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domingo, 22 de noviembre de 2015

LA CORREDERA BAJA Y LA CARNE DE CABALLO.

Mucha relación tiene esta calle de la Corredera Baja de San Pablo con la carne de equino ya que, en su número 49, fue inaugurada la primera expendeduría de carne de caballo de Madrid.


Fuente: B.N.E. (1934)
Fachada de la primera expendeduría de carne de caballo en Madrid. Corredera Baja, 49.

La venta autorizada de carne de caballo para el consumo humano siempre tuvo detractores y defensores. Desde mediados del siglo XIX la prensa recoge todas las discusiones posibles sobre su despacho legal o la prohibición fulminante de su comercio en Madrid, todo ello salpicado de numerosas noticias relativas a intoxicaciones y muertes de gentes que hubieron consumido piezas de esta carne, adquiridas de manera poco fiable. 

A diferencia de otros países europeos como Francia o Alemania y de zonas del norte de España, en donde era más o menos habitual mezclar distintas carnes en la producción de embutidos, en Madrid no eran frecuentes la compra ni la ingesta del caballo, a menos que el comensal fuese estafado. Tal vez esa era la razón por la que dicha carne, clandestina o no, siempre tuvo un precio más reducido que las piezas procedentes del ganado bovino.

Bajo el epígrafe ¡Nos europeizamos! la prensa madrileña anunciaba el viernes, 16 de noviembre de 1934 que, a las tres en punto, fue sacrificado en el Matadero de Madrid el primer caballo destinado al consumo público. El animal, que había pasado los controles sanitarios pertinentes, tenía entre diez y doce años. Al acto concurrieron destacadas personalidades municipales, algunos veterinarios, un torero retirado y varios fotógrafos. 

Fuente: B.N.E. (1934)
Aglomeración de clientes para adquirir la carne de caballo, en la Corredera Baja.

La carne del equino fue trasladada de inmediato a la expendeduría de la Corredera Baja, donde se agotó en la misma jornada, y tenía un precio por kilo de dos pesetas la de primera, 6 reales la de segunda y una peseta la de tercera. El dueño de la nueva carnicería manifestó que en su establecimiento se daría a cada pieza una presentación tan atractiva que sería capaz de competir con la ternera más aristocrática, como en las tiendas de París. 

El coste asequible propició que muchos madrileños introdujeran la carne en su dieta, casi por vez primera. 

Fotografía: M.R.Giménez (2015)
Estado actual de la expendeduría de la Corredera Baja.

La expendeduría de la Corredera Baja de San Pablo, número 49, se mantuvo abierta hasta bien entrados los años setenta del siglo pasado. Durante la década de los cincuenta cambió su rótulo dibujado a mano por otro de cristal pintado con grandes letras sobre un fondo negro y la tradicional cabeza de caballo, símbolo de los establecimientos del ramo. Hoy de su local ha desaparecido todo vestigio de haber sido la primera carnicería de Madrid en vender, de manera exclusiva, carne de caballo.





Fuentes:


Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.

2 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo... sólo una pequeña corrección sobre el local en la actualidad: no está vacío, hay un bar llamado La Inopia en él...

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  2. Me ha encantado la frase: "¡Nos europeizamos!". Ojalá fuese cierto y no sólo en cuestión carnívora...

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