A lo largo de este año hemos enseñado
muchas cosas en nuestro canal de YouTube “Antiguos Cafés de
Madrid”.
Descubrimos historias, edificios,
lugares o personajes de los que no todo el mundo habla, pero que
fueron y son los que han hecho de la ciudad de Madrid lo que ahora
es.
En este vídeo que aquí presentamos
hay nuevas anécdotas, curiosidades e historias inéditas que
nuestros amigos nos contaron y ahora ven la luz por primera vez.
Sabremos, por fin, de dónde viene la expresión ¡Hasta luego,
Lucas!. Conoceremos el ambiente de los antiguos cafés
madrileños. Saborearemos las sopas Rumford o nos enteraremos del uso
que se le daba a una peculiar argolla en la taberna más antigua de
Madrid, entre otras muchas e interesantes cosas.
Cerramos aquí nuestra primera
temporada y comenzamos la segunda en el canal, agradeciendo a todos
los que han colaborado con nosotros su simpatía, su paciencia, y
todas las buenas e interesantes historias que nos han contado.
Olga María Ramos, cupletista y
cupletóloga. Juan José Moreno, bibliotecario de la Fundación
Fernando de Castro. Fátima de la Fuente, presidenta de la Real
Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Julio Oliveros,
propietario de la Taberna Oliveros. Antonio Pasies, escritor y
bloguero. Alberto Arcos, bailarín y coreógrafo. Hugo Pérez de la
Pica, director de teatro. Vicente Valdés. Luis Chamorro, dibujante.
Christian Peña, coordinador del Museo Histórico Minero.
La
muy conocida plaza de Cascorro, cabecera de El Rastro madrileño, no siempre
tuvo la fisonomía actual. Una manzana formada por siete casas y rodeada por las
desaparecidas calles del Cuervo, San Dámaso y por la travesía del Rastro,
obstaculizaba el paso a este gran mercadillo a su entrada desde la calle de los
Estudios, formando el denominado “Tapón del Rastro”, hasta principios de la
década de los años diez del siglo pasado.
Fuente: ign.es. Plano de Madrid de Carlos Ibáñez e Ibáñez Íbero (1879). El círculo señala lo que fue el "Tapón del Rastro" y las calles que lo circundaban.
En
una de las casas de la referida manzana, vino a instalarse el que quizá fuera
uno de los establecimientos más conocidos de los barrios bajos de
Madrid, cuya calificación siempre fue la de cafetín o cafetucho, dado el cariz de la
parroquia que a él acudía.
Situado
en la esquina de la desaparecida calle de San Dámaso, el Café del Manco
era un lugar sórdido y antihigiénico, de mesas desvencijadas, vasos
desportillados y cucharillas de estaño. Golfos, pícaros y desheredados de
la suerte solicitaban allí una consumición compuesta por uno de a cinco,
tres bolas y medio ceneque (café de recuelo, buñuelos y medio pan)con
el fin de pasar la noche cobijados del frío junto a las mesas del
establecimiento.
Fuente: viejo-madrid.es (1912). El Café del Manco aparece en la esquina del "Tapón del Rastro".
Como
en todos los cafés barriobajeros, el del Manco también se nutría de otro
tipo de clientela. Por allí recalaban periodistas en busca de sórdidas noticias
y dramaturgos, con ánimo de pegar la oreja, para observar a personajes y
situaciones que después plasmarían en sus obras. Tal fue el caso de Ángel
Torres del Álamo y Antonio Asenjo con su sainete “El chico del cafetín”,
estrenado en el año 1911, y ambientado en este café.
Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1928). Los autores de "El chico del cafetín", Asenjo y Torres, caracterizados con la indumentaria de los parroquianos del Café del Manco.
El
“tapón del Rastro”, sus siete casas y el Café del Manco cayeron bajo la
piqueta para conformar la plaza de Nicolás Salmerón (hoy de Cascorro), que fue
inaugurada oficialmente en el año 1914.
Nuevos
edificios irían configurando esta plaza, a la que se dotaría también de una
fuente con historia.
Fuente: memoriademadrid.es (1920) Fotografía de José Corral. El "Tapón del Rastro" ya no existía. Así era la plaza de Nicolás Salmerón, con su fuente.
La
llamada Fuente del paseo de las Delicias fue una de las cuatro que
vinieron a instalarse, durante la segunda mitad del siglo XVIII, en la salida
de Madrid junto a la Puerta de Atocha. Dotadas todas ellas de gran pilón y
surtidor, servían también para abrevar al ganado que salía o entraba por
aquella parte de la ciudad.
En
el año 1850 la Puerta de Atocha, que formaba parte de la cerca de Felipe IV,
fue derribada y aquellas cuatro fuentes iniciales desaparecerían de esta
ubicación poco a poco. De ellas sólo supervivieron dos: la situada al principio
de la ronda de Atocha y, la que nos ocupa, ubicada cerca del paseo de las
Delicias.
Fuente: memoriademadrid.es (1864). Fotografía de Alfonso Begué. Esta es la Fuente de las Delicias en su primitiva ubicación, junto a la Puerta de Atocha.
Parece
que la Fuente de las Delicias pasó de abrevadero a fuente vecinal para
aquellos nuevos barrios que se iban formando al sur de la Puerta de Atocha, con
el ensanche de Madrid. Su diseño barroco, que hasta entonces había pasado
desapercibido para quienes describían el ornato de la ciudad, sería tenido en
cuenta para embellecer las plazas reformadas por el Ayuntamiento.
Fue
así como la Fuente del paseo de las Delicias fue instalada en el centro
de la nueva plaza de Nicolás Salmerón (hoy de Cascorro), en 1913, un año antes
de que fuese inaugurada.
Fuente: memoriademadrid.es (1922). Fotografía de Luis Huidobro. La Fuente de las Delicias ya en la nueva plaza de Nicolás Salmerón.
Aún
podemos contemplar esta Fuente de las Delicias en el Parque de Eva
Duarte, de la calle de Gómez Ulla, donde fue instalada en los años cincuenta
del pasado siglo.
Fotografías: Manuel Chamorro (2018). Dos aspectos de la Fuente de las Delicias, hoy situada en el Parque de Eva Duarte.
Fuentes:
ign.es
hemerotecadigital.bne.es
memoriademadrid.es
Agradecimiento
muy especial a Antonio Pasies Monfort, por su aportación sobre el Cafetín del Manco y a Manuel Chamorro, por sus fotografías.
En
la Torre de la Casa de los Lujanes de Madrid, situada en la muy antigua plaza
de la Villa, se encuentra la Real
Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, La Matritense.
En
este vídeo hemos tenido la suerte de contar con la colaboración de Fátima de la Fuente del Moral, Presidenta
de esta Real Sociedad, quien detalla las curiosidades relativas a la dilatada historia
de esta institución y nos relata cuales fueron los problemas para que las
mujeres fuesen admitidas en su seno. También, mediante sus explicaciones,
conoceremos las singularidades de tan famoso edificio de estilo mudéjar (siglo
XV), donde se encuentra esta Sociedad: el arco túmido de su entrada que aún
conserva las marcas del cantero, las joyas que guarda su gran biblioteca, sus
espléndidos salones y la curiosa utilización de la Torre de los Lujanes para
las comunicaciones de la segunda mitad del siglo XIX.
La
historia de esta institución, que fue fundada por Carlos III, se remonta al año
1775, época de la Ilustración y de una sociedad basada en los privilegios de
unos pocos más que en los derechos de todos.
Los
ilustrados, como Pedro Rodríguez de Campomanes y Gaspar Melchor de Jovellanos,
pensaban que todos los hombres eran libres e iguales, debiendo tender siempre a
alcanzar la felicidad en sus vidas. La cultura los llevaría a conseguir dichas
metas y traería además consigo el progreso del país.
Surgirían
así las Reales Sociedades Económicas, para la promoción de la formación, la
historia y la educación, mejorando la agricultura y los oficios, creando para
ello escuelas de aprendizaje para los ciudadanos y estimulando las virtudes
individuales.
En
este contexto surge La Matritense,
cuyos estatutos fueron aprobados el día 9 de noviembre de 1775. Su lema
“Socorre enseñando” define perfectamente la finalidad de esta Institución, cuya
primera sede estuvo situada en la calle del Turco (hoy llamada del Marqués de
Cubas).
España
era por entonces un país eminentemente rural, por lo que se propuso llevar a
cabo una gran reforma agraria. Cursos de formación teórica y práctica fueron
impartidos por La Matritense entre
la población, sobre todo entre las clases menos favorecidas. Diversas cátedras
como las de Economía, Estadística, Fisiología, Patología de los vegetales o Taquigrafía,
verían incrementar el número de sus alumnos de manera extraordinaria en la sede
de esta Sociedad.
Con
el fin de socorrer a los más necesitados, La
Matritense también adoptó el método para componer las sopas económicas que
había ideado el filántropo y físico, Benjamín Thompson “Conde de Rumford”, y con
las que se intentaba paliar el hambre de los menesterosos en varios países de
Europa.
Las
sopas de Rumford, con alto valor nutritivo y de buen sabor, se preparaban a
fuego lento con alimentos bien mezclados y sazonados. Compuestas por cebollas,
patatas, legumbres, pequeños trozos de carne o de tocino, pan blanco y
aderezadas con sabrosas especias, debían cocinar los alimentos por separado,
según la receta, respetando el punto de cocción de los mismos. Todos los
ingredientes se mezclarían en el momento apropiado, dando como resultado un
guiso apetecible, sano y perfectamente condimentado, que también mitigó el hambre
en Madrid.
Muchos
logros más fueron conseguidos por La
Matritense que, aún en el siglo XXI, continúa ofreciendo multitud de
conferencias, conciertos, actos académicos, presentaciones e interesantes
programas culturales.
LaReal
Sociedad Económica Matritense de Amigos del País se encuentra en la plaza de la Villa,
número 2, con entrada por la calle del Codo.