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lunes, 25 de junio de 2018

CALLE DE BOTONERAS.


Esta pequeña y galdosiana calle de Botoneras sirve de transito entre la Plaza Mayor y la calle Imperial de Madrid. Los nueve números entre los que se reparte su longitud, han contenido numerosos comercios a lo largo del tiempo.

Fotografía: M.R.Giménez (2015). Maqueta León Gil de Palacio - 1830. La calle de Botoneras aparece señalada con un círculo.

  

La historia de su nombre comienza en el momento elegido (quizá en el siglo XVII) por las mujeres que se dedicaban a la confección y venta de botones, que allí decidieron instalar sus pequeños negocios. Sin embargo, entre mediados del siglo XVIII y hasta la mitad del XIX, la calle cambió su denominación en varias ocasiones, pasando a llamarse: Arco Imperial o Arco de Botoneras, 17 de Julio (en el año 1854), retomando Botoneras poco después.

Fuente: fotografía de la izquierda (1969) memoriademadrid.es. Fotografía de la derecha: M.R.Giménez (2017). La calle de Botoneras antes y ahora.

Tiendas dedicadas a la venta de sedas, calzados, droguería, comestibles, una famosa confitería y pastelería que se traspasó en varias ocasiones, un almacén de aguardientes, varias tabernas y una farmacia, que casi ha llegado hasta la actualidad, componían la oferta de establecimientos en esta calle de Botoneras desde el último cuarto del siglo XIX y parte del siglo pasado.

Tres de estos negocios merecen atención.

En el número 4 de la calle de Botoneras vino a instalarse, en torno al año 1880, Clementino Bermejo con su tienda de comestibles, negocio que en la década siguiente ya era taberna, almacén de aguardientes o tienda de vinos, cambiando consecutivamente de dueños. 

En el año 1922 José Gregorio inauguró en este local su Café Bar La Ideal, al que también se conocería como Casa de Pepe o el mejor sitio que pueden ustedes encontrar para tomar una riquísima taza de café por muy poco dinero. La Ideal ofertaba vinos de Valdepeñas, cervezas y vermut, traídos de verdadero origen sin intermediarios.

Fuente: fotografía de la izquierda (1920) hostelerosplazamayor.com. Fotografía de la derecha (2017) M.R.Giménez. Local del número 4 de Botoneras.

Actualmente el “Bar La Ideal” continúa en el mismo lugar, con sus famosos bocadillos de calamares.

El número 5 de Botoneras, tras alojar la droguería de José Castellví que allí se mantuvo hasta el año 1892, vio inaugurar una famosa confitería – pastelería y hacia 1896 fue la taberna de Matías Ruisánchez. Junto a esta casa, en el local situado en el número 3 de esta calle, Urbano Rojo instaló un café económico en 1897.

El café de Rojo iría ampliando el negocio ofertando vinos y cervezas hasta convertirlo en una conocida sidrería, una vez que anexionó el local contiguo del número 5 de la calle en el año 1915. Tres años después pasaría a llamarse “Restaurante Rosón”, con entrada por el número 3 de la calle de Botoneras.

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1929). Anuncio de Casa Rojo.

Hacia el año 1927 el negocio volvió a cambiar de nombre para convertirse en “Casa Rojo”, lugar elegido para la organización de diversos banquetes como el celebrado el día 29 de abril de 1936 en honor al poeta Luis Cernuda, tras el éxito obtenido por la publicación de su obra “La realidad y el deseo”. Numerosos componentes de la Generación del 27 asistieron al homenaje y, entre ellos: Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Rosa Chacel, María Teresa León, Maruja Mallo, Federico García Lorca, Gerardo Diego, Pablo Neruda, Pedro Salinas y muchos más, quedarían inmortalizados en la fotografía que hoy adorna la fachada del conocido restaurante que actualmente ocupa los números 3 y 5 de la calle de Botoneras.

Fuente: prensahistorica.mcu.es (1936). Banquete en honor a Luis Cernuda.

El último y quizá el negocio que más perduró en la calle de Botoneras fue el establecido en su número 7.

La prensa del año 1837 da noticia sobre una botica inmediata a la esquina entre las calles de Botoneras e Imperial. Precisando un poco más, sabemos que ya en el año 1858 el farmacéutico Jaime Coll se hallaba ahí establecido.

Esta antigua botica pasaría, en el año 1886, a ser propiedad del farmacéutico y médico Timoteo Vázquez Arias, quien en su laboratorio fabricó uno de los restauradores estomacales más anunciados en la prensa del momento.

Fuente: 2.munimadrid.es (1997). Dos aspectos de la antigua farmacia de la calle de Botoneras, nº 7.

Es muy probable que en el último cuarto del siglo XIX este establecimiento fuera remodelado con la decoración que tuvo hasta su cierre, ya en la centuria actual.

Fotografía: M.R.Giménez (2014). La farmacia de Botoneras, nº 7, cerrada definitivamente.

Hoy, conservando las pinturas del techo, las antiguas estanterías y su lámpara metálica con cuatro globos de cristal, ha sido convertida en un restaurante de comida rápida.




Fuentes:

Hemerotecadigital.bne.es
Memoriademadrid.es
Prensahistorica.mcu.es
2.munimadrid.es

2 comentarios:

  1. Charo, cada vez me sorprendo más por lo que perdemos y vamos recuperando gracias a personas como tú, empeñadas en rescatar del olvido, la existencia de lugares emblemáticos que han hecho de Madrid, la ciudad de hoy. Sigue, por favor.

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  2. Madrid no se acaba nunca. Su historia es mucha y variada, compleja y plagada de pequeñas historias que no pueden quedar en el olvido.
    Gracias por tu comentario, Carmina.

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