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miércoles, 18 de septiembre de 2019

EL PASEO DE LOS OCHO HILOS y FRANCISCO LEBRERO.

Hasta el día 7 de noviembre de 1902, el tramo de la calle de Toledo comprendido entre las glorietas de la Puerta de Toledo y de Pirámides era conocido con el nombre de Paseo de los Ocho Hilos.

Fuente: bdh-rd.bne.es (1924). Tras el Puente de Toledo aparece el paseo de los Ocho Hilos, con sus árboles, que llegaba hasta la Puerta de Toledo.

Esta bonita denominación surgió por las ocho hileras de árboles plantados en sus laterales (cuatro a cada lado), allá por los años cincuenta del siglo XIX, cuando el denominado “Plan Castro”, del urbanista y arquitecto Carlos María de Castro, propuso y realizó el trazado para el ensanche de Madrid.

El derribo de la Cerca de Felipe IV, en el año 1868, expandió la ciudad que por entonces contaba con trescientos mil habitantes, muchos de ellos instalados ya a extramuros en infraviviendas rodeadas de numerosas fábricas, talleres y vaquerías. Los nuevos barrios creados, como el del Puente de Toledo en el distrito de La Latina (hoy de la Arganzuela), verían construir bonitos edificios como el que fue propiedad de Francisco Lebrero.

Fotografía: M.R.Giménez (2019). La casa que fue de Francisco Lebrero.

El madrileño Francisco Lebrero Alonso (1842-1918) había trabajado desde niño como aprendiz en varias fábricas de fundición de metales, hasta que a mediados de los años setenta del siglo XIX logró montar taller propio, con su socio Juan Bou, en la desaparecida calle del Arroyo de Embajadores, número 27, que corría paralela al paseo de las Acacias.

Parece que la sociedad fue un negocio tan rentable que, en el año 1878, permitió a Lebrero adquirir un solar en el paseo de los Ocho Hilos, número 6 (hoy calle de Toledo, nº 122), donde estableció su propia fábrica de fundición de hierro y, posteriormente, también una pequeña y efímera factoría dedicada a la fabricación de pañuelos de seda, llamada “La Constancia”.

Fuente: idehistoricamadrid.org (1900). Plano de Facundo Cañada. La fundición-casa de Francisco Lebrero aparece remarcada en azul, en el paseo de los Ocho Hilos.

Republicano progresista (Primera República Española), partidario de Manuel Ruiz Zorrilla, Lebrero fue muy activo a lo largo de su vida en el desempeño de sus cargos en el comité que este partido había formado en el barrio del Puente de Toledo.

Fotografías: M.R.Giménez (2019). Portal actual del edificio de Francisco Lebrero. En sus laterales puede apreciarse aún el dibujo de las siglas FL entrelazadas.

En el año 1884 Francisco Lebrero encargó, al maestro de obras Lucas Raboso López, los planos para la construcción de un edificio que ocuparía una parte del solar situado en el paseo de los Ocho Hilos, número 6, al lado de la Puerta de Toledo. El inmueble tendría dos espacios habilitados para el comercio en su planta baja y dos pisos destinados a viviendas, más buhardilla. Dos años después, mientras se ejecutaban las obras, el arquitecto Luis Sanz Trompeta realizó un nuevo proyecto añadiendo una nueva planta, que sería desestimada con posterioridad.

Fotografía: M.R.Giménez (2019). Detalle de la rejería de los balcones.

El edificio, construido por completo con estructura metálica, tiene una preciosa fachada estilo neomudéjar de ladrillo visto acompañada por vistosa rejería con adornos vegetales, además de pequeñas columnas en balcones y ventanas. Pero destaca, sobre todo, la parte central de su zaguán en donde se encuentran situados un reloj y una veleta, en hierro galvanizado, que aún conserva las iniciales del propietario del edificio (FL).

Fotografía: M.R.Giménez (2019). Detalle del reloj y la veleta del edificio, con las siglas de Francisco Lebrero pintadas en blanco.
 
Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) la zona de los alrededores de la Puerta de Toledo resultó muy dañada por continuos los bombardeos. Al finalizar la contienda se construirían nuevas viviendas en la parcela que fue la fábrica de fundición. El edificio de Francisco Lebrero fue reedificado, respetando la bonita fachada del antiguo y la barandilla de la escalera interior.

Entre las muchas obras en las que intervino la “Fábrica de fundición de hierro de Francisco Lebrero”, heredada por su hijo Eugenio Lebrero en el año 1908, destacaron las realizadas para el Palacio de La Equitativa, la Escuela de Minas o el quiosco de la música de la plaza de Cervantes de Alcalá de Henares.

 

Fuentes:

bdh-rd.bne.es
coam.org
hemerotecadigital.bne.es
idehistoricamadrid.org
prensahistorica.mcu.es

lunes, 12 de noviembre de 2018

UNA MINA EN EL CENTRO DE MADRID.


Para sorpresa de propios y extraños, el centro de Madrid cuenta con una mina de carbón. 


Marcelo Jorissen, belga e Ingeniero de Minas, proyectó en los años sesenta del siglo pasado este espacio experimental bajo el suelo de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía, de la calle de Ríos Rosas, para que los estudiantes se enfrentaran por vez primera con un pozo y una galería a tamaño real, antes de introducirse en una verdadera mina.


En el vídeo que hoy presentamos bajaremos a esta instalación, situada a veinticinco metros bajo el suelo. Conoceremos las diferentes partes que la componen y veremos un espléndido castillete del pozo que perteneció a una mina de verdad, situada en Baños de la Encina (Jaén).






Vídeo: Una mina en el centro de Madrid. Escuela Técnica de Ingenieros de Minas y Energía.







El edificio de la Escuela de Minas de Madrid fue proyectado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, finalizando sus obras en el año 1893. Por entonces el barrio de Chamberí, donde se encuentra, formaba parte del extrarradio de la ciudad. 


Este centro alberga, aún hoy, las dependencias con que contaba a finales del siglo XIX: su magnífica biblioteca histórica, el museo de minerales y fósiles (uno de los tres más importantes de España), el espléndido claustro de profesores y su antesala que fue decorada, como gran parte del edificio, por el ceramista Daniel Zuloaga


El soberbio edificio, que se pensó para estar situado en el Parque de El Retiro, conserva también un majestuoso salón de actos, decorado con mármoles, estucos y vidrieras de la Casa Maumejean. Su admirable patio interior porticado con techo de cristal, expone la colección de maquetas e instrumentos topográficos de la Escuela. 



La Escuela Técnica de Ingenieros de Minas y Energía se encuentra en la calle de Ríos Rosas, número 21.


Más información:


martes, 18 de septiembre de 2018

DEL CAFÉ INGLÉS AL HOTEL INGLÉS.


Mediaba el siglo XIX cuando el Ayuntamiento de Madrid tuvo a bien cambiar el nombre de la calle Ancha de Peligros, que desde entonces pasó a llamarse calle de Sevilla.
Será a partir de esos años el momento en que esta zona de la ciudad comenzó su remodelación, derribando edificios antiguos y construyendo otros magníficos, convirtiendo callejones como el de los Gitanos en modernas vías como la calle de Arlabán y sustituyendo la antigua encrucijada de las Cuatro Calles por, desde el año 1912, la plaza de Canalejas.


Fuente: mcu.es (1900 aprox.). La calle de Sevilla y la plaza de las Cuatro Calles, al fondo.


En el número 4 de la calle de Sevilla, haciendo esquina con la entonces llamada de los Gitanos (hoy c/ de Arlabán), Manuel Antonio Fornos inauguró, el día 13 de febrero de 1859, el Café Europeo, local que ya existía con anterioridad.

Un ancho y cómodo diván recorría las paredes del nuevo café, elegantemente decorado por un friso rojo situado en la parte superior de sus empapeladas paredes y que hacía juego con el tapizado de los taburetes instalados junto a las mesas de mármol. Ocho o diez grandes espejos, reflejaban la luz de la calle y de los enormes candelabros de bronce  que iluminaban su interior.

Como gran novedad se habían colocado perchas para los sombreros de la clientela, servida por mozos uniformados de negro y con corbatas blancas.

Seguramente Fornos, el dueño del local, tendría otros planes de negocio para su nuevo café de Fornos, que inauguraría en el año 1870 no muy lejos de la calle de Sevilla. El viejo Café Europeo pasaría a ser propiedad de José Zaragoza, quien lo convirtió también en restaurant, cambiando su nombre por el de Café Inglés.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (dibulo publicado en 1928). La fachada del Café Inglés hacía esquina entre las calles de Sevilla y de Arlabán.

 

Sólo ocho años duró la propiedad del Café Inglés en las manos de José Zaragoza. El día 15 de octubre de 1882 Agustín Ibarra reinauguraría este su reformado café-restaurant.  Ese mismo mes el Ayuntamiento de Madrid cambió el nombre de la estrecha calle de los Gitanos, que desde entonces se denomina de Arlabán.

Champán, buenos vinos y su excelente cocina hicieron del restaurante del Inglés un lugar al que el Madrid de catedráticos, jueces, afamados arquitectos, concejales, diputados y sociedades de escritores y artistas acudían para homenajear a sus próceres en numerosos banquetes.

Este mismo propietario convertiría el número 10 de la antigua calle del Lobo (hoy de Echegaray) en el alojamiento más moderno del Madrid de la época, el Hotel Inglés.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1886). Anuncios del Hotel Inglés, el año en que fue inaugurado.


El edificio del Hotel Inglés fue adquirido por Agustín Ibarra cuando aún estaba en construcción, inaugurando el establecimiento el día 16 de diciembre de 1886. Fue dotado de los más avanzados adelantos de la época: ascensor, calefacción a vapor, luz eléctrica y baños en todos los pisos, siendo el primero en Madrid en ceder habitaciones amuebladas, dejando al gusto del huésped el comer o no en el establecimiento. Entre sus servicios, también disponía de coche propio para el traslado de los clientes a todas las estaciones de tren de Madrid.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1915). Una habitación del Hotel Inglés.


Además de sus lujosas y ventiladas habitaciones, el hotel ponía a disposición de su clientela una sala de lectura y un magnífico comedor, con capacidad para cuatrocientas personas.


Fuente: mcu.es (Principios del siglo XX). Comedor del Hotel Inglés.


En el año 1911 el Hotel Inglés amplió su negocio adquiriendo la casa contigua del número 8 de, y desde el año 1888, la ya denominada calle de Echegaray. Tras dicha ampliación, cincuenta de sus ciento veinticinco habitaciones, ya estaban dotadas de cuarto de baño.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1915). Cuarto de baño de una habitación, tras la remodelación del Hotel.


El Hotel Inglés cambió su nombre por el de Imperio, en el año 1939, nada más terminar la Guerra Civil Española y retomaría su denominación antigua a finales de los años cuarenta del siglo pasado.

Con el paso del tiempo el establecimiento comenzaría su decadencia, a pesar de las  numerosas reformas llevadas a cabo en su interior.

Tras su cierre, en el año 2012, rehabilitado y moderno, ha reiniciado su actividad en 2018, por lo que continúa siendo el hotel con la marca más antigua de Madrid.


Fotografía: M.R.Giménez (2018). El Hotel Inglés, en la actualidad, ha recuperado elementos del antiguo.


Mientras, la historia del viejo Café Inglés de la calle de Sevilla continuó adelante con nuevos dueños. El día 6 de septiembre de 1890 Fernando Yarto y Nicasio Ruiz, volvieron a abrir este renombrado café también con restaurant.  


Fuente: bibliotecadigital.jcyl.es (1909). El Café Inglés de la calle de Sevilla, con su última decoración.


Decorado por el arquitecto Enrique María Repullés, el Inglés tenía un gran salón pintado en tonos claros y en su techo cuatro medallones, con frescos alegóricos a las distintas partes de un banquete.

Para comidas más íntimas, se habían dispuesto varios gabinetes de estilos distintos. Así, el Pompeyano tenía dos grandes lámparas suspendidas por cadenas a un vástago horizontal rodeado por una serpiente. El Oriental se había decorado con estilo árabe. El llamado Luis XV era Rococó. El Japonés tenía lámparas de bambú con hojas y flores que salían de los marcos de los espejos que colgaban de sus paredes. Un quinto gabinete era de estilo moderno, como el comedor principal, y podía unirse a éste corriendo un falso tabique que los separaba.

Cada uno de los salones estaba decorado con frescos en paredes y techos, obra de los pintores Genaro Leal y Luis Muriel, Arroyo y Carrasco.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1908). El periodista Mariano de Cavia en el Gabinete Japonés del Café Inglés.


El Café Inglés de la calle de Sevilla, equina con la de Arlabán, desapareció con el derribo del viejo edificio donde se hallaba ubicado, en el año 1923.


Fuentes: Fotografía de la izquierda, bibliotecavirtualmadrid.org (1920 aprox.). Fotografía de la derecha de Antonio Passaporte -Loty- mcu.es (1928 aprox.). Dos aspectos de la calle de Sevilla. Señadado por la flecha aparece el que fuera Café Inglés.


En su lugar se construyó el inicialmente llamado Edificio de La Tabacalera, que hoy podemos contemplar.



Fuentes:
hemeroteca.abc.es
hemerotecadigita.jcyl.es
hemerotecadigital.mcu.es
mcu.es
prensahistorica.mcu.es