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lunes, 22 de julio de 2019

ESPUMOSOS HERRANZ, CALLE DE ALCALÁ.

El Palacio de la Equitativa, uno de los edificios más emblemáticos de Madrid, terminó de construirse en el año 1891.


Fuente: bibliotecavirtualmadrid.org. El Palacio de la Equitativa, de las calles de Alcalá y de Sevilla, recién inaugurado.
 

Obra del arquitecto José Grases Riera para la Compañía de seguros de vida “La Equitativa”, el inmueble estaba dotado de los mejores avances técnicos de la época: luz eléctrica, modernos ascensores y calefacción a vapor. Su estructura no ha dejado de modificarse a lo largo del tiempo, pasando de las tres plantas iniciales a cuatro en la reforma llevada a cabo en el año 1920 para el Banco Español de Crédito. Treinta y cuatro años después volvió a crecer en tres nuevas alturas (dos de ellas retranqueadas) y en la actualidad, tras haber sido derruido por completo su interior, el nuevo edificio resultante verá incrementar nuevamente su elevación, desvirtuando por completo su proyecto original.

Fotografía: M.R.Giménez (2019). El Palacio de la Equitativa en la actualidad, aún en obras.


La Equitativa no fue en inicio la compañía que ocupó por completo las instalaciones de su flamante inmueble. Otros negocios (asesorías, empresas dedicadas al transporte, etc.) se instalarían en sus dependencias dejando los huecos de la planta baja, situados en las calles de Alcalá y Sevilla, para albergar lujosas tiendas de vestimenta, bazares, restaurantes y bares o joyerías. Entre ellos destacaría Espumosos Herranz, situado en el número 18 (después nº 14) de la calle de Alcalá.


Fuente: bibliotecavirtualmadrid.org (1908). Fachada de Espumosos Herranz.


Jaime García Herranz Sánchez, químico e industrial, con laboratorio y negocio en Valencia, había inaugurado en enero del año 1891, en la Carrera de San Jerónimo, número 14, un despacho de vinos espumosos que podía competir dignamente con las mejores clases de champagne. Su marca, Espumosos Herranz, despachaba líquidos efervescentes, jarabes obtenidos de frutas naturales y también se dedicaba a proyectar instalaciones para fabricar bebidas gaseosas.

El agua de seltz (carbónica), muy de moda en aquellos años para curar las irritaciones del estómago, se distribuía en insalubres sifones de plomo hasta que la empresa francesa “Durafort et fils” consiguió realizar un modelo con piezas de cristal. Espumosos Herranz logró, en el año 1898, el privilegio exclusivo para utilizar este nuevo modelo de sifón, además de obtener la patente de un nuevo procedimiento mecánico para la fabricación de cualquier líquido espumoso, que consistía en un carruaje con todos los elementos necesarios para tal fin.


Fuente: bibliotecavirtualmadrid.org (1908). Sifón higiénico de Espumosos Herranz.
 

El día 4 de junio de 1899, en el magnífico Palacio de la Equitativa, abriría al público el nuevo establecimiento de Espumosos Herranz, una preciosa y elegante instalación, con mármoles y espejos, decorada por el pintor Ruiz Conejo (¿Agustín?).


Fuente: memoriademadrid.es (1902). Interior del establecimiento de Espumosos Herranz, de la calle de Alcalá.


Aquel pequeño local incrementó su ya próspero negocio de la Carrera de San Jerónimo con productos destinados a calmar las afecciones de todo tipo. Así, despachaba ponches calientes al ron, durante el invierno, para evitar catarros y pulmonías; el agrio jarabe de agraz (jugo de uva sin madurar) para corregir y evitar los desarreglos intestinales; néctar con soda, kéfir del Cáucaso y sus ya famosas aguas alcalinas, litínicas, para enfermedades del hígado, diabetes y vías urinarias, que se embotellaban en el sifón higiénico, envasado en la fábrica que el establecimiento tenía en la calle de los Jardines, por entonces número 26.

El negocio familiar de los Espumosos Herranz continuaría abierto en la calle de Alcalá hasta los meses previos al inicio de la Guerra Civil Española (1936-1939). Tras la contienda, los locales comerciales del edificio de La Equitativa desaparecerían para ser ocupados por las dependencias del Banco Español de Crédito.



Fuentes:

bibliotecavirtualmadrid.org
hemerotecadigital.bne.es
memoriademadrid.es

miércoles, 10 de julio de 2019

LAS HUELLAS DE LA GUERRA CIVIL EN MADRID

El día 18 de julio de 1936 dio comienzo la Guerra Civil Española. Tres años de locura, miedo, sufrimiento y destrucción darían paso a una dictadura militar que alargó el tormento durante casi cuatro décadas más.

Este año se conmemora el ochenta aniversario del final de esa contienda y sus huellas, aún visibles en la ciudad de Madrid, seguramente van a sorprender a quien visite los lugares que aquí mostramos.

Con este nuevo vídeo Antiguos Cafés de Madrid, junto al politólogo Juan Antonio Chamorro, quiere descubrir y explicar la historia de muchos de los vestigios que aún perviven en la Casa de Campo y en el Parque del Oeste, emplazamientos en los que tuvieron lugar gran parte de las batallas más sangrientas y dilatadas en el tiempo para la toma de Madrid.





Vídeo: Las huellas de la Guerra Civil en Madrid.



La historia de Madrid también está en los fortines, las trincheras y los muchos restos de aquella espantosa guerra que aún son visibles en los lugares que con este vídeo ayudamos a identificar. El paseante de los cerros de Garabitas o las Canteras, a partir de ahora, podrá reconocer con más claridad qué son esas construcciones que aparecen en su camino, cómo estaban edificadas y para qué. Podrá ver aquí la conocida como Curva de la Muerte e investigar las inscripciones aún visibles en la Pista militar que desembocaba en uno de los puentes, ya desaparecido, sobre el río Manzanares.

Zonas de Madrid como Carabanchel, el barrio del Lucero o la Ciudad Universitaria son citadas aquí como parte destacada de la historia de aquellos años de guerra y asedio.

Mostramos las huellas olvidadas de un suceso que nunca ha de volver a repetirse en lugar alguno. Vestigios que pueden haber pasado desapercibidos para quien no conozca lo que en estos parajes sucedió.

El pueblo que desconoce su historia está condenado a repetirla.



En nuestro canal de YouTube se puede encontrar toda la historia de Madrid.   
 
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