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viernes, 22 de enero de 2021

LOS MOSTENSES.

Sabemos que Mostenses viene de Premostratenses (Premonstratenses), congregación religiosa fundada en el siglo XII. Esta orden daría nombre a la plaza de curiosa historia que se encuentra en el centro de Madrid y cuya estructura mucho fue modificada a lo largo del tiempo. De plazuela a plaza, desde la segunda década del siglo XIX, en su interior siempre tuvo mercado.

Desde el siglo XVII hubo en este espacio un edificio que albergaba a las monjas del beaterio de Santa Catalina de Sena, que en el año 1611 se reconvertiría en el premostratense convento de San Norberto. Su iglesia, en muy malas condiciones, fue reedificada por el arquitecto Ventura Rodríguez y se mantendría en pie hasta 1811, año en que también desaparecería el convento.

 

Plano de Madrid (1656) de Pedro Texeira. Señalado el convento de los Premostratenses con la primera iglesia de San Norberto en construcción.


En aquel tiempo, cualquier pequeña encrucijada era buena para montar cajones con el fin de vender los productos, a falta de un mercado de abastos. La suciedad de los residuos y los malos olores originaban las protestas de quienes vivían en los aledaños de plazuelas como la del Gato (entre las calles de Amaniel, Noviciado, travesía del Conde Duque y Ponciano) o en la plaza de Santo Domingo. A principios de los años treinta del siglo XIX ya existían propuestas para unificar en un mercado la venta de todas las mercancías. El entonces corregidor, Joaquín Vizcaíno -marqués viudo de Pontejos-, dispuso el solar de los Mostenses para tal fin, agrupando así a todos los vendedores esparcidos por las plazuelas de sus alrededores.

El incremento de la población madrileña y la necesidad de contar con un edificio higiénico y organizado, para la instalación de estos comercios situados en la plaza de los Mostenses, no llegaría hasta el año 1875, cuando se inauguró el nuevo mercado proyectado por arquitecto Mariano Calvo Pereira.

 

Fuente: memoriademadrid (1925). Primer edificio del mercado de la plaza de los Mostenses.

Con forma rectangular, el edificio ocupaba un área de 3.760 metros cuadrados. El hierro de su estructura había sido encargado a la prestigiosa firma británica Andrew Handyside y Compañía. Noventa y seis columnas, de tres metros y medio de altura, sujetaban el techo con cubiertas en palastro acanalado y cristal, que dejaba penetrar la luz natural. Su distribución en dos plantas más un sótano con pavimento y ventilación, ordenaba adecuadamente los puestos y facilitaba el reparto de mercancías y compras.

El mercado de hierro de los Mostenses sucumbió bajo la piqueta en el año 1930. Su ubicación topó, en una de sus esquinas, con la construcción de la nueva avenida de Eduardo Dato, tercer y último tramo de la Gran Vía. El replanteo de la zona se llevaría por delante también las calles de San Cipriano, Rosal, Santa Margarita o la travesía del Conservatorio.

 

Fuente: memoriademadrid.es (1929). Fotografía de Eduardo Contreras. Ubicación del antiguo mercado de los Mostenses, cuya esquina sobresalía de la alineación de la nueva Gran Vía.

 

Un nuevo proyecto traería a la remodelada plaza de los Mostenses un moderno mercado de abastos, esta vez diseñado por el arquitecto Carlos de Miguel. Fue inaugurado oficialmente el día 29 de diciembre de 1945 y llamado en inicio Mercado de Santo Domingo, aunque el vecindario nunca lo nombró con ese apelativo.

 

Fuente: coam.es (1946). El nuevo mercado de los Mostenses con sus fachadas principal (izd.) y lateral.

La fachada principal del edificio se sitúa en la calle de Ricardo León, paralela a la Gran Vía, y está remata a los lados por dos torreones con entradas secundarias. La puerta principal da acceso a un patio central rectangular, destinado en inicio a instalar puestos para la venta de flores, que se encuentra rodeado por las dos plantas del mercado propiamente dicho. El desnivel del terreno propicia que la mitad del edificio albergue una planta subterránea que se destina a las cámaras frigoríficas, servicios y almacenes.

 

Fuente: coam.es (1946). Patio central del mercado, con puestos para la venta de flores.

En el lado opuesto del edificio, ya en la plaza de los Mostenses y con fachada trapezoidal, se sitúa otra entrada sobre la que se elevan los cuatro pisos de un cuerpo central, destinado a oficinas. 

 

Fotografía: M.R.Giménez (2011). Fachada posterior del mercado de los Mostenses.

Los puestos destinados a carnes y pescados se ubican en la planta baja del mercado, distribuidos los primeros en los laterales y las pescaderías en la zona central, con mostradores inclinados para una mejor exposición del género. En el piso superior se disponen las tiendas para la compra de frutas, verduras y aves.

 

Fotografía: M.R.Giménez (2011). Uno de los puestos de fruta y verdura que mantuvo su diseño y color verde original.

Mucho ha cambiado la clientela de este mercado a lo largo de sus ya cumplidos 75 años de antigüedad. Nuevas mercancías llegan a sus tiendas para hacer frente a la demanda de una clientela que ya es de todos los países y ha traído consigo ricas elaboraciones gastronómicas, que se desconocían por completo cuando este mercado se inauguró.

 

 

Fuentes: 

abc.es

coam.es

hemerotecadigital.bne.es

memoriademadrid.es

prensahistorica.mcu.es


jueves, 7 de enero de 2021

TRES AÑOS DE CAFÉS. UN PASEO TRAS LAS CÁMARAS.

Como todos los años, al finalizar la temporada, Antiguos Cafés de Madrid quiere mostraros aquellas inéditas escenas, anécdotas y curiosidades que no tuvieron cabida en las historias que este año hemos contado.

En este nuevo vídeo hemos reunido crónicas pintorescas de Madrid, como la de los billetes capicúas del Metro o cuando los niños bajaban del cielo en el Palacio de Linares. Averiguamos también de qué manera eran enterrados los madrileños en los siglos pasados y contamos el secreto mejor guardado de la bombonería La Pajarita.

Los más simpáticos momentos de las diversas grabaciones, las tomas falsas, los contratiempos que surgieron y, sobre todo, muchas sonrisas están recogidas aquí.

 

 

 VÍDEO: TRES AÑOS DE CAFÉS. UN PASEO TRAS LAS CÁMARAS.

 

 

Queremos agradecer la gran amabilidad y el enorme entusiasmo que mostraron todos los que han participado con nosotros en esta tercera temporada de nuestro canal de YouTube, su paciencia en las grabaciones y lo mucho que nos han enseñado sobre Madrid.

A todos los que nos seguís queremos daros las gracias por vuestros likes, por los amables comentarios que nos hacéis llegar en cada vídeo y por apoyar nuestro trabajo siempre con tanta cordialidad.


¡¡VAMOS A POR LA CUARTA TEMPORADA, CONTANDO LA HISTORIA DE MADRID!!


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