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jueves, 10 de julio de 2014

EL CAFÉ NACIONAL DE LA CALLE DE TOLEDO Y SUS BANQUETES.

Quizá el Café Nacional de la calle de Toledo, número 19 no fuese el más popular de Madrid por sus tertulias, literarias o de otra índole, aunque tampoco se le conocería por alborotos o procelosas reyertas. La fama de este café llegó por haber sabido especializar su enorme amplitud en la organización de banquetes y celebraciones de todo tipo, durante las más de nueve décadas en las que se mantuvo abierto y manteniendo siempre el mismo nombre.

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Fachada actual de lo que fue el café Nacional de la calle de Toledo, esquina a la calle Imperial.

El Nacional fue inaugurado el día 15 de octubre de 1885 como uno de los cafés más elegantes que hay en Madrid. Su famoso techo, que pareció deslumbrar a los reporteros de la prensa del momento, representaba en medallones figuras de mujeres simbolizando a España, Madrid, Cuba, Cataluña, Aragón, Toledo, Galicia, Andalucía y Valencia; intercalados entre ellos también aparecían los escudos de Castilla, León y Navarra. Esta obra fue realizada por los pintores Jorge Herencia Sánchez y Antonio García Mencía, bajo la dirección del arquitecto Tomás Oñate Ruiz.

Este gran café tenía su acceso principal por la calle de Toledo, a través de una puerta giratoria. Además del bajo, sus grandes salones ocupaban por completo todo el primer piso del edificio cuya fachada más extensa se situaba en la calle Imperial. Sus primeros propietarios, Martín y Palomino, reservaron el local nada más inaugurarse el inmueble, en el año 1885. 

Fuente: B.N.E. (1923)/ Fotografía derecha: M.R.Giménez (2014)
Uno de los salones del entresuelo del café Nacional, con los balcones a la calle de Toledo.

Es abundante la historia de las reuniones que tuvieron lugar en el café Nacional. Asociaciones como “El Arte de Guiar” (cocheros), “La Lealtad” (expendedores de pan), “La Precursora” (peluqueros y barberos) convocaban aquí sus juntas anuales. También fueron muchas las instituciones que se constituyeron en sus salones, como “La Liga de la Defensa y Previsión de Inquilinos” o “El Ateneo Sindicalista” fundado por trabajadores anarquistas de todos los gremios. 

Fue muy célebre una gran disputa, en los salones del Nacional, entre los acaparadores de hortalizas de Madrid y las verduleras, sobre todo del cercano Mercado de la Cebada, en el mes de julio de 1894. Los primeros se negaron al abastecimiento por el aumento de aforo de mercancía y las mujeres de los puestos se dejaron decir que iban a hacer una que fuera “soná”. Finalmente, con intervención del Gobernador Civil y del Alcalde, horticultores y vendedoras consiguieron llegar a un acuerdo tras varios días de reunión dentro del café.

Seis años después de su apertura, el café Nacional cambió de dueños y se reformó el local. Los nuevos propietarios, Lucio y López, dieron un nuevo aire a su establecimiento, encargando la restauración de los famosos lienzos de su techo al pintor Plácido de la Calle. Además instalaron mesas de billar.

Todos los días 11 de febrero los Republicanos del distrito madrileño de la Audiencia (hoy Centro), al que correspondía el número 19 de la calle de Toledo, se reunían en el café Nacional para conmemorar el aniversario de la proclamación de la Primera República Española (1873-1874). El local también sería elegido como centro electoral republicano del distrito, donde consultar el censo o resolver algún extremo, en las elecciones municipales que tendrían lugar en el mes de noviembre de 1893.

Muy afamado era el bistec con patatas del café Nacional durante los primeros años del siglo XX. La elaboración de esta receta fue recogida por el gran cocinero, repostero y escritor culinario Teodoro Bardají Mas (quien reivindicó el nombre de la salsa “mahonesa” en lugar de “mayonesa”).

A menudo el café Nacional fue el lugar elegido para los banquetes de homenaje a todo aquel que tuviese amigos y seguidores. La gran capacidad de sus salones permitía dar servicio a más de cuatrocientos comensales e incluso en número mayor, si la situación lo requería. Tal fue el caso del acto ofrecido el día 12 de diciembre de 1890 al político Alberto Aguilera Velasco, tras el triunfo del partido liberal en las últimas elecciones. La asistencia fue tan multitudinaria que al no caber en el salón destinado al banquete todos los comensales, que pasaban de 500, se acordó derribar el tabique sencillo que lo separa del cuarto inmediato, colocándose allí mesas, donde pudieran acomodarse cien personas más. El homenaje, que debía comenzar a las 12 del medio día, tuvo que posponer dos horas su comienzo.

Pintores, escultores, poetas y literatos, asociaciones como la musical “Peña Fleta” (Miguel Fleta) o “La agrupación de la Capa” (fundada para propagar el uso de esa prenda) distribuían por locales de todo Madrid las tarjetas para asistir a sus homenajes organizados en el café Nacional, que en los primeros años del siglo XX tenían un precio de 3 pesetas por cubierto.

En el año 1906 el dueño del café Nacional era Antonio López Rabón, quien sería elegido Presidente de la comisión para el decorado e iluminación de la calle de Toledo con motivo de los festejos para la boda del rey Alfonso XIII.

Fuente: Colección Salvador Alcázar-Nicolas1056 (1906).
Arcos y adornos de la calle de Toledo instalados para la boda de Alfonso XIII.

Los banquetes en honor a profesores, artistas de todos los géneros, políticos y asociaciones continuaron asiduamente durante las primeras décadas del siglo XX. Uno de los más históricos fue el ofrecido a María Teresa León y Rafael Alberti tras su retorno a España después de un largo viaje por Europa y América. El día 9 de febrero de 1936, a las 3 de la tarde, después de los mítines del Frente Popular (agrupación que ganaría las elecciones generales de febrero del año 1936) y con un coste de seis pesetas por cubierto, amigos y compañeros de la Generación del 27 como Antonio Machado, Luis Araquistáin, Rosa Chacel, León Felipe, José Bergamín, Ramón J. Sender, Federico García Lorca, Dolores Ibarruri, Luis Cernuda, Concha Méndez y Luis Buñuel, entre otros muchos, se reunieron en el café Nacional. 

Fuente: Diario "El País". Fotografía actual: M.R.Giménez (2014)
Federico García Lorca, en pie, y junto a él María Teresa León. En segundo término, por la derecha, Rafael Alberti.
La fotografía actual de la derecha corresponde al mismo lugar en el que se celebró el banquete.

Durante la Guerra Civil Española el café Nacional continuó abierto, formando parte del servicio de suministros de víveres para las milicias populares movilizadas en Madrid. 

Fuente: Madridantiguo.org (Guerra Civil Española)/Fotografía actual:M.R.Giménez (2014).
A la derecha de ambas fotografías aparece un pequeño trozo de la fachada de lo que fue el café Nacional.

Al terminar la contienda pocos fueron los homenajes que tuvieron lugar en sus salones, por lo que hubo de reconvertirse en un lugar de celebraciones familiares (bodas y bautizos). El café Nacional mantuvo su nombre hasta finales de la década de los años setenta del siglo pasado. 

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Salones del entresuelo de lo que fue el café Nacional, en la actualidad.

Hoy el Nacional ha cambiado su nombre por el de Riazor y se ha convertido en un restaurante especializado en cocina gallega, paellas y arroces. Mantiene el mismo gran espacio que ocupó el antiguo café, en sus dos pisos, pero todo ha sido adaptado a la época actual. Es muy probable que los famosos techos pintados por Herencia y Mencía, desapareciesen durante alguna antigua remodelación del local, pero curiosamente sigue conservando ese amistoso ambiente de barrio, su número 19 de la calle de Toledo y esas magníficas vistas al antiguo Madrid desde los balcones de su entresuelo.




Fuentes:

Hemeroteca del ABC.
Hemeroteca de la B.N.E.
Prensahistorica.mcu.es
Diario El País.
Madridantiguo.org
Colección Salvador Alcazar/Nicolas1056.

Agradecimiento muy especial para el Restaurante Riazor por su gran amabilidad al facilitar la realización de fotografías.

4 comentarios:

  1. Estupendo artículo y contenido gráfico!! Saludos! Eduardo

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  2. Como siempre ¡Gracias, Eduardo!. Estos comentarios animan a seguir.
    Un gran saludo.

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  3. Justo hace un rato me consultaban sobre el nombre del negocio anterior al Playa Riazor para dirimir una apuesta y gracias a ti nos deben una caña. Excelente artículo.

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  4. ¡¡¡Bien por esa caña, Mercedes!!! Salud.

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