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martes, 23 de enero de 2018

ALPHONSE MUCHA Y ANTONIO CHAVES EN LA CALLE DE SAN JOAQUÍN.

En la plaza de San Ildefonso de Madrid, desde el año 1761, se eleva la vieja casona que fue sede del primer sorteo de la Lotería Real. Carlos III confió su organización al napolitano José Peya quien puso en marcha este juego, más parecido a la actual lotería primitiva, el día 10 de diciembre de 1763, y solo para Madrid.


Fuente: 2.munimadrid.es (1997) M.R.Giménez (2014).
La antigua casona del siglo XVIII de la plaza de San Ildefonso.

Las fachadas de esta antigua casona (hoy modernizada) se sitúan entre la Corredera Alta de San Pablo, plaza de San Ildefonso y calle de San Joaquín. Fue en esta última donde el inteligente industrial Ricardo Somoza realizó importantes reformas para convertir una antigua vaquería-lechería, allí ubicada desde el último cuarto del siglo XIX, en el despacho de leche más bonito de la capital. 

El lujoso establecimiento de estilo modernista fue inaugurado en el mes de noviembre de 1911, en el entonces número 14 (hoy nº 16) de la calle de San Joaquín. En su fachada de madera se colocaron cristales pintados representando un paisaje campestre con figuras de mujeres acompañadas por sendas vacas, probablemente realizadas por la prestigiosa casa G. Pereantón. 

La preciosa decoración del interior de la vaquería fue encargada al pintor Antonio Chaves Martín, quien pegó lienzos sobre las paredes y pintó frescos sobre los techos. 

Enmarcadas entre cenefas, ribetes y orlas este pintor situó diversas figuras de amorcillos, escenas pastoriles y alguna relativa al comercio de la leche en la que representó al dios Mercurio. 

Fuente: Madrid modernista: guía de arquitectura. Óscar da Rocha Aranda y Ricardo Muñoz Fajardo.
Alegoría del comercio de la leche, con el dios Mercurio. Firma del pintor Chaves con el año de la inauguración de la lechería-vaquería.

Lo más destacado de la obra de Chaves fue su copia casi literal de la serie Las Artes que el artista checo Alphonse Mucha, considerado como el padre del Art Nouveau, había realizado en el año 1898.

Las alegorías de la Poesía, la Danza, la Música y el Arte de Alphonse Mucha, recreadas en evocadoras figuras femeninas, fueron reinterpretadas por Chaves como las Cuatro Estaciones del año y reproducidas en las paredes de la vaquería, modificando pequeños rasgos y la tonalidad de sus colores.

Fuente: Madrid modernista: guía de arquitectura. Óscar da Rocha y Ricardo Muñoz Fajardo.
Originales de Antonio Chaves representando las Cuatro Estaciones, copiadas de la obra de Alphonse Mucha.

Fuente: Taringa.net
Obra original de Alphonse Mucha, de la serie Las Artes, en 1898.

Un magnífico mostrador de mármol blanco, con columnas más oscuras a los lados y un espejo incrustado en su parte delantera, además de modernistas apliques para la luz y un reloj isabelino situado sobre la puerta de acceso, completaban la decoración original de la lechería que, con el tiempo, incorporaría diferentes soportes y mobiliario de uso común en donde organizar los productos a la venta.

Fuente: Madrid modernista: guía de arquitectura. Óscar da Rocha y Ricardo Muñoz Fajardo.
Antiguo mostrador modernista de la vaquería, hoy en paradero desconocido.

En el mes de mayo de 1923 la vaquería y lechería de la calle de San Joaquín pasó a manos del industrial Demetrio España, propietario de los establos situados en la carretera de Chamartín con el nombre de “El Descanso”, quien mantendría la decoración del establecimiento. 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1923).
Fachada de la vaquería El Descanso, con los cristales pintados antiguos.

Muy probablemente entre el año 1923 y la década de los años treinta, los cristales pintados de la fachada de este establecimiento fueron sustituidos por otros, firmados por José G. Plata sucesor de G. Pereantón. Su diseño se modificó mostrando vacas sobre un paisaje cuyo fondo eran los establos “El Descanso”, marca que también tenía la vaquería.

Los diferentes propietarios que el establecimiento tuvo durante los años mantuvieron intacta la decoración, que con el tiempo fue deteriorándose.

Fuente: 2.munimadrid.es (1997) y M.R.Giménez (2016)
Fachada de la antigua vaquería, hoy transformada en un centro de promociones.

En el año 2007 la vieja casa de la plaza de San Ildefonso fue derribada, manteniendo únicamente su fachada, y reconstruida para reconvertirla en modernas viviendas. Su demolición se llevó también la decoración de Antonio Chaves, las lunas pintadas de la casa Pereantón y todo el modernismo que les acompañaba.

Los muros exteriores, únicos restos supervivientes de la casona del siglo XVIII, fueron elegidos por el artista Jorge Rodríguez-Gerada para pintar su obra efímera "Identidad" con el retrato de Daniel, un joven vecino del barrio de Malasaña.

Fuente: 2.munimadrid.es (1997) y M.R.Giménez (2016).
El interior de la vieja vaquería, ayer y hoy.

En el nuevo edificio se ha intentado recuperar la antigua vaquería, como un espacio destinado a promociones diversas. La fachada imita el diseño del antiguo establecimiento, con lunas en las que se reproducen los viejos dibujos de José G. Plata sucesor de G. Pereantón. En el interior se han imitado los dibujos de Antonio Chaves, situándolos en los mismos ángulos de la antigua tienda, pero dotando a su fondo de una mayor luminosidad. El viejo mostrador marmóreo y modernista de la lechería ha sido reemplazado por otro que trata de asemejarse al antiguo.




Fuentes:

2.munimadrid.es
“El Modernismo en la arquitectura madrileña. Génesis y desarrollo de una opción ecléctica”. Óscar da Rocha Aranda.
“Madrid modernista: guía de arquitectura”. Óscar da Rocha Aranda y Ricardo Muñoz Fajardo.
Hemerotecadigital.bne.es
Taringa.net

viernes, 5 de enero de 2018

EL EDIFICIO CAPITOL DE LA GRAN VÍA.

Quien camine por la Gran Vía desde la calle de Alcalá, con dirección a la plaza del Callao y antes de llegar a la Red de San Luis, se encontrará con el edificio quizá más representativo de Madrid. Su chaflán redondeado de cincuenta y cuatro metros de altura, rematado por un torreón al que se unió el anuncio de neón más famoso del país, fue así diseñado para mejorar las vistas desde el eje del segundo tramo de la Gran Vía.


Fuente: mcu.es (1933).
Edificio Carrión o Capitol, recién inaugurado.


El Edificio Capitol fue inaugurado el día 15 de octubre de 1933, tras dos años y medio de obras, con un coste total de catorce millones de pesetas. Instalado sobre un solar irregular, sobre el que antes de la construcción de la Gran Vía se ubicaba la parte ya desaparecida de la calle de Tudescos, posee una privilegiada situación en el núcleo urbano más moderno del Madrid de los años treinta, que continúa vigente.

Fuente: Urbanity.es (entre 1927 y 1928).
Construcción del tercer tramo de la Gran Vía (avenida de Eduardo Dato).
A la izquierda de la fotografía se aprecia el solar donde sería edificado el Edificio Capitol.

Propiedad, por entonces, de Enrique Carrión Vecín, dueño también de la parcela sobre la que se asienta, el moderno inmueble tubo en inicio el nombre de Edificio Carrión, como figura en el rótulo sobre su puerta principal del número 41 de la Gran Vía. Durante su construcción pasó también a denominarse Capitol, al igual que sala de cine, el café o el restaurante que en él se abrieron. Su torreón fue rematado con un rótulo luminoso, en letras tipo helvética, con dicha denominación.

El proyecto del Capitol fue encargado a los jóvenes arquitectos Luis Martínez Feduchi y Vicente Eced Eced, quienes tan sólo cuatro años antes habían finalizado la carrera de Arquitectura. Su propuesta innovadora haría descartar de inmediato los diseños presentados al concurso convocado por Enrique Carrión para la construcción del edificio, en el año 1930.

Las obras darían comienzo el día 11 de abril de 1931 en el solar situado entre la entonces avenida de Eduardo Dato, número 1 (hoy Gran Vía, 41) y la calle de Jacometrezo, número 2, con chaflán a la plaza del Callao. El vaciado de esta parcela se realizó a mano con carretillas, poleas y sencillas grúas. 

De estilo racionalista, Capitol fue planificado como edificio multifuncional al integrar espacios destinados a café, salón de té, sala de fiestas, bar americano, restaurante, departamentos para una o dos personas, oficinas y una gran sala de espectáculos. A todas estas dependencias se podía acceder por el interior, sin necesidad de salir a la calle. 

El edificio, de catorce plantas y dos sótanos, fue construido en hormigón armado recubriendo la parte correspondiente a los sótanos y el cinematógrafo, utilizando en el resto una estructura metálica con vigas Vierendeel en forma de celosía octogonal, con una longitud de treinta y un metros, que por entonces fueron las más largas empleadas en Europa. El revestimiento de la fachada, a base de diferentes tipos de piedra bien coordinados, hizo que su contraste evitase la monotonía de sus líneas horizontales.

Fuente: mcu.es (1935). Fotografía actual (2017) de M.R.Giménez.

Bajo la gran marquesina volada de hormigón, que aún rodea el chaflán, se ubicó la entrada al Café Capitol. Una puerta giratoria, con cerco en piedra arenisca veteada (hoy desaparecida), daba acceso a este café que fue proyectado para una gran masa de público. 

Fuente: mcu.es (1935). Fotografía actual (2017) de M.R.Giménez.
Entrada al Café Capitol, con puerta giratoria, situado en el chaflán de la plaza del Callao.
Hoy la antigua fachada del café ha desaparecido.

Dotado de luz indirecta insertada en las molduras de un techo que combinaba los amarillos y los grises, sus paredes estaban pintadas en dos colores: marrón en la parte inferior y amarillo claro en la superior. Las columnas del local se habían revestido de mármol travertino en color ocre claro.

Mesas en madera de roble cubiertas de mármol en color beige, divanes y confortables sillas de haya tapizadas en piel azul formaban el mobiliario, diseñado también por el arquitecto Martínez Feduchi.

Fuente: hemerotecadigital.bne.es y memoriademadrid.es (1935).
Dos aspectos del interior del Café Capitol.

La magnífica ubicación del Café Capitol y su emplazamiento bajo las oficinas de Paramount Films, instaladas en el edificio recién inaugurado, hicieron de este local un lugar en donde poder ver a los artistas de cine que visitaban Madrid.

Sobre el café se instaló el Salón de Té, con entrada provisional por la calle de Jacometrezo tras su inauguración en los días finales del mes de octubre de 1933. Con decoración suave y románticamente arcaica, sus paredes y columnas habían sido tapizadas en tela de color rojo oscuro, contrastando con la pintura gris del techo. Sus sillas de caoba y asientos de tapicería también fueron diseñados por Feduchi, especialmente para este salón.

Fuente: hemerotecadigital.bne.es y memoriademadrid.es (1935).
Imágenes del Salón de Té Capitol.

Una gran Sala de Espectáculos (Cine Capitol), un restaurante con hermosas vistas situado en la décima planta y un Bar Americano, cuyo mostrador original se ha conseguido recuperar, completaban la oferta de ocio del inmueble.

Fuente: memoriademadrid.es (1935) y fotografía actual de M.R.Giménez (2017).
La barra del Bar Americano se ha recuperado y forma parte de la cafetería instalada hoy en el edificio.

Los tres primeros pisos del edificio, por encima de la marquesina volada de hormigón, se destinaron a oficinas, siendo los cuatro siguientes diseñados para convertirse en departamentos para solteros.

En el mes de enero de 1934 comenzaron a ofertarse los apartamentos, en régimen de alquiler, del Edificio Capitol

Aunque de pequeño tamaño, estos alojamientos amueblados estaban dotados de todas las comodidades. Cada uno de ellos contaba con su propio cuarto de baño y un armario ropero empotrado, teléfono, caja de caudales, altavoces para poder disfrutar de las emisiones de radio o audiciones de discos transmitidas desde la cabina central del edificio. El inquilino, con una llamada telefónica, podía solicitar la conexión o desconexión de su altavoz o pedir cualquier menú al restaurante. 

Los muebles, también diseñados por el arquitecto Feduchi, eran cómodos, sencillos, elegantes y versátiles. Algunos de ellos, como los sofás, estaban fijos en el suelo y solían tener dos pequeñas estanterías a los lados. Las camas podían empotrarse en la pared mediante un sencillo mecanismo; de esta forma, las habitaciones se convertían en salón durante el día y en dormitorio por la noche.

Fuente: memoriademadrid.es y hemerotecadigital.bne.es (1935).
Departamento de alquiler y su mobiliario. Las camas, empotradas en la pared, podían ocultarse durante el día.

El formidable chaflán del Edificio Capitol comenzaría a ser utilizado para la instalación de publicidad corporativa desde el principio. Empresas como Paramount, y más tarde la productora y distribuidora cinematográfica CIFESA, situaron allí sus oficinas, dando visibilidad en la fachada a sus marcas y logotipos. Mientras, sobre el espléndido torreón rematado por las letras que daban nombre al edificio, se instaló el rótulo que indicaba la apertura del hotel que ya se había inaugurado.

Fuente: memoriademadrid.es y mcu.es (1934, 1936, 1953 y 1960).
Diferentes aspectos del torreón del edificio Capitol, a lo largo de los años.

A mediados de los años cincuenta del siglo pasado el torreón del Capitol fue soporte para un gran anuncio de neón con la marca de unos cigarrillos. Por entonces, las habitaciones del edificio sobre las que se instaló dicha publicidad, y que antes habían sido pequeños estudios de alquiler, parecían no tener demasiada relevancia. 

En el año 1972 aquel potente anuncio de neón, situado a treinta y siete metros de altura, fue reemplazado por el de una conocida marca de tónica. 

Algo más de treinta años después este reclamo publicitario modificó su pesado armazón, modernizando sus neones y cambiando el tamaño de sus letras, que hasta entonces tenían la misma medida (hoy la primera de ellas está en mayúscula).

Realizado por Manuel Chamorro (2018).
Neón actual del Edificio Capitol.

Nadie ha podido con este neón colorido, que apaga y enciende sus luces con insistencia. En el año 2006 el “proyecto de Ordenanza reguladora de la Publicidad Exterior” del Ayuntamiento de Madrid intentó su desmantelamiento, como hizo con la mayoría de los neones, pero este cartel consiguió ser declarado elemento singular y continúa en su sitio. 

Su ubicación en la fachada correspondiente a las plantas novena, décima y undécima del hotel ha propiciado que las habitaciones en que se encuentra, y eran los antiguos estudios de alquiler del viejo edificio, sean hoy muy solicitadas por los clientes del negocio.





Fuentes:

bocm.es
caminandopormadrid.blogspot.com
elpais.com
es.wikipedia.org
hemerotecadigital.bne.es
icog.es
mcu.es
memoriademadrid.es
urbanity.es