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jueves, 22 de agosto de 2019

DOÑA MARIQUITA, CHOCOLATES Y BIZCOCHOS.

La historia de la chocolatería de Doña Mariquita, quizá la más famosa que tuvo Madrid, fue tan dilatada en el tiempo como olvidada hoy.

Cuando la ciudad contaba con doscientos mil habitantes, todas sus casas y calles cabían en una maqueta, el bandolero incruento Luis Candelas ya era prófugo y el absolutista Fernando VII mandaba en los destinos del país, es decir en el año 1828, Doña Mariquita instaló su establecimiento de refrescos, bizcochos y chocolates en la calle de Alcalá de Madrid.


Fotografía: M.R.Giménez (2015). Maqueta de León Gil de Palacio. Madrid en el año 1830.

Parece que Mariquita, valenciana de origen, tuvo siempre una especial maestría a la hora de preparar sus elegantes jícaras de chocolate, acompañadas de los dulces bolados o azucarillos; pero también dominaba la elaboración de los mejores mojicones de Madrid, para las meriendas ofrecidas a sus amistades. Fueron ellas quienes la animarían a abrir un negocio al público.

Fuente: ceres.mcu.es

Era, pues, el año 1828 cuando Doña Mariquita instaló su famosa chocolatería en el número 10 de la calle de Alcalá, junto a la Puerta del Sol.


Fuente: fotografía izquierda, hemerotecadigital.bne.es (1916). Fotografía derecha, M.R.Giménez (2019). La casa número 10 de la calle de Alcalá, donde estuvo situada la chocolatería de Doña Mariquita y el edificio que la reemplazó.


La fama del local, céntricamente situado, era cada vez mayor. Todo Madrid, desde la aristocracia hasta los forasteros, pasando por escritores y políticos, visitaban la tienda del rico chocolate y los ya famosos bizcochos de Mallorca (que pasaron a llamarse “mojicones” por los tortazos que se repartían los clientes para conseguirlos), cuya insuperable receta era guardada como un gran secreto familiar.

El local, de doscientos cincuenta metros cuadrados, tenía un pequeño salón siempre lleno de público y dos sótanos. Allí mismo estaba la cocina en la que se preparaban las consumiciones. Sobre su fachada de madera aparecía el rótulo que daba nombre al establecimiento, “Da. Mariquita”, y los productos a la venta.

A media tarde o a la salida de los teatros era frecuente que una multitud de clientes fueran a Doña Mariquita, que mantenía su local abierto hasta altas horas de la noche; pero en el año 1866 el conde de Cheste (Juan de la Pezuela), capitán general de Madrid, había dispuesto que la una de la madrugada era la hora en que se debía cerrar este tipo de establecimientos y no dudaba en vigilar, por sí mismo, el cumplimiento de su normativa.

Una noche de domingo del mes de septiembre Pezuela comprobó que el local estaba abierto, a pesar de haber pasado con mucho la hora de cierre. Entró en el salón y encontró en él a varios hombres importantes de la diplomacia y la política saboreando las delicias del lugar. El capitán, cortésmente, se dirigió a los presentes para recordarles las órdenes del cierre de los establecimientos e impuso una multa de dos mil reales a su dueña. A pesar de los ruegos de las personas importantes, la sanción tuvo que ser abonada.

Doña Mariquita falleció el día 16 de agosto de 1870 y muchos fueron los periódicos que dieron la noticia, más ocupados en informar respecto a si la famosa receta de los ricos bizcochos había sido transmitida a su única hija, heredera del establecimiento, que en reseñar otros datos de la famosa chocolatera.

El negocio continuaría adelante renovando el local y añadiendo nuevos productos a su menú, en competencia con los famosos cafés de la Puerta del Sol y de la propia calle de Alcalá, hasta que en el año 1926 se traspasó el establecimiento.

Los nuevos dueños dedicaron preferente atención a las especialidades de la casa: chocolates, mojicones, vinos, refrescos y exquisitos licores. El nuevo y renovado local de Doña Mariquita también ofrecía los novedosos cock-tails a la hora del aperitivo, servidos por un barman que enseñaba como realizarlos.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1928). El local de Doña Mariquita, tras la reforma.

En el año 1930 la oferta del negocio se incrementó con las comidas rápidas para quienes no tuvieran tiempo de ir a casa. Los llamados “lunchs” se componían de consomé, huevos, fiambres, emparedados, chocolate o café con mojicón por el precio de dos, tres o cuatro pesetas, dependiendo de la elección. Cuatro años después Doña Mariquita ya era restaurante, bar, pastelería y despachaba fiambres.


Fuente: madridciudadaniaypatrimonio.org (1942). Edificio del Banco Zaragozano que reemplazó la casa del nº 10 de la calle de Alcalá.

La casa del número 10 de la calle de Alcalá, que además de la famosa chocolatería era el emplazamiento de varias casas regionales, caería bajo la piqueta en el mes de diciembre de 1935. En su lugar se levantó el edificio estilo Art Déco del Banco Zaragozano, posteriormente propiedad de otras entidades bancarias, que en la actualidad es uno de los afectados por la denominada “Operación Canalejas”.




Fuentes:

ceres.mcu.es
hemeroteca.abc.es
hemerotecadigital.bne.es
madridciudadaniaypatrimonio.org
Papel y tinta” novela de María Reig.

jueves, 15 de agosto de 2019

TIENDAS ANTIGUAS DE MADRID.

Los antiguos comercios del centro de Madrid van desapareciendo poco a poco, llevándose una parte importante de la historia del barrio y de la ciudad. La dura competencia o el retiro de sus propietarios, cuando no el elevado alquiler de los locales, han sido las causas más frecuentes de la clausura de estas tiendas de toda la vida.

Con ellas no sólo se van los recuerdos, también esos fantásticos locales y sus preciosas decoraciones de otros tiempos. Aquellos emblemas que siempre estuvieron en sus escaparates o en sus fachadas quizá formen parte de la ornamentación de otros rincones o tal vez, en el peor de los casos, se marchen para siempre.

Con este nuevo vídeo Antiguos Cafés de Madrid desea homenajear a tres establecimientos emblemáticos dedicados al comercio del textil, alguno de ellos con presencia desde el siglo XIX. De todos, tan sólo uno continúa abierto y situado en el mismo emplazamiento en el que fue inaugurado.

 








La Moda” estuvo en la calle del Pez número 30, en el barrio de Malasaña, desde el año 1896. Fue el comercio dedicado a vender ropa infantil más antiguo de Madrid y cerró sus puertas a principios de 2019. Ángel Viñuales, su último propietario, nos narra aquí la historia de este negocio desde que fue fundado por sus bisabuelos.

En su escaparate estuvo el famoso “Niño de la calle del Pez”, un precioso maniquí que comía chocolate desde tiempos inmemoriales.

Casa Benítez” mantuvo abierto su magnífico establecimiento de estilo Art Déco hasta el mes de abril de 2019, en el barrio de Chueca. Pedro Fernando Feijóo, que continúa con su actividad a pocos metros de esta antigua tienda, en la misma calle de las Infantas, nos muestra en este vídeo la preciosa decoración de los años treinta que ha mantenido intacta desde entonces.

El famoso rótulo de su fachada y los maniquíes que representaban a los actores de cine más conocidos de la tercera década del pasado siglo, desaparecieron para siempre de sus grandes escaparates, pero siempre permanecerán en nuestro vídeo.

Almacenes de Aragón”, en la Corredera baja de San Pablo, número 15, es el único de estos tres establecimientos que continúa hoy con su negocio. Antonio Tello, dueño del comercio que inauguró su abuelo hace casi cien años, además de enseñarnos su antiguo almacén nos hace un recorrido por los lugares más emblemáticos del barrio de Malasaña.

Especializado en ropa para la casa, es uno de los pocos de Madrid que aún conserva las sillas para la clientela junto a sus mostradores. Dicha costumbre era habitual en todas las tiendas del ramo desde el siglo XIX, en Madrid.


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