores ortopedias como la inmortal Galeán, joyerías, el famoso Bazar X, sederías y, por supuesto, sus famosos cafés.


Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Aspecto actual de la calle de Carretas, con la Puerta del Sol al fondo.

Una de las casas de esta calle de Carretas que merece especial atención es la situada en el número 6, hoy convertida en un insustancial edificio que en nada recuerda al Café del Siglo que allí fue inaugurado en los años cincuenta del siglo XIX.

Fotografías: M.R.Giménez (2014)
A la izquierda la fachada ocre y anodina del actual nº 6 de la calle de Carretas y a la derecha su interior, lo único que perdura de lo que fue el edificio.

Este café del Siglo tuvo fama de ser uno de los mejor alumbrados de Madrid, cuando la luz de gas comenzaba a implantarse en los locales públicos de la Villa. Coexistió con otro del mismo nombre, situado en la calle Mayor, pero de distinto dueño. 

Era este un café grande, que también tenía acceso por la trasera y estrecha calle de la Paz. Entre sus dos pisos se repartían numerosos veladores y divanes, acompañados por grandes espejos sobre las paredes, contando también con varias mesas de billar. Muchas fueron las obras de remodelación de este café del Siglo, una por cada cambio de dueño, durante los años 1864, 1883 y 1890. Pero quizá al estar situado junto al mítico Café y botillería de Pombo -donde años después Ramón Gómez de la Serna institucionalizaría su Sagrada Cripta- nunca terminó de funcionar.

En el mes de marzo de 1890 se estableció en este café una casa de juego, actividad prohibida en esos momentos, repartiéndose por todo Madrid tarjetas elegantemente impresas para anunciar ese nuevo pasatiempo. Una de ellas fue a parar a manos del gobernador civil, que de inmediato allí envió a las fuerzas del orden para detener a todo el que estuviera infringiendo la ley. Veintiocho parroquianos fueron arrestados mientras jugaban tranquilamente a la lotería. Todos ellos, acompañados del bombo y demás utensilios de la industria, fueron conducidos al gobierno civil.

Parece que las múltiples deudas y una paulatina falta de clientela dieron al traste con el café del Siglo, que a principios de los años noventa del siglo XIX vería subastados todos los enseres. Lunas, rinconeras, espejos embutidos en la pared, mesas cuadrilongas y veladores redondos fueron valorados en 3.808 pesetas.

El Gran Restaurant Parisién vendría a instalarse en el número 6 de la calle de Carretas, por poco tiempo, reemplazando al viejo café. 

Fuente: B.N.E. (1893).
Anuncio del efímero Gran Restaurant Parisién, instalado en la calle de Carretas, nº 6.

El día 25 de enero de 1899 abriría sus puertas el magnífico Café de la Paz, propiedad del conocido industrial y concejal del ayuntamiento Julián Uruburu Goiri (que antes fue dueño del café de San Millán).

Fuente: B.N.E. (1904)
La fotografía corresponde a la remodelación del café que tuvo lugar en el año 1904.

Tenía el café de la Paz un primer salón al que le seguía otro que puede denominarse de “Los espejos”. Su decorado delicado y exquisito estaba compuesto por hermosos tapices de color salmón, con bordados artísticamente hechos a base de sedas de colores, que cubrían las paredes laterales. El mobiliario y toda la ornamentación era de estilo Luis XVI. Techos y columnas se hallaban adornados con finísimas pinturas que, con el moblaje cómodo y rico y la gran profusión de luz eléctrica junto a nuevos mecheros de gas, imprimen al lujosísimo salón un tono de color grandioso y elegante.

Con precios que oscilaban entre las 4 pesetas para un almuerzo y una peseta más para una comida, el de la Paz fue un café afamado hasta que llegó el fallecimiento de su dueño. En el año 1903 las deudas acumuladas hicieron inevitable el embargo del negocio que pasaría a manos de un nuevo dueño llamado Antonio García Moriones, quien remodelaría el local pasando a llamarse Café Nuevo de la Paz.

Fuente: B.N.E. (1904)

A partir del año 1904 comenzarían los conciertos en el Nuevo de la Paz. “La banda del regimiento de Wad-Ras” y los dieciocho profesores de guitarra, bandurria, laúd y mandolina de la orquesta “Mandolinista Española” obtendrían éxitos ruidosísimos en sus conciertos de 3h. a 6h. de la tarde. Más adelante, en el año 1917, la “Orquesta Galindo” también conseguiría el favor de una clientela que no debía abonar mayor precio en sus consumiciones por escuchar los recitales de música.

Parece que poco a poco la parroquia huyó del Nuevo de la Paz al considerarlo demasiado estruendoso para la tertulia. Su dueño cerraría el negocio del local situado en la calle de Carretas, número 6, que al año siguiente volvería a abrir con el nombre de Alesanco e Hijo, un comercio que honra a Madrid. 

Fuente: Soleryllach.com (1930)
Sección de la tienda dedicada a la venta al por mayor de las pieles.

El día 2 de octubre de 1918 se inauguró Casa Alesanco e Hijo, un lujoso establecimiento de novedades para señora, peletería y mercería. Una instalación suntuosa que contaba con cuarenta empleados.

Antonio Alesanco era, además de diputado a Cortes por Madrid, el empresario del Teatro Romea y vino a encargar al arquitecto Luis Sáinz de los Terreros la obra de este establecimiento de la calle de Carretas, quien lo concebiría con un elegantísimo estilo parisién.

Una amplia rotonda se abría tras la portada principal y en ella fueron instalados dos originales escaparates y varias vitrinas con muestras de peletería, mercería, perfumería y géneros de punto. Una vez dentro del local el recinto se dividía en tres zonas diferentes: la habilitada para la compra al detall del público, decorada en blanco y espléndidamente iluminada, con multitud de espejos y estanterías de madera tallada que albergaban los géneros a la venta. En su centro había dos vitrinas de exposición y un mostrador en forma de mesa semicircular forrada de terciopelo.

La segunda zona del establecimiento estaba situada en un precioso patio de cristales y fue destinada a la atención de los pedidos para la exportación a las provincias. Allí también se ubicó el despacho de la gerencia y del contable, además de la caja.

En el tercer sector de la tienda, con acceso por el número 3 de la trasera calle de la Paz, se había ubicado el despacho para la venta al por mayor y el taller para el tratamiento de las pieles y su confección.

Alesanco, que terminó siendo más conocida como peletería, dejó paso en el año 1934 a Sederías Carretas, comercio antecedente de los que fueron grandes almacenes de Galerías Preciados.

Fuente: B.N.E. (1930)
Anuncio de la inaguración de Sederías Carretas.

En la actualidad la casa número 6 de la calle de Carretas está ocupada al completo por una marca de ropa. El edificio se remodeló y ya no queda nada de su magnífico patio acristalado ni de otras dependencias que recuerden a los famosos cafés que allí estuvieron. Tan sólo se ha conservado su vieja fachada con los huecos de los antiguos balcones y retazos de las vigas de madera que sustentaban el antiguo edificio de ladrillo visto, únicamente perceptible desde el interior de la zona de acceso y que pasa completamente desapercibida.





Fuentes:

Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC.
“Pombo. Biografía del célebre café y de otros cafés famosos” Ramón Gómez de la Serna.
Soleryllach.com
Memoriademadrid.es

6 comentarios:

  1. Una calle que tuvo mucho glamour en sus tiempos, hoy invadida por los baratillos. Buen reportaje, Charo!

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  2. Calle glamurosa, ruidosa y transitada la de Carretas. Quizá algún día vuelva a ser, como la Gran Vía, lo que fue o mejor.
    Te agradezco muchísimo tu comentario, Carlos.

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  3. ¡Me ha encantado esta entrada!
    Muchas gracias por compartir tan interesante información.

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  4. Muy completo el artículo, como todos los demás. Enhorabuena! Te leo cuando me queda un poco de tiempo; tú bien sabes las horas que echamos entre papeles viejos. Un saludo!

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  5. Gracias por tu afectuoso comentario, Eduardo. Efectivamente es mucho el trabajo para confeccionar un blog, como bien dices y sabes, pero si no fuera por los que nos dedicamos a ésto ¿quién se ocuparía de la historia de Madrid?. Desde luego no serán los que quieren demoler sus edificios.
    Un abrazo.

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