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miércoles, 16 de septiembre de 2020

ANTIGUAS FARMACIAS DE MADRID.

Las farmacias, antiguas boticas, siempre fueron mucho más que lugares donde se dispensaban medicamentos. Todas ellas constituían el centro de cada uno de los barrios donde se ubicaban. 
 
El boticario sabía cuales eran los problemas y enfermedades que aquejaban a las personas de su entorno, trataba de remediarlas y, también en muchas ocasiones, congregaba a su alrededor tertulias de aquellos que más sabían, con la finalidad de conocer las innovaciones que iban surgiendo con respecto a las investigaciones científicas.

El gusto por la decoración lujosa de algunas de las farmacias más bellas de Madrid parece que surgió a mediados del siglo XIX. Pan de oro, hermosas molduras, mobiliario realizado con maderas nobles, lámparas francesas o los más novedosos instrumentos de precisión del momento serían instalados en estas antiguas boticas, a medida que sus dueños triunfaban con los preparados de su invención producidos en los laboratorios que albergaban en las trastiendas de sus negocios.

En este vídeo mostramos y contamos la historia de tres de las farmacias más antiguas y elegantes de Madrid. 









 
La Farmacia Deleuze, situada en la calle de San Bernardo, conserva intacta su decoración desde el año 1854. Su primer propietario conocido, Baltasar del Riego, sobrino del militar y político liberal Rafael del Riego (que dio nombre al famoso himno en 1820), fue el artífice de su maravillosa ornamentación. Él mismo realizó las pinturas al temple de los techos, los cordobanes en piel de cabra que adornan aún las paredes y en los que se aprecian paisajes, flores y aves tropicales. Adornó las barrocas molduras con pan de oro e instaló los anaqueles dorados en los que exponer los albareros procedentes de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, algunos de los que aún conserva esta farmacia.

La Farmacia Malasaña (hasta el año 2015, Farmacia Puerto) de la plaza de San Ildefonso, es una de las más antiguas de Madrid. Ya en el siglo XVII hay noticia de una antigua botica en el mismo emplazamiento. Su magnífica decoración procede del año 1846, siendo encargada por el doctor Diego García-Herreros, propietario entonces del negocio. Maderas nobles revisten las paredes y conforman el mobiliario de esta farmacia plagada de columnas jónicas realizadas en madera de nogal y rematadas por dorados capiteles. En lugar preferente los bustos de Galeno e Hipócrates, habituales en la decoración de estos antiguos establecimientos, observan a la clientela desde sus correspondientes hornacinas. 

La Farmacia Juanse, que también fue laboratorio de especialidades, se situaba en la esquina de las calles de San Vicente Ferrer y de San Andrés. Famosa por sus fachadas de coloridos azulejos, con los que su propietario Juan José García Rodríguez hacía publicidad de sus preparados, es quizá una de las más fotografiadas del barrio de Maravillas (Malasaña) de Madrid. En el año 2014 cesó su actividad farmacológica y fue convertida en café. El vandalismo de los que no saben apreciar la historia ni respetan lo que les es ajeno, mantiene las singulares cerámicas en un estado de deterioro permanente.






 
 

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