Situada entre las calles del Pez y de la Luna, en el mismo centro de Madrid, esta calle tuvo primitivamente el nombre de Magdalena Alta.
| Fuente: cartotecadigital.icc.cat Plano de Nicolás Chalmandrier. 1761, cuando se llamaba calle de la Magdalena (Alta). |
Una institución benéfica estuvo asentada en la calle de la Magdalena Alta, allá por el siglo XVII y tan sólo durante año y medio. Se trataba de “Las Recogidas” o Casa de Santa María Magdalena (de donde toma su primer nombre esta vía) dedicada a la reclusión de “mujeres públicas o embarazadas solteras”.
Siendo corregidor de Madrid (durante 1834-1835) Joaquín Vizcaíno Martínez, más conocido como Marqués Viudo de Pontejos, se tuvo a bien reorganizar el callejero de la Villa y ordenar las casas con su número correspondiente. Hasta entonces Madrid había sido un conglomerado de calles con muchos de sus nombres repetidos, tan sólo diferenciados por “alta” o “baja” (Magdalena Alta y Magdalena Baja, por ejemplo) situadas en distintos barrios y organizadas en manzanas con numeración, localizando cada casa o negocio mediante confusas explicaciones como “frente de”, “junto a”, “entremedio de” o “entrando por”. Así la calle de la Magdalena Alta vino a llamarse oficialmente de Pizarro a mediados de la década de los años 30 del siglo XIX.
El nuevo nombre de esta calle se debe a Francisco Fernández Pizarro, marqués de la Conquista desde 1631 y descendiente del descubridor de Perú. Felipe IV le había concedido terrenos en esta zona de Madrid y él construyó en ellos unas casas. Ya en el siglo XIX el ayuntamiento, a la hora de buscar nuevo nombre a la calle, pensó en el segundo apellido del primitivo dueño del lugar.
| Fuente: cartotecadigital.icc.cat Plano de Coello-Madoz. 1848, ya se llama calle de Pizarro. |
Hubo en esta calle una afamada fábrica de alfombras propiedad de Gabriel José Estrada, hacia 1760, quien entró como aprendiz en el taller de Juan Antonio Lencaster, propietario de la primera fábrica privada de alfombras con exención de impuestos de Madrid. Lencaster abrió franquicias de su negocio y una de ellas fue para su primer oficial Gabriel José Estrada que, andando el tiempo, casaría con la viuda de su maestro y abriría el negocio en la calle Magdalena Alta, trabajando para la realeza y la nobleza con afamado éxito.
Otros negocios importantes, de la calle de la Magdalena Alta, fueron la Fábrica de bizcochos mallorquines que en 1817 se traslada a esta calle desde la de Jacometrezo y cuyas señas para llegar hasta ella eran: “la primera puerta entrando por la calle de la Luna”. La Cerrajería de las Descalzas Reales que se encontraba, en 1831, estaba “entrando por la calle Luna, a la izquierda”. El maestro de coches Juan José de Torres que “vende y repara tartanas, berlinas inglesas y carros en la calle Pizarro, nº 14 (antes Magdalena Alta)”, ya tenía su negocio durante el verano de 1835.
Olvidado de todos pasa inadvertido el que fue palacio del Conde de Cheste, situado en el número 19 de la calle de Pizarro y haciendo esquina con la del Pez. En el año 1697 fue adquirida esta casa al entonces propietario el canónigo Hipólito Martínez, por Luis de Salazar y Castro (1658-1734), genealogista y cuya amplia colección de documentos se encuentra recogida en la Real Academia de la Historia.
| Foto: M.R. Giménez (2009) En la calle de Pizarro esquina a la calle del Pez. Este fue el palacio del conde de Cheste. |
La casa tenía entonces fachada a la calle del Pez, de 93 pies y a la calle de la Magdalena, de 101 pies. Fue reedificada por el nuevo dueño y tres años después de su compra se anexionó a ella una nueva finca inmediata, de la calle Magdalena, y de 50 pies. Como resultado de esta incorporación la casa resultante tuvo las dimensiones de la actual con 6 huecos o balcones a la calle del Pez y 7 huecos a la de Magdalena, más un bello jardín.
Posteriormente los herederos del afamado cronista vendieron la casa a Antonia Erguera y más tarde, de nuevo reformada, fue adquirida por el Capitán General Juan Manuel de la Pezuela y Ceballos (1810-1906), militar, diputado, senador, ministro de Marina, escritor y primer Conde de Cheste.
El Marqués de Cerralbo, Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922), vivió también en Pizarro, 19 durante los años 1871 y 1893, ocupando el primer piso del palacio, hasta que hubo sido terminado el de la calle Ventura Rodríguez, hoy museo Cerralbo.
“El Correo Español” diario tradicionalista de la mañana, se publicó desde 1888 hasta 1921.
| Foto: M.R. Giménez (2008) Antigua sede del periódico "El Correo Español". |
El 9 de marzo de 1912 se inaugura su nueva sede en la llamada Casa de los Tradicionalistas, sita en la calle de Pizarro, nº 14. El edificio de 592 m2. existente hasta la fecha en este emplazamiento, fue restaurado por el arquitecto Mauricio Jalvo dotando a su fachada de un singular modernismo mezclado con rasgos neogóticos. En él se albergaban la sede del periódico, sus oficinas y rotativas además del centro social para el Círculo Tradicionalista de Madrid. En las mismas rotativas también se imprimía el periódico liberal y de la noche “El Nuevo Heraldo” que después pasó a llamarse “Hoy”.
Fuentes:
“Luis de Salazar y su colección” 1973. Antonio De Vargas Zúñiga Y Montero De Espinosa.
Hemeroteca B.N.E.
“Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid”, Antonio Campmani Montpalau (1867)









