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lunes, 12 de noviembre de 2018

UNA MINA EN EL CENTRO DE MADRID.


Para sorpresa de propios y extraños, el centro de Madrid cuenta con una mina de carbón. 


Marcelo Jorissen, belga e Ingeniero de Minas, proyectó en los años sesenta del siglo pasado este espacio experimental bajo el suelo de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía, de la calle de Ríos Rosas, para que los estudiantes se enfrentaran por vez primera con un pozo y una galería a tamaño real, antes de introducirse en una verdadera mina.


En el vídeo que hoy presentamos bajaremos a esta instalación, situada a veinticinco metros bajo el suelo. Conoceremos las diferentes partes que la componen y veremos un espléndido castillete del pozo que perteneció a una mina de verdad, situada en Baños de la Encina (Jaén).






Vídeo: Una mina en el centro de Madrid. Escuela Técnica de Ingenieros de Minas y Energía.







El edificio de la Escuela de Minas de Madrid fue proyectado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, finalizando sus obras en el año 1893. Por entonces el barrio de Chamberí, donde se encuentra, formaba parte del extrarradio de la ciudad. 


Este centro alberga, aún hoy, las dependencias con que contaba a finales del siglo XIX: su magnífica biblioteca histórica, el museo de minerales y fósiles (uno de los tres más importantes de España), el espléndido claustro de profesores y su antesala que fue decorada, como gran parte del edificio, por el ceramista Daniel Zuloaga


El soberbio edificio, que se pensó para estar situado en el Parque de El Retiro, conserva también un majestuoso salón de actos, decorado con mármoles, estucos y vidrieras de la Casa Maumejean. Su admirable patio interior porticado con techo de cristal, expone la colección de maquetas e instrumentos topográficos de la Escuela. 



La Escuela Técnica de Ingenieros de Minas y Energía se encuentra en la calle de Ríos Rosas, número 21.


Más información:


jueves, 27 de octubre de 2016

RECREO DE CHAMBERÍ.

Allá por los primeros años treinta del siglo XIX, cuando el norte de Madrid terminaba aún en la Cerca de Felipe IV, vino a inaugurarse el Recreo de Chamberí. Fonda, café y baile situado extramuros de la ciudad, entre la puerta de Bilbao y el portillo de Santa Bárbara, era un lugar para la diversión todavía muy alejado del centro de la ciudad.


Fotografía: M.R.Giménez (2016)
La plaza de Chamberí, en la actualidad.

A finales del siglo XVIII el marqués de Santiago, rico propietario de numerosas fincas en Madrid, había construido para su regocijo una casa de campo o quinta en aquella zona del norte que aún no figuraba en los mapas de la Villa y que vendría a llamarse Chamberí. 

Algo más de un siglo después, en el año 1808, el rico hacendado Saturio Ángel de Velasco adquirió dicha quinta de grandes jardines y con ella la llamada Casa de las Torres o Casa de las Columnas, donde alrededor del año 1836 vendría a instalarse el Recreo de Chamberí

Fuente: bdh.bne.es. Plano de Madrid del agrimensor José Nieto (1848).
En el centro de la imagen se aprecia un incipiente "Chamberís" con la Casa de las Torres, situado al margen contrario de lo que más tarde sería la c/ de Santa Engracia.

Donde hoy, y desde el año 1886, se ubica la Junta Municipal de Chamberí, actual número 4 de la plaza, se hallaba la Casa de las Torres. El Recreo de Chamberí ocupaba, a excepción del cuarto bajo, tres de las cuatro plantas de la Casa en donde se instalaron la fonda, el café y un salón de baile. Los clientes debían abonar dos reales de vellón por persona y uno por niño para acceder al Recreo, siendo gratuita la entrada a sus jardines en donde se habían dispuesto merenderos a los que se podía llevar comida propia y desde los que se divisaban excelentes vistas en contorno de diez leguas.

Fuente: B.N.E. (1837).
Uno de los primeros anuncios publicados en la prensa del Recreo de Chamberí.

La fonda y el café estaban provistos de cuanto produce la estación, sirviendo todos los días almuerzos, comidas y meriendas de todos los precios, hasta el moderado de 2 reales (de vellón), buen guisado, pan y vino. Estas instalaciones tenían capacidad para dar servicio a quinientas personas.

Espectáculos de volatines, fuegos artificiales y bailes con orquesta, también al aire libre siempre que el tiempo lo permitiera, competían con los del cercano Jardín de Minerva, de precios más reducidos, que se encontraba en los terrenos donde hoy se sitúa la plaza de Alonso Martínez.

El Recreo de Chamberí de la Casa de las Torres tuvo una vida efímera, ya que sólo se mantuvo abierto entre los años 1836 y 1839. El edificio fue posteriormente ocupado por varias tabernas, a lo largo del tiempo. 

El aumento de población del nuevo distrito de Chamberí obligó a la dotación de los servicios necesarios en la zona y así, el día 19 de noviembre de 1850, se inauguró la escuela de instrucción primaria para niños de ambos sexos en la antigua Casa de las Torres de la plaza de Chamberí, que por entonces estaba situada en el número 11. 

Desde el año 1886 el solar donde se ubicó el Recreo de la Casa de las Torres está ocupado por el edificio de la Junta Municipal de Chamberí, designado hoy con el número 4 de la plaza.

Fotografía: M.R.Giménez (2016)
Fachada de la Junta Municipal, donde se ubicó el Recreo de Chamberí.

Un nuevo Recreo de Chamberí vino a establecerse en el barrio en los primeros años del siglo XX. Eduardo Gimeno Correas, precursor del cine en España, inauguró este negocio en el mes de junio de 1910 sobre el terreno ocupado hasta entonces por el Lavadero de Olid, situado en la calle de Fuencarral, número 140 (actualmente nº 136).

Fuente: idehistoricamadrid.org. Plano de Facundo Cañada (1900).
Marcado en color azul, el Lavadero de Olid entre las calles de Fuencarral y Olid.

La familia Gimeno, propietaria de varios locales destinados primero a la proyección de vistas estereoscópicas y luego de películas, había instalado en el año 1901 su Gran Palacio Proyecciones Animadas en la calle de Fuencarral, número 125, que por entonces se hallaba junto a la glorieta de Bilbao. Al inaugurarse el nuevo Recreo de Chamberí este barracón fue desmontado y reconstruido en el cercano número 140 de la misma calle, pasando a formar parte de las atracciones que el recién estrenado negocio ofertaba.

Así, el día 18 de junio de 1910, tuvo lugar la inauguración del Recreo de Chamberí, parque al aire libre dotado de un elegante café, columpios, un ferrocarril en miniatura, arcos voltaicos, un gran tobogán que anteriormente estuvo instalado en los Jardines del Buen Retiro de la calle de Alcalá y, por supuesto, el cinematógrafo.

Fuente: B.N.E. (1910).
Anuncio en prensa de la apertura del Recreo de Chamberí, propiedad de Eduardo Gimeno (cuyo apellido siempre se transcribía con "J").

Diversas bandas de música amenizaron las veladas del público asistente al Recreo de Chamberí, entre las ocho de la tarde y las doce y media de la noche, al precio de 15 céntimos de peseta, por entrada. Al tratarse de instalaciones al aire libre, el parque sólo funcionaba entre los meses de mayo a octubre.

Parece que la atracción del cinematógrafo fue tomando mayor importancia dentro del negocio y su propietario, Eduardo Gimeno, decidió cerrar el Recreo de Chamberí y vender todos sus componentes (arcos voltaicos, columnas de hierro, etc.) a lo largo del mes de enero de 1912 para construir, en el mismo emplazamiento, el Palacio de Proyecciones, cinematógrafo que en la primavera de ese mismo año ya estaba en funcionamiento. 

Fuente: Josefina Martínez (sobre el año 1930).
Fachada del Palacio de Proyecciones, cinematógrafo de la calle de Fuencarral.

El Proyecciones era un gran barracón de madera, cuya fachada ya coincidía con las aceras de las calles de Fuencarral y Olid. 

Fue uno de los primeros salones construidos en Madrid para la proyección de películas y posiblemente el que más tiempo se mantuvo abierto de su estilo. 

El día 15 de septiembre de 1930 el Ayuntamiento clausuró este viejo edificio de cinematógrafo, por peligrosidad. Su propietario, Eduardo Gimeno, encargó al arquitecto Manuel López-Mora Villegas el proyecto para levantar un nuevo Cine Proyecciones, con capacidad para mil quinientos espectadores, que sería inaugurado el día 28 de diciembre de 1932 en la calle de Fuencarral, número 136 y que hoy podemos contemplar.




Fuentes:

Bdh-bnd.es
Coam.org
“El cine Proyecciones de Madrid: Las memorias de Eduardo Jimeno” Josefina Martínez.
Es.wikipedia.org
Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.
Idehistoricamadrid.org
“Las calles de Madrid” Pedro de Répide.

lunes, 29 de septiembre de 2014

EL CAFÉ DE QUEVEDO.

En la década de los años ochenta del siglo XIX, cuando la glorieta de Quevedo de Madrid estaba rodeada por las calles de La Habana (hoy Eloy Gonzalo), Navas de Tolosa (hoy prolongación de San Bernardo), Real (hoy prolongación de Fuencarral), en lo que aún no se llamaba distrito de Chamberí, vino a establecerse el Café de Quevedo en el número 2 de esta plaza (hoy nº 9).


Fuente: Ricardo Márquez - Historias-matritenses.blogspot.com
Glorieta de Quevedo en las primeras décadas del siglo XX. A la derecha, con fachada blanca, el Café de Quevedo. 

Sin ninguna duda puede afirmarse que este de Quevedo era un café de barrio, de uno peculiar como lo era entonces Chamberí porque aún se estaba conformando. Eran tiempos en los que el hoy distrito de Tetuán (de las Victorias) ni siquiera pertenecía a Madrid, ya que fue un municipio independiente de la capital hasta el año 1948.

Fuente: Bibliotecavirtualdemadrid.org. Plano de Madrid de José Pilar Morales (1880).
La glorieta de Quevedo aparece rodeada por las calles de La Habana, Real y Navas de Tolosa.

El originario Café de Quevedo era propiedad de Manuel Fernández Cipriano, tenía salón de billar y en él se reunían con asiduidad los miembros del Partido Republicano Progresista de Manuel Ruiz Zorrilla, pertenecientes al distrito del Hospicio. Se ubicaba en la esquina de la glorieta de Quevedo con la entonces calle de La Habana, cuya denominación cambiaría por la de Eloy Gonzalo en el año 1899, tras la pérdida de las últimas colonias de ultramar.

Fuente: Prensahistorica.mcu.es (1914)
Interior del Café de Quevedo.

La prensa informa de la tormenta de piedra única en su clase que cayó sobre Madrid la tarde/noche del día 9 de junio de 1899 y que fue seguida de un fuerte aguacero. Las inundaciones afectaron desde el Hipódromo (hoy Nuevos Ministerios) hasta la Estación del Mediodía (Atocha), arrastrando a su paso todo lo que se encontraba en el camino. Piedras, árboles, quioscos, carruajes y sus animales, fueron arrasados por el agua que reventaba cañerías incrementando el caudal. El granizo, con piedras del tamaño de un huevo gordo de gallina, ocasionó numerosas lesiones a quienes se encontraban en la calle y rompió todos los cristales de los patios cubiertos en hoteles, pasajes, palacios y palacetes. 

Todo ello no impidió al nuevo dueño José Álvarez, propietario también del Café de San Luis, inaugurar con éxito en esa misma noche tormentosa su nuevo Café de Quevedo e invitar a toda la prensa.

En el Quevedo recién estrenado, café bien situado en el barrio de Chamberí en cuyos límites está enclavado, continuaron celebrándose banquetes de los republicanos cada 11 de febrero (aniversario de la proclamación de la I República Española). Tres años después de esta apertura Álvarez decidió dar un nuevo ambiente a su negocio y encargó al pintor Antonio Candela la restauración del local con gusto y sencillez, en cuya decoración predominarían los elegantes colores blanco y oro. También la música tendría protagonismo en este nuevo café con los conciertos de piano y bandurria a cargo de los maestros Mariano Vázquez y Vicente Belloch. 

Fuente: Prensahistorica.mcu.es (1914)
Interior del Café de Quevedo con su piano de cola.

Un luctuoso suceso tendría lugar en el café de Quevedo el día 13 de diciembre de 1913. Bajo el epígrafe “Crimen por ochenta céntimos”, los periódicos informaron sobre la disputa entre dos camareros que, tras cobrar el importe de las partidas de billar a un grupo de parroquianos, comenzaron a discutir sobre el reparto de la propina de 0,80 pesetas que aquellos habían dejado. Lo que empezó como discusión terminó con una puñalada gravísima en el vientre. A los ayes del herido acudió presuroso un guardia que junto a un cochero trasladaron al herido al Hospital de la Princesa. El juez se personó en la clínica para tomar declaración al herido y éste no pudo hacerlo porque su estado era de una gravedad extrema. Sólo pudo puntualizar quién era su agresor, por medio de señas. El atacante fue conducido al Juzgado de Guardia.

Fuente: B.N.E. (1914)

Una vieja reivindicación laboral de todos los camareros de café fue la supresión de las propinas y el Café de Quevedo fue el primero de Madrid en implantar esta norma. Los camareros, que hasta el año 1921 debían correr con los gastos de las roturas del utillaje, además de cobrar el mismo jornal al trabajar durante el día o la noche y pagar a sus ayudantes, si los tuvieran, reclamaban un salario digno y fijo desestimando la aleatoria propina, cantidad que los dueños de los negocios contaban como salario. Con la amenaza de una huelga que dejaría sin servicio a los cafés, la consecución de este derecho tardaría mucho en conseguirse.

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Glorieta de Quevedo en la actualidad. A la derecha la esquina con la calle de Eloy Gonzalo, donde estuvo el Café de Quevedo. El nuevo edificio también alberga un negocio de restauración.

Los últimos anuncios en prensa del Café de Quevedo datan del año 1936, cuando ya se había convertido en un café-bar. La casa donde se ubicó fue demolida y en su lugar se construyó un enorme edificio que cuenta con un negocio de restauración en la misma esquina donde estuvo el Quevedo.

En la actualidad es poco lo que coexistió con este café y aún perdura en esta glorieta de Quevedo. Su número 1 alberga la casa de Francisco González Castellanos, en el 5 se halla el edificio donde estuvo el estudio del escultor Mateo Inurria y junto a éste, en el número 6, una casa de viviendas del arquitecto Antonio Palacios Ramilo. También sigue en pie, en la calle Eloy Gonzalo, el Instituto Homeopático y Hospital de San José. La estatua de Francisco de Quevedo (1902) que hoy se sitúa en medio de la plaza es obra del escultor Agustín Querol Subirats y no fue instalada en esta ubicación hasta el año 1963.






Fuentes:

Hemeroteca de la B.N.E.
Bibliotecavirtualdemadrid.org
Prensahistorica.mcu.es
Es.wikipedia.org
“Las calles de Madrid” Pedro de Répide
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
Historias-matritenses.blogspot.com y agradecimiento muy especial a Ricardo Márquez, creador de dicho blog.