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martes, 20 de noviembre de 2018

CAFÉ DE LA ENCOMIENDA.


Quizá una de las calles más populares, costumbristas y parranderas de Madrid, durante las décadas finales del siglo XIX y las del inicio del XX, fue la antigua calle de la Encomienda, que todavía une El Rastro y la calle de Embajadores con el barrio de Lavapiés.

Fotografía: M.R.Giménez (2018). La calle de la Encomienda


En esta de la Encomienda, en su número 16, estuvo desde el año 1908 el Teatro Nuevo con espectáculos de varietés, que en 1911 se convertiría en el Cine de la Encomienda y en los años cincuenta de pasado siglo pasó a ser el Cine Odeón, con nuevo y moderno edificio, que acaba de sucumbir bajo la piqueta.

Fotografía de la izquierda: viejo-madrid.es (1928). Fotografía de la derecha: M.R.Giménez (2018). El Cine de la Encomienda y lo que hoy queda del Cine Odeón.


Un profesor de baile flamenco llamado Antonio Cansino Avecilla, tuvo en el número 10 de esta calle su estudio, allá por el año 1911. Con Cansino daría comienzo una saga de artistas, hijos y nietos, que emigrarían a los Estados Unidos de América en 1913. Su nieta, Margarita Carmen Cansino, que había comenzado su carrera con el nombre de Rita Cansino, sería conocida mundialmente como Rita Hayworth.

Fotografía de la izquierda: noticiariocentrodeandalucia.wordpress.com. Fotografía de la derecha: M.R.Giménez (2018). Antonio Cansino Avecilla con su nieta Rita Hayworth. Casa nº 10 de la calle de la Encomienda, donde este profesor de baile tenía su estudio.


Una calle tan animada como la de la Encomienda, a la que tampoco faltaba una Casa de Socorro en su número 21, no podía carecer de un café.


El local del número 19 de la calle de la Encomienda siempre estuvo ocupado por alguna tienda de vinos, cervecería o chocolatería, sin contar con un nombre específico de negocio. A partir del año 1882 allí se instaló el Café del Brasil, que alrededor de 1887 pasó a llamarse Café de Barcelona, siendo por entonces propiedad de Francisco Fonz.


El flamenco se había popularizado en los años finales del siglo XIX y en las siguientes décadas alcanzaría gran relevancia. 
 

El Café de Barcelona de la calle de la Encomienda se convertiría en un café de cante y baile, alrededor del año 1892 y poco tiempo después pasaría a ser conocido en todo Madrid como el Café de la Encomienda.


Fotografía: M.R.Giménez (2018). La fachada del Café de la Encomienda en la miniatura de Miguel Yunquera.


Su pequeño salón rectangular era servido por camareras y tenía en el fondo un pequeño tablao con descoloridas cortinas rojas a los lados. Junto a este escenario una varilla con media docena de pares de castañuelas, al alcance de los artistas, y en un nivel inferior un desvencijado piano. Era un café popular y modesto, con paredes forradas de recomendaciones para la clientela: “Se reserva el derecho de admisión”, “Se prohíbe subir al escenario” o “Hagan nueva consumición en cada actuación”.


Los guapos, eran los encargados de mantener el orden en el interior del Café de la Encomienda. Eran perdonavidas que trabajaban también en locales de juego. En las épocas en que estaba prohibido tirar de la oreja a Jorge (jugar apostando dinero), estos individuos se buscaban la vida impidiendo alborotos en los cafés.


Fuente: bibliotecavirtualmadrid.org (1904). Interior del Café de la Encomienda.

Muchos fueron los artistas flamencos que comenzaron sus carreras en este café, que perduraría hasta el inicio de la Guerra Civil Española (1936). Sus nombres y repertorio figuraban en las pizarras que, a modo de cartelera del espectáculo, solían ponerse a la entrada del local.


Enrique Lara (bailaor), Rafaela Valverde (cantaora) primero conocida como “Tanguerita” por su corta edad y luego como “Tanguera”, Antonio Pozo “Mochuelo”, que fue el primer cantaor en presentarse ante el público bien vestido y sin vara para hacerse son, o el guitarrista Ramón Montoya, que en el año 1919 parece que se hizo cargo de este café. 

Fuente: memoriademadrid.es (1910).


Un artista singular de este local de la calle de la Encomienda sería  Baltasar Mathé. Con el nombre artístico  de “Mate sin pies”, por tener amputadas las dos piernas a la altura de las rodillas, era un bailarín de gran habilidad. Actuó por todo el país, en Londres y en París, a lo largo de su carrera.

Fotografía: M.R.Giménez (2018). Fachada actual de lo que fue el Café de la Encomienda.


El Café de la calle de la Encomienda sería el último de aquel Madrid flamenco en cerrar sus puertas. Tan sólo quedaría en las citas de las novelas de Pío Baroja y en la memoria de todos los artistas que por él pasaron, arriba de su escenario o formando parte del numeroso público que a él asistía. 




Fuentes:

Bibliotecavirtualmadrid.org
Hemerotecadigital.bne.es
“Los cafés cantantes de Madrid (1846-1936” José Blas Vega.
Memoriademadrid.es
Noticiariocentroandalucia.wordpress.com
Viejo-Madrid.es

martes, 10 de julio de 2018

EL CINE DEL CALLAO.


La plaza del Callao surge en el callejero de Madrid durante los años sesenta del siglo XIX, tras derruir antiguas casas de las calles del Carmen y Preciados. 


El trazado de la nueva Gran Vía, cuya obra se inició en el año 1910, permitió la remodelación de esta plaza, dejándola a un lado de la nueva avenida y ampliando su espacio. Fue durante los años veinte del siglo pasado cuando comenzaron a construirse los elegantes edificios que hoy la conforman.
  

En el solar correspondiente al número 3 de esta plaza, haciendo esquina con la calle de Jacometrezo, vino a instalarse el Cine del Callao, hace más de noventa años.


El edificio, proyectado por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto, tuvo un coste de cuatro millones de pesetas y fue construido en algo menos de doce meses. En sus fachadas e interior se utilizó una mezcla de estilos que propiciaron su carácter singular, caracterizado por una gran diversidad en sus detalles.


Inaugurado el día el día 11 de diciembre de 1926, con la película “Luis Candelas o el bandido de Madrid” dirigida por Armand Guerra, fue el primer cinematógrafo español en estrenar una película con sonido sincronizado: “The Jazz Singer”, en españolEl cantor de jazz”, del director Alan Crosland.


El Callao fue pionero también en la utilización de su azotea para convertirla en un cine de verano, único en la Gran Vía madrileña, que funcionó durante casi diez años. 





(Estamos encantados de recibir a nuevos suscriptores en este canal)



En el vídeo en 3D que aquí presentamos está la historia completa de este cine, cuyo reclamo publicitario denominaría como “El rey de los cines – El cine de los reyes”.


Realizado con los planos originales del edificio y acompañado por las fotografías de sus diferentes épocas, en este vídeo veremos las decoraciones y ornamentación de sus fachadas, también todos aquellos detalles que fueron cambiando a lo largo de los años. Sabremos qué otros centros de entretenimiento había en su interior y cómo era el inmueble anexo e independiente, que también formó parte del conjunto, y en la actualidad mantiene sus puertas cerradas.


Se puede encontrar más información sobre el Cine del Callao pulsando en el blog de los Antiguos Cafés de Madrid y otras cosas de la Villa.




jueves, 1 de febrero de 2018

EL EDIFICIO CAPITOL, UN EDIFICIO DE LA GRAN VÍA.

Caminando por la Gran Vía de Madrid, en dirección a la plaza del Callao, os encontraréis con el Edificio Capitol, también llamado Edificio Carrión, y su célebre anuncio con neones multicolores.


Vídeo “El Edificio Capitol, un edificio de la Gran Vía”
                              https://www.youtube.com/watch?v=YoD1FQWidco



En este vídeo en 3D, realizado siguiendo los planos originales del proyecto inicial, se muestra cómo era su interior cuando fue inaugurado, en el año 1933. 


Su café, el salón de té o el restaurante, sin olvidar sus apartamentos de alquiler para solteros o el magnífico Cine Capitol que aún permanece, fueron decorados según el estilo racionalista vigente en los años treinta del siglo pasado.

El Edificio Capitol está a punto de ser declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, por la Comunidad Autónoma de Madrid. Su famoso anuncio de neón hace décadas que ya forma parte del paisaje urbano madrileño.




Diseño 3D:  Manuel Chamorro.



Podéis suscribiros al Canal que los “Antiguos Cafés de Madrid” tiene en YouTube:


Más información sobre la historia de este edificio, pulsando: Edificio Capitol o Carrión 

viernes, 5 de enero de 2018

EL EDIFICIO CAPITOL DE LA GRAN VÍA.

Quien camine por la Gran Vía desde la calle de Alcalá, con dirección a la plaza del Callao y antes de llegar a la Red de San Luis, se encontrará con el edificio quizá más representativo de Madrid. Su chaflán redondeado de cincuenta y cuatro metros de altura, rematado por un torreón al que se unió el anuncio de neón más famoso del país, fue así diseñado para mejorar las vistas desde el eje del segundo tramo de la Gran Vía.


Fuente: mcu.es (1933).
Edificio Carrión o Capitol, recién inaugurado.



El Edificio Capitol fue inaugurado el día 15 de octubre de 1933, tras dos años y medio de obras, con un coste total de catorce millones de pesetas. Instalado sobre un solar irregular, sobre el que antes de la construcción de la Gran Vía se ubicaba la parte ya desaparecida de la calle de Tudescos, posee una privilegiada situación en el núcleo urbano más moderno del Madrid de los años treinta, que continúa vigente.

Fuente: Urbanity.es (entre 1927 y 1928).
Construcción del tercer tramo de la Gran Vía (avenida de Eduardo Dato).
A la izquierda de la fotografía se aprecia el solar donde sería edificado el Edificio Capitol.

Propiedad, por entonces, de Enrique Carrión Vecín, dueño también de la parcela sobre la que se asienta, el moderno inmueble tubo en inicio el nombre de Edificio Carrión, como figura en el rótulo sobre su puerta principal del número 41 de la Gran Vía. Durante su construcción pasó también a denominarse Capitol, al igual que sala de cine, el café o el restaurante que en él se abrieron. Su torreón fue rematado con un rótulo luminoso, en letras tipo helvética, con dicha denominación.

El proyecto del Capitol fue encargado a los jóvenes arquitectos Luis Martínez Feduchi y Vicente Eced Eced, quienes tan sólo cuatro años antes habían finalizado la carrera de Arquitectura. Su propuesta innovadora haría descartar de inmediato los diseños presentados al concurso convocado por Enrique Carrión para la construcción del edificio, en el año 1930.

Las obras darían comienzo el día 11 de abril de 1931 en el solar situado entre la entonces avenida de Eduardo Dato, número 1 (hoy Gran Vía, 41) y la calle de Jacometrezo, número 2, con chaflán a la plaza del Callao. El vaciado de esta parcela se realizó a mano con carretillas, poleas y sencillas grúas. 

De estilo racionalista, Capitol fue planificado como edificio multifuncional al integrar espacios destinados a café, salón de té, sala de fiestas, bar americano, restaurante, departamentos para una o dos personas, oficinas y una gran sala de espectáculos. A todas estas dependencias se podía acceder por el interior, sin necesidad de salir a la calle. 

El edificio, de catorce plantas y dos sótanos, fue construido en hormigón armado recubriendo la parte correspondiente a los sótanos y el cinematógrafo, utilizando en el resto una estructura metálica con vigas Vierendeel en forma de celosía octogonal, con una longitud de treinta y un metros, que por entonces fueron las más largas empleadas en Europa. El revestimiento de la fachada, a base de diferentes tipos de piedra bien coordinados, hizo que su contraste evitase la monotonía de sus líneas horizontales.

Fuente: mcu.es (1935). Fotografía actual (2017) de M.R.Giménez.

Bajo la gran marquesina volada de hormigón, que aún rodea el chaflán, se ubicó la entrada al Café Capitol. Una puerta giratoria, con cerco en piedra arenisca veteada (hoy desaparecida), daba acceso a este café que fue proyectado para una gran masa de público. 

Fuente: mcu.es (1935). Fotografía actual (2017) de M.R.Giménez.
Entrada al Café Capitol, con puerta giratoria, situado en el chaflán de la plaza del Callao.
Hoy la antigua fachada del café ha desaparecido.

Dotado de luz indirecta insertada en las molduras de un techo que combinaba los amarillos y los grises, sus paredes estaban pintadas en dos colores: marrón en la parte inferior y amarillo claro en la superior. Las columnas del local se habían revestido de mármol travertino en color ocre claro.

Mesas en madera de roble cubiertas de mármol en color beige, divanes y confortables sillas de haya tapizadas en piel azul formaban el mobiliario, diseñado también por el arquitecto Martínez Feduchi.

Fuente: hemerotecadigital.bne.es y memoriademadrid.es (1935).
Dos aspectos del interior del Café Capitol.

La magnífica ubicación del Café Capitol y su emplazamiento bajo las oficinas de Paramount Films, instaladas en el edificio recién inaugurado, hicieron de este local un lugar en donde poder ver a los artistas de cine que visitaban Madrid.

Sobre el café se instaló el Salón de Té, con entrada provisional por la calle de Jacometrezo tras su inauguración en los días finales del mes de octubre de 1933. Con decoración suave y románticamente arcaica, sus paredes y columnas habían sido tapizadas en tela de color rojo oscuro, contrastando con la pintura gris del techo. Sus sillas de caoba y asientos de tapicería también fueron diseñados por Feduchi, especialmente para este salón.

Fuente: hemerotecadigital.bne.es y memoriademadrid.es (1935).
Imágenes del Salón de Té Capitol.

Una gran Sala de Espectáculos (Cine Capitol), un restaurante con hermosas vistas situado en la décima planta y un Bar Americano, cuyo mostrador original se ha conseguido recuperar, completaban la oferta de ocio del inmueble.

Fuente: memoriademadrid.es (1935) y fotografía actual de M.R.Giménez (2017).
La barra del Bar Americano se ha recuperado y forma parte de la cafetería instalada hoy en el edificio.

Los tres primeros pisos del edificio, por encima de la marquesina volada de hormigón, se destinaron a oficinas, siendo los cuatro siguientes diseñados para convertirse en departamentos para solteros.

En el mes de enero de 1934 comenzaron a ofertarse los apartamentos, en régimen de alquiler, del Edificio Capitol

Aunque de pequeño tamaño, estos alojamientos amueblados estaban dotados de todas las comodidades. Cada uno de ellos contaba con su propio cuarto de baño y un armario ropero empotrado, teléfono, caja de caudales, altavoces para poder disfrutar de las emisiones de radio o audiciones de discos transmitidas desde la cabina central del edificio. El inquilino, con una llamada telefónica, podía solicitar la conexión o desconexión de su altavoz o pedir cualquier menú al restaurante. 

Los muebles, también diseñados por el arquitecto Feduchi, eran cómodos, sencillos, elegantes y versátiles. Algunos de ellos, como los sofás, estaban fijos en el suelo y solían tener dos pequeñas estanterías a los lados. Las camas podían empotrarse en la pared mediante un sencillo mecanismo; de esta forma, las habitaciones se convertían en salón durante el día y en dormitorio por la noche.

Fuente: memoriademadrid.es y hemerotecadigital.bne.es (1935).
Departamento de alquiler y su mobiliario. Las camas, empotradas en la pared, podían ocultarse durante el día.

El formidable chaflán del Edificio Capitol comenzaría a ser utilizado para la instalación de publicidad corporativa desde el principio. Empresas como Paramount, y más tarde la productora y distribuidora cinematográfica CIFESA, situaron allí sus oficinas, dando visibilidad en la fachada a sus marcas y logotipos. Mientras, sobre el espléndido torreón rematado por las letras que daban nombre al edificio, se instaló el rótulo que indicaba la apertura del hotel que ya se había inaugurado.

Fuente: memoriademadrid.es y mcu.es (1934, 1936, 1953 y 1960).
Diferentes aspectos del torreón del edificio Capitol, a lo largo de los años.

A mediados de los años cincuenta del siglo pasado el torreón del Capitol fue soporte para un gran anuncio de neón con la marca de unos cigarrillos. Por entonces, las habitaciones del edificio sobre las que se instaló dicha publicidad, y que antes habían sido pequeños estudios de alquiler, parecían no tener demasiada relevancia. 

En el año 1972 aquel potente anuncio de neón, situado a treinta y siete metros de altura, fue reemplazado por el de una conocida marca de tónica. 

Algo más de treinta años después este reclamo publicitario modificó su pesado armazón, modernizando sus neones y cambiando el tamaño de sus letras, que hasta entonces tenían la misma medida (hoy la primera de ellas está en mayúscula).

Realizado por Manuel Chamorro (2018).
Neón actual del Edificio Capitol.

Nadie ha podido con este neón colorido, que apaga y enciende sus luces con insistencia. En el año 2006 el “proyecto de Ordenanza reguladora de la Publicidad Exterior” del Ayuntamiento de Madrid intentó su desmantelamiento, como hizo con la mayoría de los neones, pero este cartel consiguió ser declarado elemento singular y continúa en su sitio. 

Su ubicación en la fachada correspondiente a las plantas novena, décima y undécima del hotel ha propiciado que las habitaciones en que se encuentra, y eran los antiguos estudios de alquiler del viejo edificio, sean hoy muy solicitadas por los clientes del negocio.





Fuentes:

bocm.es
caminandopormadrid.blogspot.com
elpais.com
es.wikipedia.org
hemerotecadigital.bne.es
icog.es
mcu.es
memoriademadrid.es
urbanity.es

martes, 15 de noviembre de 2016

DE LA TRINIDAD AL MUSEO ERÓTICO DE MADRID.

Nunca pudo imaginar Felipe II, mientras con su propia mano trazaba el boceto del Convento de la Trinidad para la calle de Atocha, que con el tiempo y sobre esos mismos terrenos vendría a instalarse el Museo Erótico de Madrid (MEM).


Fuente: Lib.es (2000-2001)

El proyecto del Convento de la Trinidad comenzó a pergeñarse en el año 1547 y fue encargado al arquitecto Gaspar Ordoñez. Con fachada principal en la calle de Atocha sus instalaciones ocupaban parte de la de Relatores y llegaban, por un estrecho callejón transitable, hasta lo que hoy es la plaza de Tirso de Molina. 

Fuentes: Fotografía izquierda, bne.es. Fotografía derecha, Nicolas1056 (1895).
El Convento de la Trinidad en la calle de Atocha en la maqueta de León Gil de Palacio de 1830.
Fachada del Convento de la Trinidad en 1895.

Tras la Desamortización de Mendizábal (1835-1836) el enorme Convento de la Trinidad y su iglesia fueron remodelados para acoger a lo largo del tiempo: las funciones de teatro de la Sociedad del Instituto Español, el Museo Nacional de Pintura, el Ministerio de Comercio, Industria y Obras Públicas, más tarde el de Fomento y su biblioteca, dotada con una inmensidad de volúmenes que después pasarían a la Biblioteca Nacional de España. Durante los años finales del siglo XIX este gran complejo de edificios fue ocupado por la comandancia del Norte de la Guardia Civil, que allí se mantuvo hasta la demolición completa de la construcción en el año 1900.

El gran terreno en que se ubicaba el exconvento de la Trinidad fue parcelado y dio origen a una moderna vía llamada Nueva de la Trinidad, que desde el año 1926 se renombró como calle del Doctor Cortezo

Flamantes edificios, en su mayoría con establecimientos dedicados al ocio, se instalaron con rapidez en la nueva calle. El primero de ellos, llamado Versalles e inaugurado en el mes de julio de 1915, era un lindo teatro de verano al aire libre, que apenas superó el año de vida. Poco después, en 1916, un nuevo cinematógrafo con el nombre de Cine Ideal se levantaría en esta vía, donde continúa en la actualidad.

Fuente: Fotografía de la izquierda madrilanea.com (1916). Fotografía de la derecha M.R.Giménez (2016)
El Cine Ideal en el año de su inauguración y en la actualidad.

En el año 1917 abrió sus puertas el Teatro Odeón, que permutaría su nombre por el de Teatro del Centro un año después de su construcción y desde octubre de 1927, hasta la fecha, pasaría a ser conocido como Teatro Calderón.

Fuente: Fotografía de la izquierda B.N.E (1917). Fotografía de la derecha Vicente Valdés (2015).
El Teatro Calderón de 1917, cuando se llamaba Odeón.
Entrada del Teatro Calderón, en la actualidad.

El Frontón Madrid, inaugurado en el año 1929 y cerrado en 1982 fue propiedad de Ildefonso Anabitarte, que también explotaba el Frontón Moderno (1918) situado en la misma calle Nueva de la Trinidad.


Fuente: Fotografía de la izquierda cinesdemadrid.blogspot.com (1929). Fotografía de la derecha M.R.Giménez (2007).
Fachada del Frontón Madrid cuando fue inaugurado y en total deterioro, antes de convertirse en hotel.

Al inaugurarse el Frontón Madrid el antiguo Frontón Moderno sería derruido para construir en su lugar el Teatro Fígaro (1931).

Fuente: Fotografía de la izquierda B.N.E. (1931). Fotografía de la derecha M.R.Giménez (2017).
Fachada del Teatro Fígaro en su inauguración y en la actualidad.

Sería el número 2 de la calle del Doctor Cortezo y junto a la capilla y comedor del Ave María o único edificio que perdura, aunque muy modificado, de lo que fue el Convento de la Trinidad, el lugar donde vendría a instalarse en el año 2000 el Museo Erótico de Madrid (MEM).

Fuente: Fotografía de Santiago Ochoa (2000-2001).
Fachada del Museo Erótico de Madrid (MEM), de la calle del Doctor Cortezo, nº 2.

Bajo una visión artística del erotismo y huyendo de la pornografía Silvia Villanueva (directora) y Eusebio Bonilla, contando con la decoración de Txuspo Poyo, inauguraron este Museo Erótico el día 26 de octubre de 2000. Los ochocientos metros cuadrados de su local, distribuidos en dos plantas, se dividieron en cinco salas que explicaban la historia de todos los placeres sexuales a lo largo del tiempo.

Fuente: Lib.es
Reproducciones de piezas exhibidas en la sala de Historia.

Reproducciones de la Grecia antigua, Roma, Pompeya, piezas indígenas precolombinas, grabados y dibujos de los siglos XVIII, XIX y XX ilustraban sobre las artes amatorias representadas por diferentes civilizaciones en los distintos continentes, explicando cada una de ellas en su contexto histórico.

Fuente: Lib.es
Fotografías de la exposición.

Tras la parte dedicada a la historia se llegaba a la sala de las parafilias o perversiones, un espacio frío donde impera el azulejo y el acero para que las mentes más retorcidas sueñen con los tormentos más crueles. En ella se mostraban todos los objetos propios del fetichismo (anillas, argollas, cuero, látex, camas eróticas apoyadas sobre el suelo o suspendidas del techo, botas, máscaras, cadenas, cinturones de castidad). El precio de la entrada al museo era de 1.000 pesetas y daba la posibilidad de manipular muchas de las piezas allí expuestas. 

Una sala de proyecciones, otra dedicada al autoerotismo y una zona de multimedia con páginas web sobre las distintas manifestaciones, inclinaciones y formas de practicar el sexo en diferentes culturas, completaban la colección permanente del museo que también funcionaba como sala de exposiciones, en la que diversos artistas exhibían obras de pintura, escultura, fotografía o videoarte, sobre temas relacionados con el contexto.

El Museo Erótico de Madrid no tuvo tanto éxito como se esperaba. Quizá una escasa promoción o una gestión mal llevada, a la hora de aclarar que aquel espacio no era un sex shop sino un museo de arte erótico, dieron al traste con el primer y único centro de estas características que, hasta la fecha, se ha ubicado en Madrid. Dos años después de su apertura el MEM cerró sus puertas.




Fuentes:

Cinesdemadrid.blogspot.com.es
coam.org
dolcecity.com
flickr.com/photos/nicolas1056
flickr.com/photos/santiochoa
es.wikipedia.org
“Guía de Madrid, manual del madrileño y del forastero” Ángel Fernández de los Ríos.
Hemeroteca ABC.
Hemeroteca Biblioteca Nacional de España.
“Las calles de Madrid” Pedro de Répide.
Lib.es
Madridlanea.com
Vicente Valdés Santamaría.