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lunes, 10 de junio de 2019

HOSPITAL DE LA V.O.T. EL MÁS ANTIGUO DE MADRID.

La Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís inauguró en Madrid este hospital en el año 1697 y desde entonces no ha dejado de funcionar ni un solo día.



Situado en la calle de San Bernabé, número 13, entre la Basílica de San Francisco el Grande y la Puerta de Toledo, el Hospital de la V.O.T. es un histórico museo, además de formar parte de la sanidad madrileña.



En este vídeo Antonio Pérez, hermano ministro de la Orden a la que también pertenecieron los escritores del Siglo de Oro: Miguel de Cervantes, Félix Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca o Francisco de Quevedo, nos enseña y describe cada uno de los rincones de este impresionante edificio, comenzando por el muy valioso archivo que guarda preciados documentos desde el siglo XVII y una curiosa silla de mano del año 1662, que por entonces era utilizada para trasladar a los enfermos dentro del hospital.











Recorriendo su fascinante escalera de doble rampa y decorada con pinturas del arquitecto Teodoro Ardemans, veremos cuadros de Juan Carreño de Miranda y de Juan de Alfaro, esculturas de Agustín Querol y Francisco Dieussart.



Visitaremos la antigua botica, que conserva el botamen de porcelana de Limoges y una imagen del Niño Jesús con una curiosa historia. El claustro, de dos alturas y hoy acristalado, es el espacio alrededor del que se levantó este fantástico edificio.



La imponente capilla del Hospital de la V.O.T. que inició su construcción en el año 1693 y concluyó seis años más tarde, contiene obras de Antonio Pereda y de Pedro Ruiz González “pintor de la escuela de Madrid”. Cabe destacar el simpático detalle de la representación de un angelito que parece ofrecer a San José una bandeja de churros madrileños.



Este magnífico edificio y su capilla se pueden visitar, previa petición de hora. 


 

lunes, 10 de septiembre de 2018

EL CIEGO SIMARRO.


Esta es la historia de Juan Simarro González, un hombre que no tuvo suerte.


La figura de este personaje fue muy popular en la prensa española durante las primeras décadas del siglo XX; después, su rastro se perdió quedando en el olvido.



Vídeo: El Ciego Simarro de Antiguos Cafés de Madrid.
 









Para completar la crónica de este singular personaje, se puede visitar el blog de los “Antiguos Cafés de Madrid y otras cosas de la Villa”:

 

martes, 5 de mayo de 2015

EL DESCONOCIDO RELOJ DE SOL DE LA CALLE DEL DESENGAÑO.

Donde se unen las calles de la Luna y del Desengaño de Madrid vino a construirse la actual iglesia de San Martín, allá por la mitad del siglo XVII, según el trazado del arquitecto Juan de Corpa. Años después, en 1719, el edificio sería reedificado bajo los planos de Eugenio Valenciano que agrandaría el templo manteniendo la planta de cruz latina inicial. 


Fotografía: M.R.Giménez (2015)
Fachada principal de la iglesia de San Martín.

La iglesia se encuadra en el estilo barroco madrileño, con dos torres cuadrangulares de ladrillo de tres cuerpos y cuatro vanos en cada una de ellas. Sobre su churrigueresca puerta principal, que mantiene los herrajes del siglo XVIII realizados por la escuela de forja madrileña, se sitúa un grupo escultórico atribuido a la escuela de los Ron (Juan Alonso Villabrille y Ron) en donde se representa a Juan Agustín Adorno, fundador de la institución de los “clérigos menores” que por entonces ocupaban la iglesia, orando ante la Virgen de Portacoeli.

El templo pasaría a denominarse de Portacoeli (Porta-coeli o Portaceli) y a partir del año 1836, con la llegada de los monjes de San Benito, de San Martín.

Nota.- Al no ser mucha la información existente sobre esta iglesia, los textos consultados refieren datos diversos sobre todo lo relativo a su construcción. En este caso se ha optado por recurrir a lo aportado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

Fotografía: M.R.Giménez (2015)
La flecha señala la ubicación del reloj de sol, en la esquina de la calle del Desengaño.

Dejando al margen otros importantes aspectos arquitectónicos, artísticos e históricos de la iglesia de San Martín, centraremos la atención en su pequeño y desconocido Reloj de sol.

Fotografía: M.R.Giménez (2015)

Si pocos son los datos referentes a la historia de la construcción de la iglesia de San Martín, aún menos son los encontrados para identificar a este reloj solar. Orientado a mediodía (sur) y de instalación vertical, tiene forma circular y está realizado en bronce. Se encuentra empotrado en la esquina derecha de la torre más cercana a la tapia correspondiente al jardín de la iglesia, con fachada a la calle del Desengaño. Su gnomon (pieza que sirve para indicar las horas) tiene forma triangular con un decorativo recorte en su parte inferior. Muestra numeración romana entre las VI de la mañana y las VI de la tarde, representando la hora cuarta con tres unos (IIII). Entre las estrías que marcan las horas se aprecian otras más cortas que señalan las medias y los cuartos, aunque el disco se encuentra muy deteriorado.

Fuente: B.N.E. (1932)

Este reloj de sol tiene una inscripción en su parte superior: F. de P. Sarriá 1840.

Fotografía: M.R.Giménez (2015)
Inscripción del reloj. F. de P. Sarriá -1840.

La prensa informa sobre el boticario Francisco de Paula Sarriá que ya en el año 1821 vivía en la calle de Tudescos, situada en el entonces denominado barrio de Moriana. (La travesía de Moriana, que daba nombre al barrio, fue absorbida por las obras para la construcción de la Gran Vía. Existió también la plazuela de Moriana, en la que remataba dicha travesía, que hoy sería correspondiente con la parte superior de la plaza del Callao).

Una terrible epidemia de cólera-morbo había llegado a Madrid en el verano de 1834 haciendo grandes estragos en la población, principalmente en el período comprendido entre los meses de junio a septiembre. El boticario Francisco de Paula, que también era profesor de Farmacia de la Diputación, suministra gratis todos los medicamentos necesarios para los enfermos coléricos, y cloruros para desinfección. Rebaja un 35% de todas las medicinas que se necesiten para los pobres que padezcan enfermedades comunes, por el tiempo que la epidemia aflija a esta capital.

Bien pudo ser este boticario Sarriá, hombre adinerado y propietario también de varias casas en el barrio, quien regalara a los vecinos el reloj solar de la iglesia de San Martín situado en la calle del Desengaño, en el año 1840.




Fuentes:

Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
“Las iglesias del antiguo Madrid” Elías Tormo.
Relojesdesol.info
Gallica.bne.fr

miércoles, 11 de junio de 2014

EL CAIMÁN DE LA CALLE DEL ARENAL.

Hubo una vez un caimán en la calle del Arenal, dentro de la iglesia de San Ginés de Arlés, en Madrid. Su novelesca historia, acrecentada por variopintas leyendas en las que se entremezclan valerosos caballeros y milagrosas intervenciones marianas, convertiría a este saurio en una feroz y perversa alimaña de la que muchos sacarían partido.


Fuente: Revista Ritmo (publicada en 1985).

La zona que hoy ocupa la calle del Arenal era, durante la dominación musulmana, un terrero arenoso en el que había un profundo barranco llamado de la Zarza y del que partía el nutrido arroyo del Arenal. Estos terrenos estaban ocupados por mozárabes (cristianos en territorio musulmán) quienes construyeron una pequeña ermita que con el tiempo y numerosas obras de ampliación se convertiría en la parroquia de San Ginés. 

Parece que fue en el siglo XIV cuando, al remover los cimientos del edificio para asentarlos sobre el terreno inestable del arenal, apareció un fosilizado y antediluviano caimán cuya descripción realizada por Gerónimo de Quintana tres siglos después (1629) quedaría para la historia: El caimán era de tres “baras” de largo, las manos y los pies cortos y más gruesos que un brazo, el cuerpo del grosor del de un hombre.

Por lo que parece el hallazgo fue incorporado y exhibido en la iglesia de San Ginés, comenzando a engrosar su leyenda amparada por los tenebrosos muros del templo. 

Fuente: B.N.E. (1931)

Muchos fueron los fieles que juraron haber visto brillar los ojos amarillos del “cocodrilo” apareciendo entre las tablas de los altares. Tampoco faltaron intrépidos caballeros que narraban enfrentamientos defensivos y a muerte con el saurio. También hubo quien dijo haber presenciado el nacimiento del animal, adoptándolo y adiestrándolo hasta que dejó de existir. Pero en el siglo XVI llegó Alonso de Montalbán, aposentador de los Reyes Católicos, adjudicándose el mérito de haber sido quien terminó con la vida de tan peligroso animal gracias a la intercesión de la Virgen, como así refleja en su historia de Madrid el Notario del Santo Oficio de la Inquisición, Gerónimo de Quintana.

El día 30 de julio de 1522 se inauguró en San Ginés la capilla costeada por Montalbán y dedicada, en agradecimiento por sus servicios, a Nuestra Señora de los Remedios a cuyos pies fue clavado sobre un dosel de madera el famoso caimán. De inmediato fueronle adjudicados beneficios curativos y la fama de virgen, capilla e iglesia se vio incrementada con los donativos de los numerosos fieles petitorios que asistían en tropel a la, desde entonces denominada, Capilla del lagarto.

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Esta fue la Capilla del Lagarto, hoy dedicada al culto de la Virgen del Castillo.

La capilla, situada entrando por la calle de Bordadores, a mano derecha o entrando por la calle del Arenal al fondo y a la derecha, hace tiempo que dejó de exponer a la Virgen de los Remedios y al caimán fosilizado. Parece que uno de los numerosos incendios de la iglesia destruyó, además de otras muchas obras de arte, esta imagen de la virgen vestidera (era de medio cuerpo y estaba cubierta por ropa confeccionada), que desde hace tiempo ha sido reemplazada por la imagen de Nuestra Señora del Castillo.

Del lagarto nada se sabe. Invencible al tiempo parece que no resultó dañado en los incendios ya mencionados de la iglesia de San Ginés, pero en años posteriores a la década de los ochenta del siglo XX fue ocultado a las miradas de los parroquianos del templo al constituir un reclamo impropio para el imperativo recogimiento del lugar.

Otra particularidad de la iglesia de la calle del Arenal, cuya bóveda subterránea con entrada por la siempre cerrada puerta de la calle de Bordadores fue famosa por los hombres y mujeres disciplinantes que allí decían ir para hacer penitencia dando lugar a no pocos escándalos, es la torre de su campanario. 

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Campanario de la iglesia de San Ginés de Arlés.

La cruz en que termina su capitel servía de pararrayos y de conductores sus aristas, que durante algunas fuertes tormentas solían iluminarse mágicamente para desconcierto del vecindario.







Fuentes:

Prensahistorica.mcu.es
Hemeroteca B.N.E.
“Guía de Madrid, manual del madrileño y del forastero” Ángel Fernández de los Ríos.
“Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid” Antonio Capmani y Montpalau.
“Historia de la antigüedad, nobleza y grandeza de la muy antigua y coronada Villa de Madrid” Gerónimo de Quintana.
Bibliotecavirtualmadrid.org
Es.wikipedia.org