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lunes, 22 de octubre de 2018

UN TAPÓN, UN CAFÉ Y UNA FUENTE EN LA PLAZA DE CASCORRO.


La muy conocida plaza de Cascorro, cabecera de El Rastro madrileño, no siempre tuvo la fisonomía actual. Una manzana formada por siete casas y rodeada por las desaparecidas calles del Cuervo, San Dámaso y por la travesía del Rastro, obstaculizaba el paso a este gran mercadillo a su entrada desde la calle de los Estudios, formando el denominado “Tapón del Rastro”, hasta principios de la década de los años diez del siglo pasado.


Fuente: ign.es. Plano de Madrid de Carlos Ibáñez e Ibáñez Íbero (1879). El círculo señala lo que fue el "Tapón del Rastro" y las calles que lo circundaban.


En una de las casas de la referida manzana, vino a instalarse el que quizá fuera uno de los establecimientos más conocidos de los barrios bajos de Madrid, cuya calificación siempre fue la de cafetín  o cafetucho, dado el cariz de la parroquia que a él acudía.

Situado en la esquina de la desaparecida calle de San Dámaso, el Café del Manco era un lugar sórdido y antihigiénico, de mesas desvencijadas, vasos desportillados y cucharillas de estaño. Golfos, pícaros y desheredados de la suerte solicitaban allí una consumición compuesta por uno de a cinco, tres bolas y medio ceneque (café de recuelo, buñuelos y medio pan) con el fin de pasar la noche cobijados del frío junto a las mesas del establecimiento.

Fuente: viejo-madrid.es (1912). El Café del Manco aparece en la esquina del "Tapón del Rastro".


Como en todos los cafés barriobajeros, el del Manco también se nutría de otro tipo de clientela. Por allí recalaban periodistas en busca de sórdidas noticias y dramaturgos, con ánimo de pegar la oreja, para observar a personajes y situaciones que después plasmarían en sus obras. Tal fue el caso de Ángel Torres del Álamo y Antonio Asenjo con su sainete “El chico del cafetín”, estrenado en el año 1911, y ambientado en este café.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1928). Los autores de "El chico del cafetín", Asenjo y Torres, caracterizados con la indumentaria de los parroquianos del Café del Manco.


El “tapón del Rastro”, sus siete casas y el Café del Manco cayeron bajo la piqueta para conformar la plaza de Nicolás Salmerón (hoy de Cascorro), que fue inaugurada oficialmente en el año 1914.

Nuevos edificios irían configurando esta plaza, a la que se dotaría también de una fuente con historia.

Fuente: memoriademadrid.es (1920) Fotografía de José Corral. El "Tapón del Rastro" ya no existía. Así era la plaza de Nicolás Salmerón, con su fuente.


La llamada Fuente del paseo de las Delicias fue una de las cuatro que vinieron a instalarse, durante la segunda mitad del siglo XVIII, en la salida de Madrid junto a la Puerta de Atocha. Dotadas todas ellas de gran pilón y surtidor, servían también para abrevar al ganado que salía o entraba por aquella parte de la ciudad.

En el año 1850 la Puerta de Atocha, que formaba parte de la cerca de Felipe IV, fue derribada y aquellas cuatro fuentes iniciales desaparecerían de esta ubicación poco a poco. De ellas sólo supervivieron dos: la situada al principio de la ronda de Atocha y, la que nos ocupa, ubicada cerca del paseo de las Delicias.

Fuente: memoriademadrid.es (1864). Fotografía de Alfonso Begué. Esta es la Fuente de las Delicias en su primitiva ubicación, junto a la Puerta de Atocha.

Parece que la Fuente de las Delicias pasó de abrevadero a fuente vecinal para aquellos nuevos barrios que se iban formando al sur de la Puerta de Atocha, con el ensanche de Madrid. Su diseño barroco, que hasta entonces había pasado desapercibido para quienes describían el ornato de la ciudad, sería tenido en cuenta para embellecer las plazas reformadas por el Ayuntamiento.

Fue así como la Fuente del paseo de las Delicias fue instalada en el centro de la nueva plaza de Nicolás Salmerón (hoy de Cascorro), en 1913, un año antes de que fuese inaugurada.

Fuente: memoriademadrid.es (1922). Fotografía de Luis Huidobro. La Fuente de las Delicias ya en la nueva plaza de Nicolás Salmerón.


Aún podemos contemplar esta Fuente de las Delicias en el Parque de Eva Duarte, de la calle de Gómez Ulla, donde fue instalada en los años cincuenta del pasado siglo.

Fotografías: Manuel Chamorro (2018). Dos aspectos de la Fuente de las Delicias, hoy situada en el Parque de Eva Duarte.








Fuentes:


ign.es
hemerotecadigital.bne.es 
memoriademadrid.es 
Agradecimiento muy especial a Antonio Pasies Monfort, por su aportación sobre el Cafetín del Manco y a Manuel Chamorro, por sus fotografías.

jueves, 4 de octubre de 2018

LA MATRITENSE.


En la Torre de la Casa de los Lujanes de Madrid, situada en la muy antigua plaza de la Villa, se encuentra la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, La Matritense.


En este vídeo hemos tenido la suerte de contar con la colaboración de Fátima de la Fuente del Moral, Presidenta de esta Real Sociedad, quien detalla las curiosidades relativas a la dilatada historia de esta institución y nos relata cuales fueron los problemas para que las mujeres fuesen admitidas en su seno. También, mediante sus explicaciones, conoceremos las singularidades de tan famoso edificio de estilo mudéjar (siglo XV), donde se encuentra esta Sociedad: el arco túmido de su entrada que aún conserva las marcas del cantero, las joyas que guarda su gran biblioteca, sus espléndidos salones y la curiosa utilización de la Torre de los Lujanes para las comunicaciones de la segunda mitad del siglo XIX.



https://www.youtube.com/watch?v=jcOWrN2lDmQ





La historia de esta institución, que fue fundada por Carlos III, se remonta al año 1775, época de la Ilustración y de una sociedad basada en los privilegios de unos pocos más que en los derechos de todos.


Los ilustrados, como Pedro Rodríguez de Campomanes y Gaspar Melchor de Jovellanos, pensaban que todos los hombres eran libres e iguales, debiendo tender siempre a alcanzar la felicidad en sus vidas. La cultura los llevaría a conseguir dichas metas y traería además consigo el progreso del país. 


Surgirían así las Reales Sociedades Económicas, para la promoción de la formación, la historia y la educación, mejorando la agricultura y los oficios, creando para ello escuelas de aprendizaje para los ciudadanos y estimulando las virtudes individuales.


En este contexto surge La Matritense, cuyos estatutos fueron aprobados el día 9 de noviembre de 1775. Su lema “Socorre enseñando” define perfectamente la finalidad de esta Institución, cuya primera sede estuvo situada en la calle del Turco (hoy llamada del Marqués de Cubas).


España era por entonces un país eminentemente rural, por lo que se propuso llevar a cabo una gran reforma agraria. Cursos de formación teórica y práctica fueron impartidos por La Matritense entre la población, sobre todo entre las clases menos favorecidas. Diversas cátedras como las de Economía, Estadística, Fisiología, Patología de los vegetales o Taquigrafía, verían incrementar el número de sus alumnos de manera extraordinaria en la sede de esta Sociedad.


Con el fin de socorrer a los más necesitados, La Matritense también adoptó el método para componer las sopas económicas que había ideado el filántropo y físico, Benjamín Thompson “Conde de Rumford”, y con las que se intentaba paliar el hambre de los menesterosos en varios países de Europa. 


Las sopas de Rumford, con alto valor nutritivo y de buen sabor, se preparaban a fuego lento con alimentos bien mezclados y sazonados. Compuestas por cebollas, patatas, legumbres, pequeños trozos de carne o de tocino, pan blanco y aderezadas con sabrosas especias, debían cocinar los alimentos por separado, según la receta, respetando el punto de cocción de los mismos. Todos los ingredientes se mezclarían en el momento apropiado, dando como resultado un guiso apetecible, sano y perfectamente condimentado, que también mitigó el hambre en Madrid. 


Muchos logros más fueron conseguidos por La Matritense que, aún en el siglo XXI, continúa ofreciendo multitud de conferencias, conciertos, actos académicos, presentaciones e interesantes programas culturales.


La Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País se encuentra en la plaza de la Villa, número 2, con entrada por la calle del Codo.




Más información sobre La Matritense en: