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miércoles, 4 de octubre de 2017

CAFÉ DE SÓLITO DE LA CALLE DEL PRÍNCIPE.

“¿Acabé de comer? A Sólito. Allí dos horas, dos cafés, y dos amigos.” Mariano José de Larra (1834).

Parece que el afamado repostero Antonio Sólito, especialista en quesitos helados y otras ambrosías, comenzó a ganar fama en el Madrid de 1816 trabajando en el café y botillería del Príncipe, situado en la calle del mismo nombre. Un año más tarde Sólito se trasladó al café del Buen Suceso, en la calle de Alcalá e inmediato a la desaparecida iglesia de la antigua Puerta del Sol. En el año 1820 inauguraría un primer local llamado café del Buen Gusto, también en la calle de Alcalá, y cuatro años más tarde (1824) instalaría otro café con ese mismo título, volviendo a la calle del Príncipe esquina con la de su travesía (absorbida ésta por la plaza de Santa Ana), frente al coliseo (hoy Teatro Español).


Fuente: Fotograría de Jean Laurent (1867-1872) mcu.es.
Fachada del Teatro Español, por entonces denominado Teatro del Príncipe. El Café de Sólito estuvo situado en el terreno correspondiente a la parte inferior de la fotografía.

El título de Café de Sólito aparece ya en el año 1828, siendo probable que fueran sus mismos parroquianos quienes renombraran al café del Buen Gusto con el apellido de su dueño y que éste decidiera, en un momento dado, cambiar de marca del establecimiento. 

Fuente: ign.es (1848). Plano de Francisco Coello y Pascual Madoz.
En el recuadro aparece la manzana de casas donde se ubicaba el Café de Sólito (señalado por la flecha), frente al teatro.

A principios de la década de los años treinta del siglo XIX, los cafés situados en los alrededores de la plaza de Santa Ana estaban de moda entre los escritores románticos, o los que pretendían llegar a serlo. Muchos de ellos frecuentaban El Parnasillo (café del Príncipe), pero al aumentar en su interior el elemento militar y político trasladaron sus tertulias a un lugar con menos alboroto. Fue así como el poeta José Zorrilla, los dramaturgos Antonio Gil Zárate y Antonio García Gutiérrez, el escritor y periodista Mariano José de Larra “Fígaro” y otros muchos comenzaron a frecuentar el Café de Sólito, omitiendo maliciosamente el esdrújulo al pronunciar el nombre del café.

Por lo regular la vida de un literato da principio en el Café de Sólito, se decía en alguna revista literaria de la época. En efecto, parece que éste era el lugar imprescindible para darse a conocer y hacerse amigo de los que llevaban el compás de la república literaria en Madrid; todo ello refrescado con licores, sorbetes, agraz frío (zumo de uva verde) y, por supuesto, de café. 

Fuente: Todocoleccion.net.(principios del siglo XX). M.R.Giménez (2017)
Ayer y hoy de la fachada del Teatro Español situado en la plaza de Santa Ana.

En otra de las tertulias instauradas en el Café de Sólito se fundó en el año 1836, a iniciativa de trece socios de tono señorial y aristocrático, lo que primero se denominaría Casino, después Casino del Príncipe y con el tiempo llegaría a ser el actual Casino de Madrid. Esta asociación, de la que en origen formaron parte militares, aristócratas y diplomáticos como Mariano Téllez de Girón, Fernando Fernández de la Peña, Carlos Latorre y diez socios más, iría incrementando su número y cambiando la ubicación de sus reuniones hasta llegar a construir su propio edificio en el año 1910, en la calle de Alcalá, número 15.

En el año 1841 la puerta del Café de Sólito fue escenario de lo que parecía un lance particular entre dos individuos, pero que dio mucho qué hablar en la prensa del momento. El día 23 de julio, a las nueve y media de la noche, el por entonces diputado y posterior Presidente del Consejo de Ministros Juan Prim Prats, descargó dos fuertes garrotazos contra el periodista e historiador Modesto Lafuente Zamalloa, que huyó despavorido mientras su bastón y su sombrero quedaron sobre el campo de batalla como trofeo del vencedor.

El altercado tuvo su origen en la publicación política y satírica “Fray Gerundio”, con la que Modesto Lafuente había comenzado su carrera literaria. En el número correspondiente al día 20 de julio de 1841, el autor hacía referencia al diputado Prim alterando su apellido: “Señor, se reconoce que el tal Prim o Pringue está a mal con todo lo que huela a sacris…” El aludido, sintiéndose insultado, remitió una carta al semanario exigiendo una rectificación. La respuesta inmediata resultó aún más sarcástica y como resultado se produjo la agresión.

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1841).
Portada de "Fray Gerúndio". Publicación que contiene el artículo de la polémica.

Pocos años después, sobre 1845, el Café de Sólito desapareció debido al muy reclamado ensanche de la plaza de Santa Ana. La estrecha manzana de casas (por entonces señalada con el número 215) que ocupaba el espacio entre la plaza y la calle del Príncipe, frente al teatro y donde se ubicaba el café, fue demolida. Esta pequeña parcela sirvió para agrandar y ajardinar la plaza, cuyas obras de remodelación comenzarían alrededor del año 1868. 

Fuente: oldmapsonline.org (1879). Plano de Madrid de Carlos Ibañez Ibero.
La plaza de Santa Ana aparece con el nombre de plaza del Príncipe Alfonso. Las obras de su remodelación habían tenido lugar, desapareciendo la manzana de casas en la que se ubicaba el Café de Sólito (que estuvo en el sitio que marca la flecha)

Plaza, calle y teatro cambiaron varias veces sus nombres en función de los acontecimientos políticos e históricos. De esta manera la hoy plaza de Santa Ana fue así llamada hasta 1860, año en que fue renombrada como Príncipe Alfonso. Entre los años 1868 y 1887 pasó oficialmente a llamarse de Topete, para repetir después como Príncipe Alfonso y acabar, en el año 1931, llamándose de nuevo y hasta el momento plaza de Santa Ana.

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1931).
Durante la II República Española, la plaza de Santa Ana recobra su nombre actual.

También la antigua calle del Príncipe cambió su nombre por el de calle de Izquierdo, tras la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II. Diecinueve años después volvería a recuperar su antigua denominación, que aún conserva.

Fotografía: M.R.Giménez (2011).
La plaza de Santa Ana desde las puertas del Teatro Español.

El viejo coliseo, que en el siglo XVI comenzó llamándose Corral del Príncipe, pasó, tras varios incendios y numerosas reformas, a denominarse Teatro del Príncipe. Desde el año 1849 mantiene el nombre de Teatro Español.




Fuentes:

Cervantesvirtual.com
“Guía de Madrid, manual del madrileño y del forastero” Ángel Fernández de los Ríos.
Es.wikipedia.org
Hemerotecadigital.bne.es
Ing.es
“Las calles de Madrid” Pedro de Répide.
“Manual de Madrid. Descripción de la Corte y de la Villa” Ramón de Mesonero Romanos.
Mcu.es
Olmapsonline.org
Todocoleccion.net

4 comentarios:

  1. Después del derribo de 1845 ¿Sólito no volvió a abrir el negocio en otra ubicación?

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  2. Antonio Sólito no parece que volviera a abrir negocio alguno, tras el cierre del café. Debía tener una edad avanzada en el año 1845.
    Gracias por tu comentario. Salud.

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  3. Emulando a Larra,nos íbamos despues de comer al Buen Gusto,café y cubilete.frente al cuartel Milán hoy facul de Letras.y el B.G. actual un bistró más pequeño y elegante,hace años que no voy.pero otros van de tertulia.Salud.en Cataluña se decia«que trabaje Ruton»al paso que van,a mes a mes.res mes.

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