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miércoles, 11 de junio de 2014

EL CAIMÁN DE LA CALLE DEL ARENAL.

Hubo una vez un caimán en la calle del Arenal, dentro de la iglesia de San Ginés de Arlés, en Madrid. Su novelesca historia, acrecentada por variopintas leyendas en las que se entremezclan valerosos caballeros y milagrosas intervenciones marianas, convertiría a este saurio en una feroz y perversa alimaña de la que muchos sacarían partido.

Fuente: Revista Ritmo (publicada en 1985).

La zona que hoy ocupa la calle del Arenal era, durante la dominación musulmana, un terrero arenoso en el que había un profundo barranco llamado de la Zarza y del que partía el nutrido arroyo del Arenal. Estos terrenos estaban ocupados por mozárabes (cristianos en territorio musulmán) quienes construyeron una pequeña ermita que con el tiempo y numerosas obras de ampliación se convertiría en la parroquia de San Ginés. 

Parece que fue en el siglo XIV cuando, al remover los cimientos del edificio para asentarlos sobre el terreno inestable del arenal, apareció un fosilizado y antediluviano caimán cuya descripción realizada por Gerónimo de Quintana tres siglos después (1629) quedaría para la historia: El caimán era de tres “baras” de largo, las manos y los pies cortos y más gruesos que un brazo, el cuerpo del grosor del de un hombre.

Por lo que parece el hallazgo fue incorporado y exhibido en la iglesia de San Ginés, comenzando a engrosar su leyenda amparada por los tenebrosos muros del templo. 

Fuente: B.N.E. (1931)

Muchos fueron los fieles que juraron haber visto brillar los ojos amarillos del “cocodrilo” apareciendo entre las tablas de los altares. Tampoco faltaron intrépidos caballeros que narraban enfrentamientos defensivos y a muerte con el saurio. También hubo quien dijo haber presenciado el nacimiento del animal, adoptándolo y adiestrándolo hasta que dejó de existir. Pero en el siglo XVI llegó Alonso de Montalbán, aposentador de los Reyes Católicos, adjudicándose el mérito de haber sido quien terminó con la vida de tan peligroso animal gracias a la intercesión de la Virgen, como así refleja en su historia de Madrid el Notario del Santo Oficio de la Inquisición, Gerónimo de Quintana.

El día 30 de julio de 1522 se inauguró en San Ginés la capilla costeada por Montalbán y dedicada, en agradecimiento por sus servicios, a Nuestra Señora de los Remedios a cuyos pies fue clavado sobre un dosel de madera el famoso caimán. De inmediato fueronle adjudicados beneficios curativos y la fama de virgen, capilla e iglesia se vio incrementada con los donativos de los numerosos fieles petitorios que asistían en tropel a la, desde entonces denominada, Capilla del lagarto.

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Esta fue la Capilla del Lagarto, hoy dedicada al culto de la Virgen del Castillo.

La capilla, situada entrando por la calle de Bordadores, a mano derecha o entrando por la calle del Arenal al fondo y a la derecha, hace tiempo que dejó de exponer a la Virgen de los Remedios y al caimán fosilizado. Parece que uno de los numerosos incendios de la iglesia destruyó, además de otras muchas obras de arte, esta imagen de la virgen vestidera (era de medio cuerpo y estaba cubierta por ropa confeccionada), que desde hace tiempo ha sido reemplazada por la imagen de Nuestra Señora del Castillo.

Del lagarto nada se sabe. Invencible al tiempo parece que no resultó dañado en los incendios ya mencionados de la iglesia de San Ginés, pero en años posteriores a la década de los ochenta del siglo XX fue ocultado a las miradas de los parroquianos del templo al constituir un reclamo impropio para el imperativo recogimiento del lugar.

Otra particularidad de la iglesia de la calle del Arenal, cuya bóveda subterránea con entrada por la siempre cerrada puerta de la calle de Bordadores fue famosa por los hombres y mujeres disciplinantes que allí decían ir para hacer penitencia dando lugar a no pocos escándalos, es la torre de su campanario. 

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Campanario de la iglesia de San Ginés de Arlés.

La cruz en que termina su capitel servía de pararrayos y de conductores sus aristas, que durante algunas fuertes tormentas solían iluminarse mágicamente para desconcierto del vecindario.






Fuentes:

Prensahistorica.mcu.es
Hemeroteca B.N.E.
“Guía de Madrid, manual del madrileño y del forastero” Ángel Fernández de los Ríos.
“Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid” Antonio Capmani y Montpalau.
“Historia de la antigüedad, nobleza y grandeza de la muy antigua y coronada Villa de Madrid” Gerónimo de Quintana.
Bibliotecavirtualmadrid.org
Es.wikipedia.org

2 comentarios:

  1. Muy bueno el artículo!!! Infinidad de cosas curiosas tenemos en nuestro Madrid!! Aunque no es la forma adecuada de hacerlo, quería invitarte a visitar mi blog para conocer la nueva biografía del Café de Fornos. Puede que te interese para aportar datos en tu blog. Muchas gracias de antemano y, como siempre, enhorabuena por tu trabajo!! http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/2014/06/nueva-biografia-del-cafe-de-fornos.html

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  2. Eduardo: Sigo con bastante frecuencia tu blog, que me parece extraordinario. La cantidad de datos de amena lectura que expones en tu entrada sobre el Café de Fornos es magnífica.
    Te agradezco mucho tus comentarios sobre lo que escribo y me alegro de que alguien como tú valore mi trabajo.
    Un saludo y nos leemos.

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