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lunes, 20 de agosto de 2018

LIBRERÍA UNIVERSAL DE OCASIÓN GARCÍA RICO.


Al subir desde la Gran Vía por la calle de Concepción Arenal, antes llamada del Horno de la Mata, llegaremos a un robusto edificio de viviendas que fue construido en el año 1819. Sus tres fachadas se sitúan en las calles del Desengaño, Concepción Arenal y en la vieja travesía del Horno de la Mata.


Fotografía: M.R.Giménez (2015).
Edificio de las calles del Desengaño y de Concepción Arenal, en la actualidad.


Sabemos que ya en el año 1846 el local de la esquina con la calle del Desengaño, entonces número 29 y hoy nº 13, estuvo ocupado por el litógrafo Agustín Zaragozano, que anunciaba para su venta gran colección de cuadros de buenos autores, a un precio muy arreglado y con buenos marcos dorados.

Este negocio se mantendría abierto hasta el año 1887 y, de inmediato, vendría a ocupar el espacio de dicha tienda una de las librerías mejor surtidas de Madrid, anunciando la compra y venta de toda clase de libros, comedias y música, que muy pronto sería conocida como la Librería Universal de Ocasión García Rico.


Fuente: mcu.es -Archivo Ruiz Vernacci. (1918).
La calle de Concepción Arenal, entonces llamada del Horno de la Mata, con la librería.
Al frente la iglesia de San Martín.


Eugenio García Rico habría iniciado su negocio comprando y vendiendo libros a los estudiantes de la cercana Universidad Central de Madrid, situada en la calle de San Bernardo. Poco a poco la librería, que por entonces tenía entrada por la calle del Horno de la Mata (hoy de Concepción Arenal), número 18, incrementó sus fondos con la adquisición de bibliotecas completas procedentes de casas particulares o de los fondos que las editoriales aportaban.

El cuantioso número de libros almacenados en esta librería de lance llegaría a veinte mil, obligando a García Rico a la edición de un voluminoso catálogo ilustrado de seiscientas ochenta páginas a dos columnas, en el año 1903, vendiendo cada ejemplar a un precio de tres pesetas. El librero editaría un total de 54 catálogos, a lo largo de la historia de su negocio.

Libros raros y corrientes, agotados, incunables, manuscritos, colecciones, periódicos o revistas eran cuidadosamente clasificados por esta librería, ya con otra entrada por la calle del Desengaño, que en el año 1913 se llamaba Universal de Ocasión García Rico y Cía. al constituirse en sociedad, integrada también por la hija y el yerno del librero, Manuel Ontañón.

Con la construcción de la Gran Vía y el ensanche de la calle, que entonces dejaría de llamarse del Horno de la Mata para denominarse de Concepción Arenal, la acreditada librería se vio obligada a reformar su local.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1926).
Fachada de la librería en la esquina de las calles del Desengaño y de Concepción Arenal, e interior del negocio.


Era el año 1926 y el negocio contaba con un millón de volúmenes para su venta, por lo que anunciaron la liquidación de existencias en lotes de 16 libros, a elegir, al precio de nueve pesetas el lote.

Por la Librería Universal de Ocasión García Rico y Cía. pasaron, a lo largo de los años, todos los escritores imaginables: Pío Baroja sería cliente diario, José Martínez Ruiz “Azorín”, Max Aub, Rafael Alberti, Ricardo Eliézer Neftalí Reyes “Pablo Neruda”, José Luis L. Aranguren y tantos más.

El cese del negocio se produjo a finales de la década de los años setenta del siglo pasado.


Fuente: cervantesvirtual.com. Colección Teresa Álvarez Aub. (1972).
El escritor Max Aub en la fachada de la librería.


En  el año 1978 el librero Jesús Ayuso Jiménez se instaló en la antigua librería de la calle del Desengaño, manteniendo intactas la decoración y el mobiliario.


Fuente: bidicam.castillalamancha.es (década de los años 80 del siglo XX).
Librería Fuentetaja-Universal.


Esa esquina bibliófila pasaría a ser conocida en todo Madrid con el nombre de Librería Fuentetaja-Universal (que también contaba con otra sucursal en la calle de San Bernardo), hasta su cierre y traslado de domicilio en el año 1983. Un banco y más tarde una clínica ocuparon, respectivamente, el lugar donde se ubicaron dos de las librerías más importantes y mejor surtidas de Madrid. 



Fuentes:

bidicam.castillalamancha.es
cervantesvirtual.es
es.wikipedia.org
hemerotecadigital.bne.es
mcu.es

martes, 7 de agosto de 2018

FERNANDO DE CASTRO, UN FEMINISTA DEL SIGLO XIX Y SU FUNDACIÓN.


El resultado de la obra de Fernando de Castro proporcionó a las mujeres la posibilidad de realizar estudios para así conseguir su propia independencia, su libertad y emancipación, instruyéndolas en una formación profesional que incluso propiciaría su ingreso en la Universidad Central de Madrid, por primera vez en la historia.


Cuando en el año 1845 el franciscano Fernando de Castro llegó a Madrid para impartir clases de Historia, comenzaría su toma de contacto con pedagogos tan importantes como Antonio Gil de Zárate o Julián Sanz del Río, introductor del krausismo o movimiento intelectual que promovió la educación en España y que inspiraría la creación de la Institución Libre de Enseñanza.


Poco a poco De Castro se transformó en uno de los profesores con más prestigio, saltando de las clases en el Instituto de San Isidro a la Universidad Central de Madrid, de la que llegaría a ser nombrado Rector.


Confesor de la Reina Isabel II, Académico de la Real Academia de la Historia y  Senador, fueron algunos de los importantes cargos que ocupó, a la vez de formar parte de la Sociedad Abolicionista, entre los años 1870 y 1874, contra el tráfico de esclavos y la “libertad de vientre” o liberación de todos aquellos que nacieran de una mujer esclava.


Fue en esa misma época cuando Fernando de Castro se decidió a abandonar sus cargos dentro de la iglesia y fundó la Asociación para la Enseñanza de la Mujer.
 

Preocupado por el bajo nivel cultural de la mujer, que en el caso de las clases sociales medias y altas sólo podía aspirar al matrimonio o al convento mientras que en las clases más populares la falta de instrucción segregaba a las trabajadoras a las tareas más duras y poco reconocidas, la Asociación para la Enseñanza de la Mujer tomó como prioridad la educación y la formación gratuita de aquel olvidado cincuenta por ciento de la sociedad.


Los resultados pedagógicos conseguidos por esta Asociación darían como consecuencia, por ejemplo, que dos de sus alumnas: Matilde Padrós Rubio y María Amalia Goyri Goyri, se convirtieran en las primeras mujeres que ingresaron como estudiantes en la Universidad Central de Madrid, consiguiendo sus respectivos doctorados en Filosofía y Letras con sobresaliente. 


En este hermoso vídeo se muestra el edificio, situado en la calle de San Mateo de Madrid, que fue sede definitiva de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer desde el año 1893. 




Fernando de Castro, un feminista del siglo XIX y su Fundación.
 



Veremos aquí su extraordinaria biblioteca Alfonsina, el espléndido patio porticado con elegantes columnas de fundición y las diferentes salas llenas de detalles que fueron clases de música, laboratorio, comedor de alumnas o parvulario, donde hoy tienen lugar numerosos actos y programas culturales promovidos por la Fundación Fernando de Castro.

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