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miércoles, 7 de octubre de 2020

EL TEATRO LARA o LA BOMBONERA DE DON CÁNDIDO.

Una casa de vecindad en la Corredera Baja de San Pablo alberga desde el año 1880 uno de los teatros más bonitos de Madrid. El edificio, proyectado por el arquitecto Carlos Velasco Peinado y que continuó a su fallecimiento Fernando de la Torriente, fue un encargo del ganadero, y por entonces concejal del Ayuntamiento de Madrid, Cándido Lara Ortal.

 

Fotografía: M.R.Giménez (2017). Fachada del Teatro Lara.
                   

El Teatro Lara pronto sería conocido en Madrid con el sobrenombre de La bombonera de don Cándido por la belleza de su decoración. Tres pisos, treinta y nueve palcos cómodos y elegantes, trescientas ochenta butacas de rejilla distribuidas en catorce cómodas filas y dos anfiteatros daban cabida a novecientos espectadores, que durante la función no escucharían los ruidos procedentes de la calle debido a que el acceso a la sala se hacía a través de tres vestíbulos.

 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (siglo XX). Imagen superpuesta de la fachada del antiguo teatro y de Cándido Lara.

 

La espléndida ornamentación interior del Lara corrió a cargo de Julio Bulumburu. Fondos decorados con papel rojo floreado en oro, barandillas de hierro primorosamente calado coloreadas en blanco y dorado para los palcos, además de potentes candelabros de gas, acompañaban al fresco del techo pintado, al igual que el telón de boca, por José Marcelo Contreras, representando el cielo con ángeles y nubes. Las decoraciones de la escena fueron realizadas por Manuel Dardalla. 

Todas las localidades eran corfortables y espaciosas, permitiendo la visibilidad de la representación desde cualquiera de ellas. El teatro, construido en hierro y ladrillo, tenía medidas de seguridad al permitir la evacuación rápida de la sala mediante la suficiente distancia entre las filas de asientos, así como por tener una salida posterior, a la calle de San Roque.

Antes de ser inaugurado, parece que el nuevo coliseo de Lara no fue muy bien recibido. La prensa opinaba: ¿A dónde vamos a parar? ¡Un teatro más cuando apenas pueden sostenerse los que existen en Madrid! Aún así, el nuevo teatro abriría sus puertas el día 3 de septiembre de 1880 con la representación de “Un novio a pedir de boca”, de Manuel Bretón de los Herreros y “La ocasión la pintan calva”, de Vital Aza y Miguel Ramos.


Fuente: hemerotecaditigal.bne.es (1916).
Uno de los tres vestíbulos del teatro, tras la reforma.

En el año 1915 Milagro Lara Prieto heredó de su padre el edificio y el teatro, invirtiendo un año después la cantidad de cien mil pesetas en reformarlo. La obra sería realizada por el arquitecto Jerónimo Pedro Mathet quien eliminó la marquesina de la fachada, reformó los vestíbulos para convertirlos en zonas de descanso y dotarlos de mayor amplitud en sus accesos, además de pavimentarlos en mármol blanco.  

Se instalaron servicios para caballeros y señoras, cortinajes de damasco, muebles de caoba y se reformó la zona destinada a los camerinos para los actores y las actrices, que fueron instalados en el piso principal ocupando el espacio donde antes se ubicaba un patio de vecindad. El nuevo diseño del teatro traería más luz, ventilación y comodidad, siendo de nuevo inaugurado el día 28 de octubre de 1916.


Fuente: ceres.mcu.es (1916). Fotografía de Hauser y Menet. Interior de la sala y escenario.

 

El magnífico Teatro Lara estuvo a punto de ser derribado en varias ocasiones (incluso en los años ochenta del siglo pasado). La heredera Milagro Lara dispuso en su testamento que, a su muerte, fuera demolido y sobre su solar de las calles Corredera Baja de San Pablo y de San Roque se construyera una casa destinada a fines benéficos. Esta nueva construcción formaría parte de la Fundación Lara en la que también estaba incluida la Escuela de la Paloma, que Milagro había inaugurado en el año 1929 en la madrileña calle del mismo nombre.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1929). Escuela de la Paloma.
 

 

Una orden del Ministerio de Instrucción Pública, en el año 1932, tras el fallecimiento de Milagro, salvaría el Teatro Lara que hoy todos conocemos.

Al inicio de la Guerra Civil Española (1936 - 1939) el Lara pasó a formar parte de la organización “El Altavoz del Frente”, creada para difundir la cultura en las trincheras y elevar la moral popular, que llegó a agrupar a más de doscientos artistas e intelectuales. El “Teatro de la Guerra”, nombre con el que se denominaría al local, realizaba representaciones gratuitas para todos.


Fuente: presos.org.es. Teatro de la Guerra (1938)
     

Muchos han sido los autores que han representado sus obras en el escenario del hermoso Teatro Lara a lo largo de los años. Jacinto Benavente, Carlos Arniches, Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, Manuel de Falla, Antonio Buero Vallejo, Rafael Alberti... Cientos de actores y actrices se han subido a sus tablas y continuarán haciéndolo, permitiendo admirar también la decoración intacta y centenaria de este coliseo que, por fortuna, ha llegado hasta nosotros.


Fuentes:

ceres.mcu.es

hemerotecadigital.bne.es

prensahistorica.mcu.es

presos.org.es




 

2 comentarios:

  1. Menos mal que no ha sido objeto de la piqueta y alguien, en su momento, tuvo cabeza, no como con otros edificios, como el que había antes del hotel Villamagna. Gracias por ilustrarnos de este modo.

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  2. Desde luego, fue una suerte mantener en pie esta precioso teatro. Su fachada pasa desapercibida para algunos y parece decir poco sobre la belleza del interior.

    Gracias por tu atento comentario, Carmina.

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