Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Plaza Mayor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Plaza Mayor. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de diciembre de 2018

TABERNA OLIVEROS DE EL RASTRO.

Quienes sean habituales de El Rastro de Madrid habrán pasado muchas veces por la calle de San Millán, frente a la plaza de Cascorro y muy cerca del Mercado de la Cebada.


Un gran cartel, en donde un orgulloso y risueño cocinero está cortando un jamón, reclama a quien le mira anunciando que “Para comer bien y barato” está en la calle de San Millán, 4. Allí, precisamente, se encuentra la antigua Taberna Oliveros, que abrió al público en el año 1857.
 

Aquellos eran por entonces “los barrios bajos” de Madrid y sus vecinos se ganaban la vida en los puestos de El Rastro o del mercado. A ellos se irían añadiendo quienes venían de otras zonas con el fin de vender frutas, verduras, carnes, animales vivos y también los que se dedicaban al transporte de personas y mercancías.


Muchas tabernas, tiendas de vinos, casas de comidas y cafés hubo en estas calles de La Latina, por donde se movía un público variopinto compuesto además por toreros con fama o sin ella y gentes de la cultura que se divertían escuchando la pintoresca forma de hablar de los parroquianos, para después ponerla en boca de los personajes de muchas obras de teatro y novelas de ambiente costumbrista. De todos estos negocios hoy sólo queda la Taberna Oliveros.


En este vídeo mostramos cómo es la taberna de la calle de San Millán, una de las más antiguas de Madrid, que mantiene intacta su decoración más que centenaria. 

Julio Oliveros, su propietario actual, nos cuenta la historia de sus pinturas murales, de los rótulos que prohíben cantar y bailar desde hace más de un siglo, de sus azulejos de Talavera de la Reina (Toledo). Nos mostrará también cómo era la típica barra tabernera de estaño, el grifo de vermut y su espléndida fachada decorada por el pintor Fidel Blanco.



https://www.youtube.com/watch?v=Hq-eggtLoHA

Vídeo: La Taberna Oliveros de El Rastro 

Suscripciones al canal de Antiguos Cafés de Madrid en: 

 

jueves, 4 de octubre de 2018

LA MATRITENSE.


En la Torre de la Casa de los Lujanes de Madrid, situada en la muy antigua plaza de la Villa, se encuentra la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, La Matritense.


En este vídeo hemos tenido la suerte de contar con la colaboración de Fátima de la Fuente del Moral, Presidenta de esta Real Sociedad, quien detalla las curiosidades relativas a la dilatada historia de esta institución y nos relata cuales fueron los problemas para que las mujeres fuesen admitidas en su seno. También, mediante sus explicaciones, conoceremos las singularidades de tan famoso edificio de estilo mudéjar (siglo XV), donde se encuentra esta Sociedad: el arco túmido de su entrada que aún conserva las marcas del cantero, las joyas que guarda su gran biblioteca, sus espléndidos salones y la curiosa utilización de la Torre de los Lujanes para las comunicaciones de la segunda mitad del siglo XIX.



https://www.youtube.com/watch?v=jcOWrN2lDmQ





La historia de esta institución, que fue fundada por Carlos III, se remonta al año 1775, época de la Ilustración y de una sociedad basada en los privilegios de unos pocos más que en los derechos de todos.


Los ilustrados, como Pedro Rodríguez de Campomanes y Gaspar Melchor de Jovellanos, pensaban que todos los hombres eran libres e iguales, debiendo tender siempre a alcanzar la felicidad en sus vidas. La cultura los llevaría a conseguir dichas metas y traería además consigo el progreso del país. 


Surgirían así las Reales Sociedades Económicas, para la promoción de la formación, la historia y la educación, mejorando la agricultura y los oficios, creando para ello escuelas de aprendizaje para los ciudadanos y estimulando las virtudes individuales.


En este contexto surge La Matritense, cuyos estatutos fueron aprobados el día 9 de noviembre de 1775. Su lema “Socorre enseñando” define perfectamente la finalidad de esta Institución, cuya primera sede estuvo situada en la calle del Turco (hoy llamada del Marqués de Cubas).


España era por entonces un país eminentemente rural, por lo que se propuso llevar a cabo una gran reforma agraria. Cursos de formación teórica y práctica fueron impartidos por La Matritense entre la población, sobre todo entre las clases menos favorecidas. Diversas cátedras como las de Economía, Estadística, Fisiología, Patología de los vegetales o Taquigrafía, verían incrementar el número de sus alumnos de manera extraordinaria en la sede de esta Sociedad.


Con el fin de socorrer a los más necesitados, La Matritense también adoptó el método para componer las sopas económicas que había ideado el filántropo y físico, Benjamín Thompson “Conde de Rumford”, y con las que se intentaba paliar el hambre de los menesterosos en varios países de Europa. 


Las sopas de Rumford, con alto valor nutritivo y de buen sabor, se preparaban a fuego lento con alimentos bien mezclados y sazonados. Compuestas por cebollas, patatas, legumbres, pequeños trozos de carne o de tocino, pan blanco y aderezadas con sabrosas especias, debían cocinar los alimentos por separado, según la receta, respetando el punto de cocción de los mismos. Todos los ingredientes se mezclarían en el momento apropiado, dando como resultado un guiso apetecible, sano y perfectamente condimentado, que también mitigó el hambre en Madrid. 


Muchos logros más fueron conseguidos por La Matritense que, aún en el siglo XXI, continúa ofreciendo multitud de conferencias, conciertos, actos académicos, presentaciones e interesantes programas culturales.


La Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País se encuentra en la plaza de la Villa, número 2, con entrada por la calle del Codo.




Más información sobre La Matritense en:















lunes, 25 de junio de 2018

CALLE DE BOTONERAS.


Esta pequeña y galdosiana calle de Botoneras sirve de transito entre la Plaza Mayor y la calle Imperial de Madrid. Los nueve números entre los que se reparte su longitud, han contenido numerosos comercios a lo largo del tiempo.

Fotografía: M.R.Giménez (2015). Maqueta León Gil de Palacio - 1830. La calle de Botoneras aparece señalada con un círculo.



La historia de su nombre comienza en el momento elegido (quizá en el siglo XVII) por las mujeres que se dedicaban a la confección y venta de botones, que allí decidieron instalar sus pequeños negocios. Sin embargo, entre mediados del siglo XVIII y hasta la mitad del XIX, la calle cambió su denominación en varias ocasiones, pasando a llamarse: Arco Imperial o Arco de Botoneras, 17 de Julio (en el año 1854), retomando Botoneras poco después.

Fuente: fotografía de la izquierda (1969) memoriademadrid.es. Fotografía de la derecha: M.R.Giménez (2017). La calle de Botoneras antes y ahora.


Tiendas dedicadas a la venta de sedas, calzados, droguería, comestibles, una famosa confitería y pastelería que se traspasó en varias ocasiones, un almacén de aguardientes, varias tabernas y una farmacia, que casi ha llegado hasta la actualidad, componían la oferta de establecimientos en esta calle de Botoneras desde el último cuarto del siglo XIX y parte del siglo pasado.


Tres de estos negocios merecen atención.


En el número 4 de la calle de Botoneras vino a instalarse, en torno al año 1880, Clementino Bermejo con su tienda de comestibles, negocio que en la década siguiente ya era taberna, almacén de aguardientes o tienda de vinos, cambiando consecutivamente de dueños. 


En el año 1922 José Gregorio inauguró en este local su Café Bar La Ideal, al que también se conocería como Casa de Pepe o el mejor sitio que pueden ustedes encontrar para tomar una riquísima taza de café por muy poco dinero. La Ideal ofertaba vinos de Valdepeñas, cervezas y vermut, traídos de verdadero origen sin intermediarios.

Fuente: fotografía de la izquierda (1920) hostelerosplazamayor.com. Fotografía de la derecha (2017) M.R.Giménez. Local del número 4 de Botoneras.


Actualmente el “Bar La Ideal” continúa en el mismo lugar, con sus famosos bocadillos de calamares.


El número 5 de Botoneras, tras alojar la droguería de José Castellví que allí se mantuvo hasta el año 1892, vio inaugurar una famosa confitería – pastelería y hacia 1896 fue la taberna de Matías Ruisánchez. Junto a esta casa, en el local situado en el número 3 de esta calle, Urbano Rojo instaló un café económico en 1897.


El café de Rojo iría ampliando el negocio ofertando vinos y cervezas hasta convertirlo en una conocida sidrería, una vez que anexionó el local contiguo del número 5 de la calle en el año 1915. Tres años después pasaría a llamarse “Restaurante Rosón”, con entrada por el número 3 de la calle de Botoneras.

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1929). Anuncio de Casa Rojo.


Hacia el año 1927 el negocio volvió a cambiar de nombre para convertirse en “Casa Rojo”, lugar elegido para la organización de diversos banquetes como el celebrado el día 29 de abril de 1936 en honor al poeta Luis Cernuda, tras el éxito obtenido por la publicación de su obra “La realidad y el deseo”. Numerosos componentes de la Generación del 27 asistieron al homenaje y, entre ellos: Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Rosa Chacel, María Teresa León, Maruja Mallo, Federico García Lorca, Gerardo Diego, Pablo Neruda, Pedro Salinas y muchos más, quedarían inmortalizados en la fotografía que hoy adorna la fachada del conocido restaurante que actualmente ocupa los números 3 y 5 de la calle de Botoneras.

Fuente: prensahistorica.mcu.es (1936). Banquete en honor a Luis Cernuda.


El último y quizá el negocio que más perduró en la calle de Botoneras fue el establecido en su número 7.


La prensa del año 1837 da noticia sobre una botica inmediata a la esquina entre las calles de Botoneras e Imperial. Precisando un poco más, sabemos que ya en el año 1858 el farmacéutico Jaime Coll se hallaba ahí establecido.


Esta antigua botica pasaría, en el año 1886, a ser propiedad del farmacéutico y médico Timoteo Vázquez Arias, quien en su laboratorio fabricó uno de los restauradores estomacales más anunciados en la prensa del momento.

Fuente: 2.munimadrid.es (1997). Dos aspectos de la antigua farmacia de la calle de Botoneras, nº 7.


Es muy probable que en el último cuarto del siglo XIX este establecimiento fuera remodelado con la decoración que tuvo hasta su cierre, ya en la centuria actual.

Fotografía: M.R.Giménez (2014). La farmacia de Botoneras, nº 7, cerrada definitivamente.


Hoy, conservando las pinturas del techo, las antiguas estanterías y su lámpara metálica con cuatro globos de cristal, ha sido convertida en un restaurante de comida rápida.




Fuentes:

Hemerotecadigital.bne.es
Memoriademadrid.es
Prensahistorica.mcu.es
2.munimadrid.es