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miércoles, 21 de marzo de 2018

MAXIM’S EN MADRID.


Decía la prensa del año 20 del siglo pasado que el Madrid de entonces parecía trasplantado al corazón del viejo París. La calle de Alcalá, con las terrazas de sus cafés y los lujosos edificios ya inaugurados o en vías de concluir, era el epicentro de la vida madrileña junto a la cercana Puerta del Sol. 


A semejanza del famoso restaurante, inaugurado en el año 1893 en París, Madrid también tuvo su Restaurant Maxim’s Patisserie. 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1920).
Fachada del Maxim's en la calle de Alcalá, con su terraza de sillones en mimbre.

Luis Mediero y José García, que habían viajado por el extranjero y apuntaron lo que por allá vieron, serían los primeros propietarios del Maxim’s, que abrió sus puertas el día 10 de octubre de 1917 en la calle de Alcalá, número 17, junto al Casino de Madrid. El nuevo establecimiento supuso un verdadero derroche de ingenio y de exquisito gusto en todos los detalles de los diversos departamentos. 

Con decoración de estilo Luis XVI, su fachada en madera estaba adornada por dos magníficas farolas y bajo ellas la terraza, con butacas de mimbre, que se mantendría abierta a lo largo de todo el año sobre la acera de la calle de Alcalá. 

En la planta baja había dos grandes salones. El principal se destinó a patisserie (pastelería) y bar americano, decorado en estilo inglés, con frisos de caoba y paredes forradas de riquísimo damasco color salmón, de las que pendían magníficos espejos; el otro salón se habilitó para restaurante y baile, con elegante decoración Luis XVI, que contrastaba sus paredes y techos pintados de blanco con el azul de las molduras, en forma de recuadro, que sobre ellos se habían instalado. Sus cuarenta mesas y doscientas sillas del gusto más refinado se iluminaban mediante plafoniéres y apliqués esparcidos por toda la sala. 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1920).
Salón destinado a restaurante y baile.

Amenizados por la orquesta, Maxim’s proponía sus tés danzants y los suopers-tango, bailes por la tarde o tras la finalización de las funciones en los teatros cercanos, en los que tomar el té o cenar. 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1920).
Bar americano en el segundo salón, de estilo inglés.
Una escalera, fabricada en caoba y bronce, comunicaba la planta baja del Maxim’s con los lindos saloncitos independientes situados en el entresuelo. 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1917).
Anuncio de la inauguración del Maxim's.

Maxim’s encierra por la noche toda la leyenda mundana y divertida de la gente elegante de Madrid, se leía en la prensa del momento. A su entrada, un portero con librea sólo autorizaba el acceso a quienes fueran bien vestidos: pieles y joyas o pajarita y esmoquin. 

Lo que comenzaría siendo un lugar chic de ambiente aristocrático, para ir a cenar mientras se veía bailar a las parejas o se bailaba al son de la música de las orquestas más afamadas, se convirtió en el primer cabaret de Madrid. Lindas muchachas, alegres, desenvueltas y gráciles, generalmente extranjeras, asistían al Maxim’s con sus faldas cortas, posturas desenfadadas y bailes no exentos de picardía. La mujer también comenzaba a tomar posesión de las diversiones nocturnas. 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1920).
Dibujo del interior del Maxim's.

La prensa más conservadora realizaba continuos ataques al Maxim’s, entre otras razones, por ser uno de los pocos sitios de Madrid con salón de juego autorizado. 

Por alguna razón, la historia del Maxim’s madrileño fue breve. Una década después de ser inaugurado, sus salones se convirtieron en el restaurante vasco Fígaro que, al año siguiente, se transformaría en el Café Colón situado junto al Café Regina, (cuya historia se puede leer pulsando sobre el nombre de estos cafés). 





Fuentes:

Hemeroteca.abc.es
Hemerotecadigital.bne.es

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